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Martes , 17.07.2018 / 12:53 Hoy

Colosos de Amenofis III flanquean de nuevo el templo del faraón

Un equipo internacional liderado por la armenia Hourig Sourouzian y el egipcio Abdelkarim Karrar inauguró ayer el levantamiento de estas dos gigantescas estatuas.

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EFE

Los dos colosos de Amenofis III, derruidos por un terremoto en el año 1200 a.C. vuelven a flanquear, erguidos sobre sus plataformas, la entrada norte del templo del faraón también conocido como Amenhotep III, en la ribera oeste del río Nilo a su paso por Luxor.

Un equipo internacional liderado por la armenia Hourig Sourouzian y el egipcio Abdelkarim Karrar inauguró ayer el levantamiento de estas dos gigantescas estatuas, en presencia del ministro egipcio de Antigüedades, Mamduh al Damati, y el gobernador de Luxor, Tarek Saad el Din.

Los dos colosos, partidos en más de doscientos trozos y sumergidos en agua debido al alto nivel freático del Nilo, sufrieron durante siglos los daños de la humedad, las sales y el vandalismo. La misión para su levantamiento, considerada de emergencia, se llevó a cabo en dos tandas en un mismo año, algo inusual. La primera se realizó entre los meses de enero y marzo de 2014, cuando se sacaron los más de doscientos fragmentos de las esculturas sumergidos en el agua, se trasladaron cincuenta metros hacia tierra firme y se levantó el primero de los colosos, de 12.35 metros de altura.

El pasado mes de noviembre comenzó la segunda etapa, en la que se alzó la segunda estatua de calcita, con una altura de 12.93 metros y 110 toneladas de peso, en un mes y diez días. "Es la mayor reconstrucción colosal del mundo", destacó el director técnico de la operación, el arqueólogo y restaurador español Miguel Ángel López.

Esta obra faraónica ha sido posible gracias a un sistema de cojines de aire comprimido, que son capaces de mover hasta setenta toneladas de peso.

Además, varios polipastos o grupos de poleas móviles permitieron mantener la dirección y el control de los movimientos. Las piezas han sido pegadas con diferentes resinas de más o menos resistencia y, aquellas uniones que lo necesitaban, fueron reforzadas con espigas de acero.

Está previsto que todo este templo, compuesto por los famosos cuatro colosos de Memnón, tres patios, un peristilo, una sala hipóstila y un santuario, se convierta en un futuro en un museo.

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