Cosas de maestros

[EL SANTO OFICIO]
Marchas de la CNTE en el DF
Marchas de la CNTE en el DF (Jorge González Avilés)

Ciudad de México

La incertidumbre golpea al cartujo, lo arrincona contra las cuerdas y lo pone al borde del nocaut. Como a todos, lo sorprendió la decisión del gobierno de Gabino Cué de arrebatarle el control del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) a la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Parecía imposible hacerlo, pero el mandatario oaxaqueño lo hizo. Trémulo, amparado por sus amigos del gobierno federal, por organizaciones privadas, por una gran parte de la sociedad y de los medios de comunicación, con mano firme pero temblorosa firmó un decreto y le expropió a las huestes de Rubén Núñez los recursos administrativos y económicos de esa institución. Ahora, como escribe Javier Solórzano en el periódico La Razón, "lo que viene es un enigma". Y ese enigma tiene al monje trastabillando en el encordado de la esperanza, donde tantas derrotas lleva acumuladas por creer en las determinaciones de nuestros políticos.

En los setenta, como muchos otros, participó en multitudinarias marchas contra la falta de democracia en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), dominado por una élite de caciques cuyos fantasmas es mejor no invocar. En 1989 brindó hasta la inconsciencia para celebrar la caída de Carlos Jonguitud Barrios; nadie esperaba la entronización de Elba Esther Gordillo, a quien el "líder vitalicio" del SNTE podría haberle dicho la frase del César: "¿Tú también, Bruta?", cuando luego de una larga connivencia lo traicionó alentada por Carlos Salinas de Gortari. De esta manera, La Flaca se instaló en el trono sindical, sin esperar, tal vez, los escabrosos giros de la fortuna. Entre tanto, se creó la CNTE y se fortaleció el anhelo de un magisterio unido en torno a una institución democrática. Muy pronto comenzaron las decepciones, como la izquierda mexicana en general, los dirigentes de esa organización abandonaron los ideales para enriquecerse y perpetuarse en poder. Dejaron de ser luchadores sociales y se volvieron políticos, solo atentos a sus propios intereses. Y los políticos —dice Balzac— "son los peones, caballos, torres y alfiles de una partida de ajedrez que se jugará hasta que el azar dé la vuelta al tablero".

La situación de la CNTE se había vuelto insostenible; como organización sindical se pudrió hasta las raíces. No es la única, ni sus líderes los únicos villanos de una película donde también figuran personajes como Carlos Romero Deschamps y Humberto Moreira, a quienes seguramente echarán el guante cuando otro reo famoso se escape de una cárcel de alta seguridad y las autoridades y los periodistas realicen nuevos, inútiles, tours para abismarse en nuestra agujereada realidad.

El amanuense nunca pensó en su juventud garabatear algo contra la CNTE. Pero como dice el célebre dístico de José Emilio Pacheco: "Ya somos todo aquello/ contra lo que luchábamos a los veinte años".

Queridos cinco lectores, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén.