Se expande la crisis de la poesía gringa

Archivo hache
La poesía norteamericana está segmentada, principalmente, en poesía mainstream.
La poesía norteamericana está segmentada, principalmente, en poesía mainstream. (www.bravenewworld.in)

Ciudad de México

¿Qué está pasando en la poesía norteamericana estos últimos meses? Al contrario de poesías nacionales como la chilena o la mexicana (que son unitarias, agrupadas en un solo campo polémico), la poesía norteamericana está segmentada, principalmente, en poesía mainstream, poéticas vinculadas a identidades culturales y a la poesía experimental (relativamente multicultural pero dominada por blancos).

Dicha corriente experimental, por continuar las vanguardias y el posmodernismo del siglo XX, influye hoy a otras literaturas nacionales “innovadoras”. Y es tal sector el que está sufriendo una gran crisis.

Hasta este año, el conceptualismo era su corriente más conocida, imitada y respetada (dentro y fuera de Estados Unidos). Pero en cuestión de semanas sus dos líderes (Kenneth Goldsmith y Vanessa Place) cayeron en escándalos de racismo y gran parte del campo experimental les retiró su apoyo.

Ya es obvio que con el 2015 finalizó el auge conceptualista.

Pero la crisis no se limita al conceptualismo sino que distintos agentes (grupos semi–anónimos, escritoras y las redes sociales) extendieron el cuestionamiento, por ejemplo, a instituciones como Naropa y Berkeley y a escritores como los L=a=n=g=u=a=g=e, la vanguardia (post y anti–beatnik) ya canónica. Se les señala como cómplices del dominio (y “demonio”) blanco–patriarcal del experimentalismo.

Esta gran crisis es fuerte debido a su crítica al racismo y al hecho de que no es un grupo sino toda la estructura metida en batallas (electrónicas) intensas, sin precedentes. Y esto sucede dentro de una agitación social fuerte en Estados Unidos; es la crisis callejera metiéndose a literatura gringa.

El desplome no es solo estético (una vanguardia atacando a otra para reemplazarla, como es usual internacionalmente) sino que es una crisis ética, de credibilidad.

Por medio de peleas en redes, links y rumores se han roto viejas alianzas y amistades. La red experimental se está fragmentando por estas discusiones.

Como la historia de las vanguardias nos ha enseñado, los efectos de esta crisis en la literatura experimental de Estados Unidos van a sentirse pronto, de modo visible o simplemente reestructural en otras literaturas, especialmente en Latinoamérica y Europa, donde la influencia del experimentalismo norteamericano no ha parado de crecer.

Pero, súbitamente, el experimentalismo norteamericano pasó de ser lo cool a ser lo racista; de ser una red con altos niveles de concordancia interna a dividirse en guerrillas.

Todo indica que la crisis apenas comienza.

Nadie sabe qué quedará en pie y qué será rebasado, enterrado, lastimado, reemplazado o imposibilitado.

¿Estamos atestiguando el comienzo del fin del experimentalismo norteamericano? Quizá.

Pero esto podría ir más lejos. O interrumpirse. O extenderse a otras literaturas.

Las redes lo definirán.