Los clásicos nos enseñan a vivir y a pensar críticamente: Ordine

El académico italiano reivindica la enseñanza de las humanidades en su libro "La utilidad de lo inútil"; afirma que en México no solamente hay plata y plomo, sino también belleza.
“El alimento para el espíritu es muy importante”, afirma.
“El alimento para el espíritu es muy importante”, afirma. (Jorge González)

México

Vivimos un tiempo en que se busca el éxito por el éxito, la riqueza sin importar nada más, pero resulta indispensable recordar que los seres humanos no solo viven de alimentar al cuerpo, sino también al espíritu. De ahí la importancia de revalorar “la utilidad de ciertos aspectos que se consideran inútiles en las sociedades contemporáneas, en especial los vinculados con las humanidades”, asegura a MILENIO el escritor italiano Nuccio Ordine.

“Para darnos cuenta de qué tan útil es el dinero para nuestra sociedad, tan solo hay que darse cuenta de cómo distribuyen los gobiernos el presupuesto: todo es importante con base en el dinero que generen, por eso lo primero que recortan siempre es lo relacionado con la cultura, la universidad y el arte.

“El libro quiere mostrar que necesitamos ser más inútiles, concentrarnos en el arte y en la literatura, porque lo único que nos puede hacer más humanos es justamente esto: el arte y la educación, ejercicio gratuitos que no necesitan del dinero”.

El libro del que habla el profesor de la Universidad de Calabria, Italia, y catedrático en el Centro de Estudios del Renacimiento Italiano de la Universidad de Harvard, lleva por título La utilidad de lo inútil (El Acantilado), que ofrece un concentrado de opiniones de escritores y filósofos sobre la importancia de lograr que en las escuelas se mantenga el interés por las humanidades.

“Hay quien se refiere al hecho de que es más urgente saciar el hambre de los pueblos que comprar libros, pero esa oposición es falsa. Es solo una idea del capitalismo rapaz y feroz: Montaigne decía que el hombre es cuerpo y espíritu, y hay que alimentar a los dos.

“Las personas que plantean esa oposición tienen mala conciencia, y prefieren que la gente permanezca ignorante, siempre y cuando se haga lo que quieren. Maquiavelo decía que el mundo está dividido entre la gente que sabe y la que no sabe: la primera es la que tiene el poder, y quienes no saben que hay que alimentar al corazón y al espíritu no tienen idea de sus palabras. Hay un alimento para el espíritu que es muy importante”, dice Ordine.

El valor de decir

Si las humanidades enfrentan desafíos en el ámbito universitario, los clásicos grecolatinos parecen estar al margen de los programas de estudio y hasta de los libros, al grado de que en las obras de historia de la literatura o de la filosofía se les ha minimizado, a lo que se debe sumar un equívoco, comenta Ordine: “No hay quien explique a los estudiantes que los clásicos no sirven para aprobar un examen ni para obtener un diploma. Nos enseñan a vivir, a pensar de una manera crítica, muestran los valores falsos de la sociedad. Una página de Gabriel García Márquez, por ejemplo, nos dice más que un libro de historia, porque la literatura dice aquello que la historia no tiene el valor de decir”.

Considerado uno de los mayores expertos en la vida y obra de Giordano Bruno, Ordine es un convencido de que si no perseguimos lo inútil de la vida cotidiana solo seremos capaces de producir una colectividad enferma y sin memoria.

“En Venezuela ya lo hizo el director de orquesta italiano Claudio Abbado, quien llevó un programa a los lugares marginados y enseñó a tocar, a afinar instrumentos a los niños y jóvenes, y ahora son músicos. El director de orquesta israelí Daniel Baremboin organizó un concierto en el que la orquesta fue integrada por judíos y palestinos.

“Lo que la cultura puede aportar a la realidad es la paz. En México no solo hay plata y plomo, también hay belleza, y si entregamos ese futuro con arte y cultura a los niños podemos cambiar el mundo; pero si les decimos que de lo que se trata es de hacer dinero estamos formando una gran corrupción de fondo”, explica Ordine, quien vino a México a ofrecer una cátedra en la Universidad Iberoamericana.

Su reflexión se acompaña de ejemplos: el caso de la Volkswagen, cuando ocultaron las verdaderas emisiones de gas de algunos de sus modelos, hoy está en riesgo: por querer ganar más casi “hacen que quiebre esta gran institución”.

“Pero si quienes la dirigen hubiesen leído Los Buddenbrook. Decadencia de una familia, de Thomas Mann, en la que escribe: ‘Hay que hacer negocios donde mis hijos, para que mis hijos puedan dormir tranquilos’, seguro hubiesen reflexionado sobre esas cosas que hicieron. Y eso hace útil lo supuestamente inútil”.