Un gran "cocodrilo" recorrió avenida Juárez para conmemorar a Huerta

“Su poesía es la de un caminante de la ciudad, a la que amaba y su pasión llevaba implícita la rebeldía”, señaló Eduardo Vázquez.
La solemnidad se transformó en una propuesta más lúdica.
La solemnidad se transformó en una propuesta más lúdica. (Héctor Téllez)

México

Las pancartas con demandas políticas y sociales tomaron la forma de acciones poéticas; las mantas no incluyeron una demanda, sino una felicitación; los gritos fueron más festivos que otra cosa: una manera muy diferente de celebrar a un escritor, donde los largos discursos dieron paso a la poesía, a la palabra de Efraín Huerta, de quien ayer se festejó el centenario de su nacimiento —conmemorado el 18 de junio— con una fiesta callejera .

La poesía de El Gran Cocodrilo se apoderó de un pedacito de la Ciudad de México, en especial del tramo al que él le escribió: de Avenida Juárez a lo que en su tiempo fue Niño Pérdido —hoy Eje Central Lázaro Cárdenas—, para tener toda la celebración en el quiosco de la Alameda Central.

“Él estaría muy contento porque la gente está muy animada, está muy divertida”, compartía su hijo, el poeta David Huerta: “los muchachos, la gente de los Faros, los habitantes de la ciudad… la gente de chilangolandia, a la que le cantó su odio y su amor, su impaciencia y exaltación… es una celebración completamente defeña.”

Para festejarlo llegaron jóvenes de Prepa Sí, de los Faros, de la Escuela Nacional de Arte Teatral, de una academia de Capoeira, quienes armaron una batucada en su lento paso por Avenida Juárez, encabezados por un alebrije-cocodrilo realizado por jóvenes de la Fábrica de Artes y Oficios de Oriente y por una manta en la que se felicitaba a Efraín Huerta, algunas ocasiones cargada por David y por Ricardo Cayuela, director general de Publicaciones del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes; en otras por el secretario de Cultura del Distrito Federal, Eduardo Vázquez Martín, y el poeta José María Espinasa.

“Su poesía es la de un caminante de la ciudad, a la que amaba y su pasión llevaba implícita la rebeldía, el amor a la libertad, el amor a la justicia, la indignación y la necesidad de pensar que era necesario, y que es necesario siempre, imaginar mundos mejores y luchar por ellos”, aseguró Eduardo Vázquez Martín.

Letras con la gente

“Estoy / Exactamente / A /Un metro / Con 74 centímetros / Sobre / El / Nivel / Del mal”, se leía en una de las pancartas que jóvenes llevaban sobre sus cabezas, cual si fuera una manifestación cotidiana en las calles de la Ciudad de México.

“Es un poeta que se relaciona directamente con la gente, cuyos poemas, algunos de ellos muy complejos, son motivo de gran interés de los lectores, sobre todo jóvenes. Es una figura de nuestra cultura, que resulta muy atractiva, muy intrigante a veces para las nuevas generaciones de lectores”, destacó David Huerta.

Ya instalados en el Kiosco de la Alameda Central, donde se desarrolló gran parte de la fiesta callejera, Ricardo Cayuela, titular de Publicaciones del Conaculta, resaltó la importancia de trabajar junto con la Secretaría de Cultura local en homenaje a Efraín Huerta, sobre todo porque al final de lo que se trata es que un mayor número de lectores se acerque a su obra.

“Toda celebración es una excusa para volver a la obra de los autores, que es lo único importante. Un autor, por más consagrado que sea, no existe si no hay un lector del otro que quiera acercarse a él: nosotros queremos que hoy nazcan muchos y nuevos lectores de Efraín Huerta.”

Una celebración en la que se conjugaron esfuerzos desde el ámbito federal y del gobierno local, pero en especial en la que la solemnidad se transformó en una propuesta más lúdica: un Asalto escénico a cargo de la Compañía Teatro de Calle; lectura del poemario Permiso para el amor, por Carlos Bracho y José María de Tavira, un concierto-homenaje a Huerta, con la voz de Arturo López y Antonio Segura en la marimba; así como más música con Guillermo Zapata y Habib Antonio Gedeón, para culminar con otro concierto, a cargo de Oliver Montes, Fernanda Mora, Betsy Pecanins, Alexis Díaz Pimienta y alumnos de la Escuela de Música Del Rock a la Palabra.