Científico de la UNAM trabaja en hacer Marte habitable

Un biólogo simula escenarios para calentar la atmósfera marciana con el fin de engrosarla y adecuarla para que haya agua líquida y pueda sobrevivir el ser humano.

México

Sandro Cervantes, biólogo por concluir su doctorado en ciencias de la tierra, dirige una investigación en la UNAM enfocada en transformar la atmósfera de Marte con el fin de hacer habitable ese planeta.

Las propuestas científicas sobre tal proceso, conocido como terraformación, se remontan a la década de los 60 con los artículos precursores de Carl Sagan.

“Algunos estudios y propuestas publicados en las últimas dos décadas han demostrado que con la tecnología y conocimientos actuales podemos comenzar a modificar el sistema climático marciano e, incluso, llevarlo hasta un punto cercano a mantener agua líquida en su superficie”, aseguró el científico universitario.

Su investigación, titulada “Escenarios biocompatibles de modificación y calentamiento atmosféricos de Marte para iniciar su terraformación”, será publicada en el primer semestre de 2015 y promete ser uno de los estudios precursores en este ámbito para Latinoamérica.

“Aunque Hollywood nos ha planteado la terraformación planetaria como un suceso de ficción o como un logro lejano en el tiempo, el inicio de ésta puede comenzar hoy mismo”, afirmó Cervantes en un comunicado de la UNAM.

Terraformación

La terraformación consiste en la modificación deliberada de un planeta rocoso —principalmente de su atmósfera— para adecuarlo a la vida terrestre.

Aunque apenas posee una tercera parte de la gravedad terrestre, carece de campo magnético nuclear y su temperatura promedio es de menos 60 grados Celcuis, Marte es el mejor candidato para ese proceso, ya que es más fácil de manejar con la tecnología y conocimientos que poseemos actualmente.

El planeta rojo contiene todos los elementos necesarios para la vida terrestre (agua, carbono, nitrógeno y azufre), su día dura poco más de 24 horas, presenta estaciones debido a su inclinación (25°) y cercanía al Sol, y actualmente conocemos más datos de su superficie que del fondo de nuestros océanos.

En el mundo, refirió el biólogo, aún no comprendemos adecuadamente la importancia que tienen las ciencias espaciales; sin embargo, algunos países, a través de sus agencias y corporativos, han logrado hacerse de apoyo económico, infraestructura, logística y capital humano especializado para lograr los avances alcanzados como humanidad, no solo en la tecnología espacial, sino en la vida diaria.

La pasta de dientes, el papel aluminio y los sistemas de telecomunicaciones, entre otros, han sido producto de la investigación espacial, remarcó Cervantes.

El reto

La terraformación inicial de Marte implica engrosar y calentar su tenue atmósfera (tiene 6 a 10 mb y la Tierra posee 1024 mb de presión a nivel del mar) con gases de efecto invernadero.

“Al lograr una presión atmosférica de algunos cientos de mb y una temperatura planetaria promedio por arriba de 0°C se puede mantener agua líquida en la superficie y comenzar la ecosíntesis planetaria, una fase de la terraformación donde se introducen y utilizan organismos vivos para que en estadios progresivos se oxigene la atmósfera y se produzca una capa de ozono; así se prepararía para que nos reciba de la manera más parecida a casa”, explicó Cervantes.

En 1997 el especialista  Christopher McKay propuso que el calentamiento del polo sur marciano solo 4°C por arriba de su temperatura liberaría suficiente CO2 congelado para provocar que su sistema climático entre en un efecto invernadero que llevaría a la evaporación completa de ese polo en una década.

Teóricamente, ese proceso sacaría al planeta del punto de equilibrio en el que se encuentra y lo llevaría, sin más intervención humana, a un nuevo punto estable con 300 mb de presión atmosférica y entre -40 y -50°C, temperatura que se registra en algunas zonas boreales y árticas habitadas en la Tierra.

Cervantes, en los resultados preliminares de su investigación, ha alcanzado este segundo punto de equilibrio estable con menos presión atmosférica (150 mb).

“Esto significa que quizá necesitemos menos CO2 para impulsar el sistema climático marciano a que alcance por sí mismo este segundo punto estable, de manera que con otro esfuerzo de calentamiento, tan modesto como el primero, podemos ocasionar otro efecto invernadero desbocado que impulsaría al planeta a evaporar más CO2 y lograr un tercer punto estable en el que se obtenga agua líquida en su superficie”, detalló.

Para el universitario, es una manera económica y sencilla de lograr la terraformación, con el uso del sistema climático de Marte para que haga la mayor parte del trabajo.

“Evidentemente, necesitamos saber con certeza si existe o no vida, probablemente sub superficial, antes de implementar cualquier técnica, pues encontrarla sería un hito incomparable... sería razón más que suficiente para declarar a Marte intocable”, precisó.

Dentro de los objetivos de Cervantes también está aprovechar los datos climáticos generados por el orbitador Mars Global Surveyor de la NASA, procesados para elaborar perfiles de temperatura y presión latitudinales, que pueden emplearse en proyectos de exploración robótica o tripulada del planeta rojo en la búsqueda de vida, así como en la implementación de colonias permanentes científicas, “e incluso turísticas”, finalizó el científico.