Es necesario volver a hablarle a los niños: Claudia Rueda

Según la escritora colombiana, los millennial representan el regreso de los niños príncipes, susceptibles a atemorizar a sus padres.
La escritora colombiana Claudia Rueda
La escritora colombiana Claudia Rueda (Especial)

Ciudad de México

La escritora colombiana Claudia Rueda ha escrito e ilustrado más de una decena de libros dirigidos a niños y jóvenes, por los que ha obtenido varios reconocimientos importantes: desde el premio de la Conferencia Anual de la Society of Children’s Book Writers and Illustrators, en Nueva York en 2002 y 2003, hasta el de la International Board on Books for Young People (IBBY), en 2016.

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Una certeza guía su trabajo literario, cuenta a MILENIO en entrevista: no seguir con el mismo estilo y temática con los que se ha trabajado en otros libros, sino hacer una lectura de los tiempos, sobre todo en el nuestro, cuando “vivimos una época en la que muchas cosas están pasando desde el punto de vista de la lectura y de la globalización tan inmensa a través de la pantalla y la socialización de la información. Hasta la pasión se hace a través de la pantalla.

En estos tiempos, hasta la pasión se hace a través de la pantalla.

“Eso, combinado con una tendencia inmensa a construir muros, al fundamentalismo, a lo diferente, a volver a las tribus, convierte a la realidad en un ambiente de extremos y uno cree que la infancia, tan ingenua ella, está alejada de todo eso, y no es cierto. Primero porque las consecuencias de la exposición de los niños en la pantalla no las conocemos aún, y no estoy siendo fatalista, porque internet también ha sido buena para la educación; por ejemplo, sí cambia de manera muy fuerte una manera de interrelacionarse de los individuos”. 

La lectura de los tiempos

Autora de títulos como A veces, No y Todo es relativo, Rueda advierte de la necesidad de cuidar las lecturas que se le están dando los niños, a la aparente normalización del racismo, a las diferencias entre los pueblos, a la creación de muros alrededor de lo que tenemos, de las migraciones: “Es un desafío muy grande llevar al lenguaje de un libro para niños ese tipo de asuntos, sin volverse una lectura absoluta, sino más bien recrear el tema”.

“Justamente una de las mejores épocas de la literatura infantil, en los años cincuenta y sesenta, se dio a raíz de la pregunta de en qué hemos fallado como sociedad en la crianza de nuestros niños después de la Segunda Guerra Mundial”, por lo que en Estados Unidos se dieron a la tarea de promover la lectura para tratar de crear una nueva sociedad y una nueva cultura a partir de lo que se leyó como una falla de la experiencia de la civilización humana, recuerda Rueda.

“Esperamos que este desacierto en las tendencias del mundo en este momento termine en una nueva iniciativa y voluntad de volver a hablarle a los niños”, añade.

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El acompañamiento parte de la necesidad de intentar esa lectura de los tiempos, aunque también de la experiencia personal con la infancia de sus hijos y con el recuerdo de su propia niñez. “El secreto y la magia de la literatura es que realmente le puede uno llevar a un lenguaje más poético que concreto… en un libro puede permanecer en el tiempo y atravesar fronteras. Y esas son las historias que uno quiere hacer: hacer un retrato y tratar de interpretar las nuevas realidades”.

Rueda no deja pasar las necesidades de los nuevos lectores, como los millennial, a quienes, sin embargo, ve más como el regreso de los niños príncipes: “Estamos en una generación de padres que les tienen miedo a sus hijos, y con eso me dan más ganas de hacer más bien un libro para los padres”.


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