"El color del tiempo": rescate de la poeta sefardí Nicoïdski

Es considerada por críticos como una de las autoras más importantes del siglo XX; influyó a vates como Juan Gelman y José Ángel Valente.
El libro ya circula en librerías.
El libro ya circula en librerías. (Especial)

México

Antes del exilio, de lo amargo de las guerras, de que oscuras batallas amenacen con nublar memorias traslúcidas, hay quienes se ocupan con la dulzura de sus palabras de salvaguardar cualquier humana condición que pueda sucumbir. En esta traducción del sefardí al español, delicadamente procurada por Ernesto Kavi, descubrimos la vida secreta de quien fue según los críticos “la poeta de la lengua sefardí más importante del siglo XX”: Clarisse Nicoïdski (Lyon,1938).

El color del tiempo (La culordiltiempu, Sexto Piso, 2015) rescata del olvido no sólo una lengua que conservaron los judíos hasta el momento de su expulsión en España, sino también reúne el pensamiento de Clarisse Nicoïdski, quien marcó decisivamente a escritores hispanoamericanos como Juan Gelman y José Ángel Valente.

Memorias inscritas, la voz de su madre resuena en cada palabra, un eco que es camino, que arraiga y conduce a hermosos recuerdos de tiempos coloridos. Los impulsos y sutilezas de la escritora se ejemplifican en el poema repleto de elementos simbólicos; la complejidad que cobra cada pasaje por más corto que sea, es resultado de extensas cavilaciones de aquello indecible.

Desde los rincones más recónditos, una hoguera inextinguible alumbra momentos que pueden tomarse como hallazgos de jornadas, pero también como hechos que no lograron esclarecerse. La escritura de Nicoïdski surge de lo enigmático, este poemario alude a lo bello y horroroso, temáticas que fundamentan una concepción realista que va más allá de dominar lo viviente.

Sus palabras son una manifestación de lo que anda entre las sombras —”la guerra, los asesinatos, el exterminio de hermosas civilizaciones, la colonización”— y lo esplendoroso —amor, complicidad, risas—. Nicoïdski recrea lo acontecido en términos poéticos, lo ambivalente que mora en circunstancias donde hay una preponderancia absoluta de lo individual basado en voluntades generales, de quienes unidos fueron exiliados.

“Cuando se abra la boca de la tierra, gritarán las sombras a sus madres, gritarán las madres a sus hijos. Cuando se abra la boca de la tierra, escucharemos una sola palabra de fuego y la sed nos recordará el sabor del agua”, será la palabra de Clarisse Nicoïdski.