Cihuátl, “libertad con respeto a la música”

“Al tocar en un grupo tiene que haber un orden. Si no, es como ese free jazz que se está haciendo mucho, que consiste en ver quién toca más fuerte y con más notas”.
 Ana Ruiz, Maricarmen Graue Huesca, Ivonne Díaz y Adriana Camacho.
Ana Ruiz, Maricarmen Graue Huesca, Ivonne Díaz y Adriana Camacho. (Adriana Camacho)

México

El quinteto Cihuatl —que en náhuatl significa mujeres— hace improvisación libre, pero, advierte la pianista y compositora Ana Ruiz, “es una libertad con respeto hacia la música. El ruido me gusta —he trabajado muchas veces haciéndolo—, pero al tocar en un grupo tiene que haber un orden. Si no, es como ese free jazz que se está haciendo mucho, que consiste en ver quién toca más fuerte y con más notas. La música me gusta más que el ruido”.

Cihuatl inaugurará mañana a las cinco de la tarde las actividades del Festival Ollin Kan en el Deportivo Vivanco, Plaza de la Constitución, Tlalpan Centro. También participarán Los Impresentables, Moros y Cristianos, Citadino Son, Klezmerson, Kayra Silabaa, Nimrod  y Neco Novellas.

Veterana de la escena del free jazz y la música improvisada, Ana Ruiz cuenta que toda su vida ha tocado con hombres. “Sin embargo, hace algunos meses toqué en un trío con la contrabajista Adriana Camacho y la percusionista Chepa Alonso y fue algo maravilloso. Con Adriana hablamos sobre la necesidad de que las mujeres improvisadoras nos reuniéramos a tocar y hacer un grupo femenino, sin ser cursis ni caer en estereotipos. ¡Somos las músicas!, dice entre risas.  

La pianista afirma que sus compañeras la ven como la maestra del grupo. “Mi necesidad es hacerles ver que la música libre no es tocar por tocar, sino que van a escuchar lo que están haciendo las demás. Entonces hay que tener mucho cuidado, conversar musicalmente”.

Adriana Camacho explica que Cihuatl tiene “una sensibilidad femenina, otra forma de abordar la música de improvisación, muy diferente a cuando la haces con hombres. Es muy importante que haya más mujeres en la música creativa, porque se siente bien, se siente otra fuerza. En nuestras improvisaciones hay un diálogo abierto: es como subirse a un barco y estar la deriva, pero siempre llegas a buen puerto”.

La saxofonista Ivonne Díaz considera que en el quinteto ha renovado sus sueños. “Hace unos años entré a un taller de tejedoras en Chiapas y de alguna forma me siento igual en Cihuatl: entre las cinco tejemos sueños, música, ideas... En el grupo hay mucha libertad, pero una libertad con respeto, con un espíritu de comunicación entre nosotras”.