Científicos de la UNAM crean pilas flexibles

Inventan un material económico que, además de almacenar energía, puede adaptarse a la forma de los dispositivos electrónicos o las prótesis robóticas.
Alberto Rosas Aburto, académico de la Facultad de Química, dijo que las baterías pueden ser del ancho de una hoja de papel.
Alberto Rosas Aburto, académico de la Facultad de Química, dijo que las baterías pueden ser del ancho de una hoja de papel. (Especial)

México

Un grupo de científicos de la  UNAM creó un material flexible que almacena energía, a fin de producir baterías recargables con la cualidad de adaptarse a la forma de dispositivos electrónicos portátiles,  como computadoras, tablets y celulares inteligentes fabricados con componentes maleables.

El proyecto está a cargo de Pedro Roquero Tejeda y Alberto Rosas Aburto, académicos de la Facultad de Química, quienes hicieron énfasis en cómo la tecnología ha ido modernizando los aparatos; sin embargo, han dejado de lado las baterías, ya que no se les han puesto la suficiente atención para modernizarlas.

En la actualidad se fabrican dispositivos —teléfonos celulares y tablets, por ejemplo— cada vez más delgados, pero nadie se había ocupado de la innovación en baterías de almacenamiento de energía para este tipo de aparatos. “Es ahí donde consideramos que habrá un boom en los próximos cinco años y hacia esto va dirigido nuestro desarrollo”, señalaron en un comunicado.

Rosas Aburto destacó que ya tienen una patente y prototipos funcionales de las pilas; “ahora nos ocupamos de la vinculación con algunas empresas”.

El desarrollo de los científicos es relativamente económico y fácil de producir; además busca contribuir a la disminución del uso de energía en su fabricación y lograr un
material reciclable que no implique un riesgo para el ambiente o la salud.

Los especialistas explicaron que su desarrollo, denominado “Elastómeros eléctricamente conductores con propiedades de disipación electrostática y capacitancia”, también puede adaptarse a dispositivos médicos (prótesis) que requieren ligereza y discreción para un mejor funcionamiento, como son páncreas artificial, parches transdérmicos o manos robóticas.

“Emplear metales o nanoestructuras de carbón conlleva riesgos de toxicidad, en cambio, aquí hablamos de plásticos poliméricos inertes que, además, son asequibles y baratos”, destacó Rosas Aburto.

Detallaron que el proceso de obtención fue sencillo, “tienen larga vida de anaquel, se adaptan a la forma de los dispositivos y pueden armarse en tándem de baterías intercambiables. Además pueden mezclarse con resinas termoplásticas y poliolefinas que les brindan propiedades de disipación electrostática”.

Rosas Aburto explicó que los elastómeros —llamados hules o cauchos— “son flexibles y resistentes, con propiedades en diversas aplicaciones. Nosotros los mezclamos con varios elementos para generar conductividad eléctrica, característica que no tienen por sí solos”.

A partir de esa mezcla, los universitarios crearon polímeros elásticos sólidos, cuyas cualidades más importantes son su flexibilidad, la capacidad de conducir la electricidad y, más aún, de almacenarla; éste es el principio de una batería recargable, que puede elaborarse con las dimensiones de una película delgada o de una hoja de papel, aseguraron.

“Si bien ya existen desde hace tiempo (los materiales flexibles), lo novedoso es que pueden plegarse sin que pierdan sus características y propiedades eléctricas”, acotó.

Al usar ese material en un dispositivo flexible “podemos enrollarlo; además, aunque en su fase experimental ha estado expuesto a la intemperie por más de tres años, conserva su capacidad de ser eléctricamente conductor y almacenador”, concluyó.

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Pijamas y camisas alertarán sobre infartos

La era de la ropa inteligente dejó de ser un tema de ciencia ficción, ya que se prevé que en los próximos años una pijama o una camiseta, con sensores integrados a sus fibras textiles, podrán alertar sobre problemas médicos o de seguridad y comunicarse con servicios de emergencia en tiempo real.

Según una investigación publicada por la Universidad Laval en Quebec, Canadá, estas prendas inteligentes son “capaces de captar la información biomédica de las personas que las usan y transmitirla” a través de redes inalámbricas a centros de socorro o de análisis.

En pocos años la ropa inteligente tendrá numerosas aplicaciones, pero la mayor parte estará destinada a fines médicos y de geolocalización. Por ejemplo, los niños secuestrados o perdidos podrán ser localizados rápidamente a través de los sensores de sus prendas, explicó Jeff Viens, director de transferencia tecnológica de la cátedra de innovación y fotónica de la Universidad Laval.

“Una aplicación posible es la detección de un problema cardiaco, podrá llamar a un servicio de emergencia cuando una persona sufra un infarto mientras duerme”, señaló el investigador.

Las telas capturarán información como los niveles de glucosa, la actividad cerebral o los movimientos y coordenadas espaciales.

AFP/Montreal

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