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Miércoles , 20.06.2018 / 10:38 Hoy

Científico restaura memoria de ratones con alzhéimer

El ganador del Nobel de Medicina en 1987 asegura que en etapas tempranas ese mal puede ser curado si se crea una tecnología con condiciones éticas.

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AFP

Los que padecen alzhéimer tal vez no han “perdido” su memoria y pueden recuperarla, indicaron ayer investigadores al revelar la posibilidad de un tratamiento que puede revertir el daño neuronal de esa demencia.

Susumu Tonegawa, ganador del Nobel de Medicina hace 29 años, afirmó que sus estudios en ratones con alzhéimer muestran que, estimulando con luz azul áreas específicas del cerebro, esos animales recuerdan experiencias que antes estaban bloqueadas.

Los resultados ofrecen evidencias de que la enfermedad no destruye una memoria, sino que la vuelve inaccesible.

“Debido a que humanos y ratones tienden a tener principios comunes en términos de memoria, nuestros descubrimientos sugieren que los pacientes con alzhéimer, al menos en sus primeras etapas, pueden conservar los recuerdos en sus cerebros, lo que indica que tienen posibilidades de curación”, dijo Tonegawa.

El equipo del científico japonés utilizó ratones genéticamente modificados que muestran síntomas similares a los que tienen los humanos con alzhéimer.

Los animales fueron puestos en cajas por cuya superficie inferior pasa un bajo nivel de corriente eléctrica, causándoles una descarga desagradable pero no peligrosa en sus extremidades.

Un ratón no aquejado del mal que es regresado al mismo recipiente 24 horas después tiene un comportamiento temeroso, anticipando de esta forma la desagradable sensación.

Los ratones con alzhéimer no reaccionan de la misma forma, lo que indica que no guardan memoria de la experiencia.

Pero cuando los investigadores estimulan áreas específicas de los cerebros de los animales —las llamadas células de engramas relacionadas con la memoria— usando una luz azul, recuerdan la sensación desagradable.

El mismo resultado se observó incluso cuando se colocaban los animales en un recipiente diferente durante la estimulación, lo que sugiere que la memoria había sido retenida y se activó.

Conexiones sinápticas

Al examinar la estructura física de los cerebros de los ratones, los expertos registraron que los animales afectados con alzhéimer tenían menos “espinas dendríticas”, a través de las cuales se forman las conexiones sinápticas.

Con la repetición de los estímulos lumínicos los animales pueden incrementar el número de espinas dendríticas llegando al nivel de los ratones normales, por lo que volvían a mostrar un comportamiento temeroso en el recipiente original.

“La memoria de los ratones fue recuperada a través de una señal natural”, dijo Tonegawa, refiriéndose al recipiente que causaba el comportamiento de temor.

“Esto significa que los síntomas del alzhéimer en el ratón fueron curados, al menos en su primeros niveles”, aseguró el científico japonés.

La investigación, patrocinada por el Riken-MIT Center for Neural Circuit Genetics, es de las primeras que muestran que el problema no es la memoria, sino su recuperación, puntualizó el centro con sede en Japón.

“Es una buena noticia para los pacientes de alzhéimer”, dijo Tonegawa desde su oficina en Massachusetts.

Optogenética

El científico japonés obtuvo en 1987 el premio Nobel de Fisiología y Medicina por haber descrito los mecanismos genéticos con los que funcionan los anticuerpos.

Ahora destaca en la investigación de la estimulación óptica de las células cerebrales —técnica llamada “optogenética”—, que implica insertar un gen especial en las neuronas para hacerlas sensibles a la luz azul y luego estimular partes específicas del cerebro para lograr cambios neuronales.

La optogenética ya fue probada en tratamientos psicoterapéuticos para enfermedades mentales como la depresión o el trastorno de estrés postraumático, pero es la primera vez que se analiza y reporta su aplicación para combatir el alzhéimer.

Tonegawa dijo que la investigación en ratones da esperanza para un tratamiento futuro del alzhéimer, problema que afecta a 70 por ciento de los 4.7 millones de personas que en el mundo sufren demencia, cifra que se piensa aumentará en la medida en que en países desarrollados como Japón las personas viven cada vez más tiempo. Pero advierte que todavía se requiere mucho trabajo.

“Los niveles iniciales de alzhéimer podrían ser curados en el futuro si se logra una tecnología con las condiciones éticas y de seguridad para el tratamiento de los seres humanos”, añadió.

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