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Domingo , 22.07.2018 / 09:54 Hoy

Colombianidad Lagunera

¡A LA BRAVA ESE!

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Eduardo "Guayo" Valenzuela

"Cuando uno vive algo muy espantoso suele evitarse hablar de eso, pero cuando algo detona la necesidad de enfrentar ese dolor contenido, ese acto ayuda a lidiar con el dolor acumulado" Jaime Cerón. Crítico de arte.

Ya sea en los autobuses colectivos, en algún "pary" de fin de semana, o en diferentes calles céntricas, disfrutar de la música de los "colombianitos" nos recuerda los diversos lazos comunicantes con aquel país sudamericano.

La lista puede extenderse: "Tu Lagunero no vuelve más ae ae aeaee ae ae ae" de Lucho Argain, el mismo futbol del ex-santista Darwin Quintero, enviando aquel pase a Oribe en la semifinal frente a Tigres y hasta alguna amiga de letras, que por su finta y sonrisa me atreví a compararla.

La Laguna y el país de Colombia mantienen similitudes.

Una de ellas, para mí de vital importancia, y es donde se vale profundizar, por ser una reflexión relacionada con la violencia, aquella que casi destrozó a la nación del Gabo y la local, aquella vivida aquí y aún sin erradicar del todo.

Doris Salcedo, artista visual nativa de Bogota, en 1958 tomó el riesgo de sustentar su obra con la violencia generada en su país durante los últimos 35 años, y con esto, consigue el reconocimiento local e internacional.

"La violencia crea imágenes, de manera permanente, nosotros tenemos las imágenes terribles, de las personas descuartiza- das, de la motosierra que dejan los paramilitares, una cantidad de imágenes que le está integrando la violencia a la sociedad; yo pienso que la función del arte es anteponer una imagen a esas imágenes, y en esa medida crear un balance a la bar- barie que ocurre en un país".

La colombiana se apropia del dolor de las personas que habitan en la periferia, lo convierte en la materia prima con que elabora sus esculturas.

En 1985 cuelga, de manera distribuida, 280 sillas en la fachada del edificio de justicia de su ciudad natal; con esto pretende, impedir que quede en un anodino olvido, la toma por un grupo guerrillero y la feroz reacción por parte del Ejército Nacional, provocando una masacre, donde magistrados, funcionarios, visitantes y demás, murieron en la confrontación.

En 1990 realiza "Señales de duelo". Unos montículos de camisas blancas perfectamente planchadas, cada una de ellas rellena de yeso y cada una de las pilas contra la pared.

Intenta ser el recuerdo de los obreros de las fincas bananeras asesinados por las fuerzas paramilitares.

Extraídos de sus casas mientras dormían: a unos les pegaron un tiro delante de sus familias, a otros les sacaron para liquidarles en el exterior.

Las esposas, testigos de la masacre, lavan a conciencia sus blancas camisas de algodón, las apilan guardándolas en señal de duelo, en espera de que sus maridos vuelvan para rellenarlas con sus cuerpos.

Sus obras han sido expuestas en museos de importancia mundial como el MoMA de Nueva York, el Pompidou de París, el Art Institute de Chicago, el Reina Sofía de Madrid y la Tate Modern de Londres.

En este fue, precisamente, donde expuso la primera latinoamericana y donde alcanzó niveles de popularidad masiva gracias a la famosa 'Grieta' de 2 metros de ancho por otros 167 de largo, que creó en 2008 para la Sala de Turbinas. El dramático agujero que rasgaba el suelo del museo londinen-

se pretende ser símbolo del racismo. Un pasaje del antiguo testamento narra la anécdota de una tribu que aniquila a la otra por no pronunciar de manera correcta la palabra y titulo de la expo "Shibolet".

En el 2010 gana el premio Velázquez otorgado por el gobierno español.

En 2012 realiza "A flor de piel" donde trabaja con miles de pétalos de rosas, los que trata para preservar, después suturarlos, uno a uno, de manera quirúrgica, creando un enorme manto, como un hermoso arreglo para una enfermera que fue secuestrada, violada y martirizada hasta la muerte. Con esto arropa su memoria, procurando transformar un duelo inconcluso.

"Para poner una idea, ocurrió el bombardeo de Guernica y muchos otros: sin embargo el que recordamos es el de Guernica, porque existe una imagen que humaniza ese acto totalmente inhumano que fue el bombardeo".

"Hay una imagen que logra, que no es que narre exactamente lo que ocurrió ni es que consuele a la víctima, ni es que le ayude o le facilite el duelo. No, pero si nos dignifica a todos como seres humanos. Es un memorial".

Esencialmente la obra de la colombiana gira en torno al grave problema de la violencia en su país y a su catastrófica incidencia sobre el tejido social.

La originaria de Bogota viaja a las zonas más deprimidas, los barrios violentados, trata con las familias de los levantados, desaparecidos o ajusticiados para incorporar sus testimonios a sus obras, esculturas e instalaciones que construye, porque "el artista no es una persona creativa", sino alguien que junto, con historias y materiales, conecta pensamientos.

La violencia, lo sucedido en La Laguna no ha sido menor. Nos falta la reflexión con todas sus consecuencias.

JFR

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