Retorno a lo humano

[Danza]
El músico y coreógrafo Ducane Cochran
El músico y coreógrafo Ducane Cochran

Ciudad de México

Dedicar una vida al arte en un país como México es algo que debe reconocerse y festejar. Ya hemos reflexionado sobre el sinuoso camino del arte en este país. Se requiere de un necio empeño por trabajar a contracorriente y apostar la esperanza y la vida para demostrar no solo que se puede, sino que vale la pena hacerlo.

Muchos bailarines y coreógrafos realizan esta titánica empresa. El caso del músico y coreógrafo Duane Cochran es uno de ellos, pues el 10 de agosto celebrará en el Palacio de Bellas Artes tres importantes aniversarios: 50 años de trayectoria como pianista, 40 años de residencia en México y 25 años de crear la compañía AKSENTI Danza Contemporánea.

Insisto en que no es un asunto menor reconocer una vida dedicada plenamente al arte y el caso de Cochran es emblemático por tratarse de un perfil que no se circunscribe al ámbito de la danza, sino que se amplía al de la música de concierto y la docencia; es decir, la figura de un hombre prototípicamente renacentista en pleno siglo XXI.

Resulta importante reflexionar sobre el perfil que mostrara al mundo la esencia de hombres y mujeres ejemplares: los humanistas, pues en estos tiempos convulsos de hostil soledad y egocentrismo, en tiempos en que las máquinas han adquirido un cuestionable protagonismo en nuestras vidas desde edades muy tempranas, es necesario regresar la vista y reflexionar sobre la suma de cualidades y habilidades que los hombres y mujeres del Renacimiento desarrollaron para crear obras artísticas de avasallante sensibilidad y profundidad filosófica. Volvemos entonces a enfatizar la relevancia de una formación artística integral en los procesos educativos, sobre todo en momentos en que se habla irresponsablemente de “calidad educativa” y poco se reflexiona sobre las cualidades que debe tener para la formación de hombres y mujeres éticos.

En tiempos en que desaparecen estudiantes, la corrupción invade literalmente las cloacas del Estado, siete mujeres al día son asesinadas y niños y niñas de comunidades indígenas son “abatidos”, resulta urgente reconocer y replicar ejemplos de vidas dedicadas al arte como el de Duane Cochran. Es urgente volver a mirar al arte como un recurso de retorno a la esencia humana que poco a poco nos es arrebatada. Volvernos a perfilar como seres sensibles y recuperar nuestra empatía con el prójimo es quizás uno de los últimos recursos para salvarnos de nuestra propia barbarie.

Notas urbanas, presentada en este aniversario artístico, es el resultado de combinar cuatro trabajos que abordan, a modo de alegoría, diferentes estados de ánimo y escenas que remiten a la condición del hombre frente a sí mismo, frente a los demás, de cara al tiempo y al mundo, en la esfera del escape onírico y de la pesadilla que enclaustra. La obra es un repaso del fenómeno de la vida y la necesidad de reflexionar sobre las relaciones humanas. La atmósfera de las piezas se nutre de recuerdos y anhelos de tiempos pasados, y la esperanza de un futuro posible, todo esto ante el veloz paso del presente en un ambiente neuróticamente urbano. Marcadas por este contexto, las danzas plantean una urgencia por mantenerciertos valores que se consideran trascendentales. Se trata de una reflexión desde la danza sobre lo que acontece a los habitantes de una ciudad que viven y no pocas ocasiones padecen el veloz cambio tecnológico y cultural frente al que urge la adaptación para sobrevivir; un tren al que quisiéramos poner freno para “reflexionar y comenzar de cero”.

Nuevamente, el arte nos recuerda que somos humanos.