Un siglo de Billie Holiday

Musicópata
Billie Holiday, una de las cantantes estadunidenses más legendarias y de mayor influencia en el canto del jazz.
Billie Holiday, una de las cantantes estadunidenses más legendarias y de mayor influencia en el canto del jazz. (Especial)

Ciudad de México

Este 7 de abril se cumplirá un siglo del nacimiento de Billie Holiday, una de las cantantes estadunidenses más legendarias y de mayor influencia en el canto del jazz y la música popular. Su estilo, inspirado por los instrumentistas del jazz, fue pionero de una nueva forma de frasear y manejar el tempo de las canciones, alcanzando un nivel de expresión emocional que no ha sido igualado en la historia del género.

Sin duda, esa capacidad para transmitir la pasión, la desolación, la alegría y la tristeza, se vio alimentada por una convulsionada vida que la llevó a ser una estrella, pero también la condujo a una existencia atormentada por adicciones y desastrosos amores abusivos.

Billie se llamó en realidad Eleanora Fagan. Hija de una madre soltera, vivió su niñez en la pobreza. Su padre, el guitarrista de jazz Clarence Holiday, nunca vivió con ellas. Desde pequeña Billie tuvo que trabajar haciendo mandados y de sirvienta en una casa de prostitución donde conoció el jazz por primera vez, escuchando los discos que alegraban a los clientes.

A los 13 años se fue a Nueva York con su madre. La Gran Depresión les hizo enfrentar graves dificultades para sobrevivir. Incluso trabajaron como prostitutas, hasta que fueron arrestadas. En 1932 Billie consiguió cantar en clubes de Harlem. El clarinetista Benny Goodman la invitó a participar uno de sus discos. Después, con grabaciones hechas entre 1935 y 1939 alcanzó fama internacional. Al final de la década cantó en las orquestas de Count Basie y Artie Shaw. Canciones clásicas de esa época son "Strange Fruit" y "Fine and Mellow". Por ese tiempo el saxofonista Lester Young de dio el apodo que la acompañaría por el resto de su vida: Lady Day.

Para mediados de los cuarenta Billie ya había sido arrestada varias veces por uso de drogas. Por petición propia, fue internada todo un año en un centro de rehabilitación. Diez días después de salir ofreció un histórico concierto en el Carnegie Hall de Nueva York.

Ninguno de sus dos esposos, Joe Guy, del que se divorció, ni Louis McKay, quien la sobrevivió, lograron salvar a la cantante de sí misma. Al llegar los 50, el alcohol y la mariguana habían dañado su voz, sonando extrañamente profunda y rasposa. Pero su canto era sostenido por su peculiar estilo, la familiaridad que proyectaba y por su forma de expresar las letras.

Su última aparición pública fue el 25 de mayo de 1959. Billie murió el 17 de julio por "congestión pulmonar y paro cardiaco". Al momento de su muerte estaba bajo arresto en el hospital por posesión de drogas.

A pesar de una vida tan azarosa, Holiday integró un catálogo musical extraordinario. Para sentir su estilo hay que escuchar "God Bless the Child", tema que ella compuso, y clásicos como: "Summertime", "I've Got My Love to Keep Me Warm", "Trav'lin' Light", "Lover Man", "Good Morning Heartache", "My Man", y "Lady Sings the Blues", tema éste que da título a su autobiografía, llevada al cine con Diana Ross en el papel estelar. Ojalá, con motivo de un siglo de su nacimiento, pueda usted acompañarse un rato con la legendaria voz esta singular mujer.