El teatro colombiano trae mensaje social para el Festival Cervantino

Si "Labio de liebre" aborda la violencia en su país, "Diez mil cosas" hace referencia al movimiento estudiantil de Chile en 2011.
Aunque raya en la comedia, "Labio de liebre" habla sobre muerte.
Aunque raya en la comedia, "Labio de liebre" habla sobre muerte. (Cortesía FIC )

México

A simple vista las puestas en escena Labio de liebre y Diez mil cosas no tienen nada en común, salvo el director Fabio Rubiano. La primera habla de la violencia en Colombia, la segunda del movimiento estudiantil de 2011 en Chile, la protesta más importante en esa nación desde la dictadura militar de Augusto Pinochet.

Sin embargo, ambas comparten una preocupación que es frecuente en algunos grupos de teatro latinoamericano: la condición social de la gente que vive en este continente. Las dos obras se presentarán en el Festival Internacional Cervantino (FIC): Diez mil cosas el 9 y 10 de octubre en el Anfiteatro Mina de Rayas y Labio de Liebre, el 13 del mismo mes, en el Teatro Principal de Guanajuato.

Rubiano, quien es considerado uno de los dramaturgos más importantes de su país, dijo en videoconferencia de prensa que Labio de liebre es un montaje que raya en la comedia, pero que habla sobre la violencia, la muerte y las desapariciones en Colombia.

“Hay momentos de humor. Alguna vez un ex magistrado de la Corte se preguntó por qué se ríe la gente. Le respondí que la única explicación que tenía era que somos colombianos. Posiblemente esto también pase en México, Argentina, Venezuela, Ecuador, porque tenemos la capacidad de reírnos de nuestra desgracia, con las implicaciones que esto tenga: buenas y malas”, explicó el director.

Diez mil cosas, coproducción entre Chile, Colombia y México, es una pieza del dramaturgo andino Andrés Kalawsli que narra la historia de dos jóvenes en medio del movimiento estudiantil de Chile en 2011. Aborda la relación de un activista de mucho dinero, pero con ideas de izquierda, que se encuentra con una dependiente de un restaurante chino, muy pobre y de derecha.

“Se conocen en el restaurante chino donde ella trabaja. El joven tiene un afán intenso por ser revolucionario y ella no entiende cuál es su necesidad, si lo tiene todo. Él le responde que ella tendría que estar en su posición, y ella, en cambio, le dice que nunca estaría en esa posición, sino estudiando y trabajando. Ambos piensan que hay diez mil cosas por las cuales no pueden pensar uno como el otro”, mencionó el también actor.

Diez mil cosas, que contará con la colaboración de los mexicanos Renata Ramos y David Liu, está en proceso de adaptación porque su lenguaje tiene muchos modismos chilenos, y la idea es que sea más neutra Como el montaje es con actores connacionales es necesario que tenga fortaleza y musicalidad semejantes, destacó.

En México la gente está adolorida por lo sucedido en septiembre pasado con los 43 normalistas de Ayotzinapa y la violencia generalizada, indicó Rubiano. En Colombia los procesos de paz se han sostenido en medio de un conflicto donde los paramilitares han cometido atrocidades, la guerrilla tiene una listado de culpas y el ejército comete crímenes de Estado, por lo que el también dramaturgo decidió presentar estas obras.

“En un contexto mexicano-colombiano, donde la violencia está en este estado, no sé qué tan moral sea hablar de un niño rico que quiere ser de izquierda. Hay que forzar y apretar un poco las cosas para mostrar lo que queremos”, dijo.

Lastimosamente, destacó Rubiano, Colombia y México son naciones vulneradas por la violencia que tienen elementos que los identifican, como la muerte, los grupos al margen y dentro de la ley: “También hay otra cosa,  uno de los dolores más atroces que genera la guerra: la división tan fuerte que existe en una sociedad”.

“Por lo que he leído, en México hay gente que dice que lo de Ayotzinapa estuvo bien, y otra que repudia lo sucedido, sale a las calles. En Colombia sucede lo mismo: hay gente que avala las atrocidades que se han cometido contra campesinos, el desplazamiento de personas, con un argumento: ‘Eran guerrilleros’. Hay cuatro millones de desplazados. No creo que haya cuatro millones de guerrilleros”, explicó.