Señor "Clarini" revive la figura del "clown" inglés Ricardo Bell

Juan de Dios Peza dijo sobre este conocido personaje que era “más popular que el pulque”.
Aziz Gual encarna al payaso.
Aziz Gual encarna al payaso. (Especial)

México

No soy yo, es el alma del clown, son tan solo unas pinceladas de alquimia milagrosa, es un acto de resurgimiento, de conexión de la carne con el espíritu, rebasando a los sentidos, porque desde ahí se configura el rito para la materialización de la risa como el acto de amor más puro a la humanidad, que se hace carne, que cobra forma en risas, para sacudir la indiferente existencia de todos los espectadores, que se reflejan en el espejo de mis bigotes”.

Así se expresa Aziz Gual acerca de Señor Clarini,  obra que protagoniza junto con el colectivo El Arce y que  se presentará los lunes del 21 de noviembre al 12 de diciembre a las 20:30 horas en el Teatro Helénico.

La dramaturga Camila Villegas es la autora del texto, quien se ha inspirado en su famoso tatarabuelo, el empresario y clown inglés, amigo de Porfirio Díaz, Ricardo Bell, de quien el poeta Juan de Dios Peza dijo alguna vez: “Bell es más popular que el pulque”.

Dirigida por Ignacio Escárcega la trama transcurre desde la perspectiva de Celia, hija de Bell, quien se da a la tarea de investigar sobre los éxitos profesionales de su padre, reconocido por el pueblo como una figura de poder, y en el transcurso recuerda los momentos compartidos con él.

La pieza también cuenta con las actuaciones de Gerardina Martínez, Sebastián Fouilloux, Yoshira Escárrega y Fernando Sánchez, así como la música en vivo de Diego Santana, David Matiz y Pablo Ramírez.

El escenario está conformado por una cama de hospital que adquiere diversas formas de acuerdo a las necesidades del montaje y una estructura visual de reminiscencias circenses, ambos diseñados por Tenzing Ortega.

Este trabajo significa para Aziz Gual un trabajo profundo: “Para los verdaderos payasos, para los que somos libres del cautiverio de la vida, para los que amamos la risa más allá del tiempo y el espacio, el maquillaje es la encarnación de la materia en el cuerpo. La máscara del rostro enharinado revela la luz de una voz creadora, de esa sustancia que desde mis coronarias intelige el sinsentido, viaja por el estómago, las vísceras, y trastoca el corazón de cada espectador”.