80 personajes revelan el libro que cambió su vida

La obra reúne los testimonios de personajes como Gilles Lipovetsky, Paco Ignacio Taibo II, Xavier Velasco, Juan Villoro, Damián Alcázar, Guillermo Arriaga, Trino y Jorge Volpi, entre otros.
La escritora, en entrevista con MILENIO.
La escritora, en entrevista con MILENIO. (Valeria Cuatecatl)

México

Claudia Marcucetti Pascoli está convencida de que la lectura, sea buena o mala, tiene aplicaciones prácticas. La autora descubrió que a partir de 13 lecturas que hizo tomó decisiones que transformaron su vida. Por ello decidió entrevistar a diversos personajes sobre experiencias similares y, con el objetivo de impulsar esta acción inclusive con el público no lector, dio forma a la cápsula Cambio literal y a su obra De lecturas y vidas. 80 entrevistas sobre el poder de los libros (Ediciones B, México 2017).

“El proyectó dio inicio con la transmisión de cápsulas en Canal 40, pero si hablamos de libros, lo más natural es que se convirtiera también en uno; quise estar en televisión para conectar con quienes normalmente no leen y engancharlos a que lo hicieran”, señaló Marcucetti en entrevista para  MILENIO.

El volumen reúne los testimonios de Gilles Lipovetsky, Paco Ignacio Taibo II, Xavier Velasco, Juan Villoro, Damián Alcázar, Guillermo Arriaga, Trino y Jorge Volpi, entre otros, quienes respondieron a dos preguntas: ¿qué libro cambió tu vida? y ¿qué es la lectura para ti?

“No me interesa averiguar cuál es el libro favorito de los entrevistados ni tampoco saber si su elección es buena o no; mi objetivo no es apreciar la buena literatura sino conocer el cruce desatado entre la vida del personaje y el libro”, indicó la escritora originaria de La Spezia, Italia.

El periodista argentino Martín Caparrós relató que A la conquista de un imperio, de Emilio Salgari, lo cautivó tanto que no dejó de prestarle atención mientras el automóvil en el que viajaba sufría un accidente en carretera. Por ejemplos como este Marcucetti está convencida de que este tipo de experiencias profundizan en la personalidad de los entrevistados.

“Yo, por ejemplo, quedé marcada con La rebelión de Atlas, de Ayn Rand, una obra que en la actualidad critico y comprendo mejor, que ya no me gusta como en su momento, pero que cambió mi perspectiva con relación al dinero y la generación de riqueza material. Desde entonces dejé de ser arquitecta y me inicié como desarrolladora inmobiliaria, algo que no hubiera hecho de no haberlo leído”, añadió.

La idea de la escritora es tan simple como narrar una experiencia íntima en relación con la lectura. Por ejemplo, el escritor mexicano Martín Solares no mencionó un solo libro, sino que habló, en términos generales, de la literatura francesa vinculada con su vida de pareja.

Al respecto Marcucetti comentó: “Al estar enamorado de quien hoy es su esposa, Solares buscó la manera de permanecer en París una vez que su permiso de estancia había vencido. Decidió postularse al curso de Civilización francesa en la Sorbona, sin saber el idioma. Como examen tenía que hacer una reseña sobre una conferencia de literatura francesa y él, muy inteligente, optó por dibujar a los escritores de los que se habló. Sorpresivamente, fue admitido y a partir de su experiencia, el director de la facultad añadió al examen la palabra ‘redactar’", comentó la autora entre risas.

Diálogo

Por su parte la académica mexicana Margo Glantz prefirió conversar acerca de la escritura de su más reciente novela, Por breve herida, en la que deja ver cómo le influenciaron los libros que leyó en la sala de espera durante dieciséis años de visita al dentista, obras que retrataban atrocidades en torno al tema de los dientes, como Berenice, de Edgar Allan Poe, donde una mujer es desdentada tras sufrir un ataque catatónico.

"Escribir un libro implica leer otros más, de esta manera es posible emular a otros autores, analizar la construcción de la obra y checar cuestiones técnicas, como la ortografía", enfatizó Marcucetti.

La también periodista está convencida de que la lectura es un ejercicio personal en el cual no existen reglas. Puede causar placer o confrontar al lector; engancharlo o no, pero, con una paráfrasis de Lipovetsky, recomienda lo siguiente: “Tomar de la literatura lo que sirva, no es obligación terminar el libro".

Marcucetti concluye: “Decía Juan Villoro que un libro es un objeto inerte; hasta que tú lo abres y estableces el diálogo con el autor comienza a vivir y tú a relacionarte con él. Yo sí creo que la lectura y la literatura es un diálogo entre dos personas. Tanto el libro dialoga, como el lector cambia el sentido del libro; ambos tienen una influencia mutua: lector-libro, libro-lector”.