Obra del "padre del cine indigenista andino" ingresa a la Unesco

El trabajo del documentalista boliviano Jorge Ruiz fue aceptado en el Registro Memoria del Mundo de América Latina y el Caribe.
Jorge Ruiz es considerado el "padre del cine indigenista andino".
Jorge Ruiz es considerado el "padre del cine indigenista andino". (Archivo)

La Paz

La obra del cineasta y documentalista boliviano Jorge Ruiz, considerado como el "padre del cine indigenista andino", ha sido aceptada en el Registro Memoria del Mundo de América Latina y el Caribe (Mowlac, en inglés) de la Unesco.

Se trata de 83 obras que conforman "El legado cinematográfico latinoamericano de Jorge Ruiz custodiado en la Fundación Cinemateca Boliviana", postulado e inscrito al Mowlac por esa entidad, explicó a Efe su directora ejecutiva, Mela Márquez.

Según Márquez, el legado de Ruiz "ha sido admitido en el Mowlac porque su obra alcanza un valor universal y también regional", ya que "ha filmado en Guatemala, en Chile, en Perú, en Ecuador" y en Bolivia y su trabajo ha recibido reconocimientos internacionales.

Ruiz nació en 1924 en la ciudad sureña de Sucre, la capital constitucional de Bolivia, y estudió Agronomía en Argentina.

No obstante, su pasión por el cine fue mayor y así realizó en 1947 Viaje al Beni, el primero de los al menos dos centenares de filmes que produjo en toda su trayectoria.

Ruiz es considerado como el "padre del cine indigenista andino", pues dedicó gran parte de su trabajo a retratar la vida de las poblaciones indígenas, sobre todo aquellas en situación de riesgo.

Un ejemplo de ello es Donde nació un imperio (1949), la primera película indigenista de Latinoamérica y una de las primeras realizadas a color, según el documento presentado por la Cinemateca para postular las obras del cineasta al Mowlac.

También fue el primer director de cine boliviano que rodó en el extranjero, con la película Los que nunca fueron (1954), filmada en Ecuador, con el guión de su socio Óscar Soria.

Una de sus obras más laureadas es el documental Vuelve Sebastiana (1953), que relata la vida de la niña indígena Sebastiana Kespi, de la milenaria etnia chipaya que habita a orillas del lago Poopó, en la región andina boliviana de Oruro.

Fue precisamente Vuelve Sebastiana la que convirtió a Ruiz en el primer cineasta boliviano que obtuvo un premio internacional, al ser galardonado en el Festival del Sodre en Uruguay.

Pero también ganó premios en certámenes bolivianos e internacionales por sus obras La vertiente, Las montañas no cambian, Voces de la tierra, Los primeros y Miles como María.

En 2001 recibió el Premio Nacional de Cultura de Bolivia, el más alto galardón que concede el Estado boliviano, al ser "uno de los nombres esenciales de la historia del cine en el siglo XX", según el fallo del jurado que le eligió entonces.

Dos años después recibió el galardón Ciudad de Huelva, del Festival de esta ciudad del sur de España y en 2006 le confirieron la medalla del Smithsonian Institute de Washington, que ha sido otorgada también a figuras como Robert Redford, Steven Spielberg, George Lucas y Jaques Cousteau.

El documentalista falleció el año pasado a los 88 años, pero dejó por escrito su "deseo expreso" de que la Cinemateca Boliviana sea la encargada de custodiar su obra, señaló Márquez.

Esta fundación guarda en su archivo 106 obras de Ruiz divididas en dos colecciones, una constituida por el cineasta y su familia y la segunda recuperada por la misma Cinemateca.

Aunque ambos fondos "no logran completar la totalidad de la filmografía producida por Jorge Ruiz", sí constituyen "la colección más grande de películas" del cineasta, según el documento de la postulación al Mowlac.

De los 106 filmes custodiados por la Cinemateca, 83 obras, entre largometrajes, cortometrajes, documentales y noticieros, fueron postulados por la entidad al registro de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

La candidatura se presentó en septiembre pasado y la semana pasada llegó a Bolivia el documento oficial que certifica el ingreso del legado de Ruiz al Mowlac.

Márquez destacó que este reconocimiento tiene un significado especial para la Cinemateca Boliviana, pues Ruiz fue uno de los impulsores para la creación de esta entidad, y precisamente su película Laredo de Bolivia (1958) fue la primera que ingresó en 1976 en el archivo fílmico de la fundación.

Agregó que la aceptación es también un "reconocimiento internacional" al trabajo que realiza la Cinemateca Boliviana y se convertirá en una especie de "caja de resonancia" que se ampliará a todas las obras que custodia la entidad.

A partir del reconocimiento, la institución podrá concursar a fondos de la Unesco para restaurar, digitalizar, preservar y difundir la obra de este prolífico cineasta y de otros autores bolivianos.