El día que la ciencia se apoderó del Zócalo

José Franco, uno de los principales organizadores de la Noche de las Estrellas, narra cómo un ejercicio astronómico evolucionó en un acto internacional de divulgación.
José Franco, director de Divulgación de la Ciencia de la UNAM.
José Franco, director de Divulgación de la Ciencia de la UNAM. (Especial)

México

Todo empezó en 2008, un año antes de la primera versión del encuentro Noche de las Estrellas, cuando instituciones académicas mexicanas decidieron tomar el Zócalo capitalino para hacer una observación masiva de un eclipse lunar mediante telescopios.

A la convocatoria respondieron miles de personas. Tanto franceses, que apoyaron en la organización del evento, como mexicanos. Este suceso, opinaron los organizadores sorprendidos por la respuesta, marcaría el inicio de un encuentro periódico sin precedente.

José Franco, director de Divulgación de la Ciencia de la UNAM, narró en entrevista con MILENIO el origen de la Noche de las Estrellas y su trascendencia, al haberse convertido en una actividad a escala internacional que promueve el amor por la astronomía y la pasión por la ciencia.

"Inicialmente, lo que queríamos hacer era tomar el Zócalo para la ciencia. Ha sido un lugar emblemático para eventos históricos, políticos, militares, sociales, etc. Pero nunca había sido empleado para un encuentro de esta índole", aseveró franco.

En 2007, cuando los científicos planeaban una gran celebración por el Año Internacional de la Astronomía —que se conmemoró en 2009—, Franco recordó que los franceses propusieron que uno de los eventos fuera una noche dedicada a observar el cielo con telescopios, lo cual se aceptó con la condición de que "se convirtieran en nuestros cómplices", abundó.

Tras lo acontecido en 2008 durante el eclipse lunar, los organizadores decidieron ir a ciudades con zonas arqueológicas prehispánicas para difundir la astronomía.

"Llevamos telescopios y utilizamos lo que tenemos en México: la historia, una tradición milenaria en la observación del cielo, a fin de que la gente se interesara por la astronomía", comentó Franco.

PRIMERA EDICIÓN

El 29 de enero de 2009 adoptaron la idea de los franceses para festejar el Año de la Astronomía y se llevó a cabo la primera versión de la Noche de las Estrellas, armonizada por el músico Jorge Reyes, quien interpretó melodías con instrumentos prehispánicos. Una semana después él murió. "Fue su último gran concierto; fue un abrazo con el cosmos", recordó Franco. Posteriormente han participado músicos de la talla de Susana Harp.

Para la organización de estos eventos se ha contado con la UNAM, el Conacyt, IPN, la Academia Mexicana de Ciencia, y la embajada de Francia, entre otros.

Para Franco, la Noche de las Estrellas es importante ya que es "una de las ventanas más amables, más ricas, más suaves, más intrigantes que puede tener un ser humano para sumarse a lo que es la inmensidad del universo y del conocimiento", expresó.

PARTEAGUAS EN LA CIENCIA

Para el también coordinador general del Foro Consultivo Científico y Tecnológico, este evento fue el parteaguas de la divulgación masiva de la ciencia, ya que "llegamos a un público de miles de personas. Eso nos dio la confianza de que podíamos hacer eventos mayores como la Noche de las Estrellas. Tenemos un entusiasmo bastante grande porque iniciamos con 26 sedes en 2009 y ahora hemos crecido hasta 67", dijo el doctor en física.

"En la Noche de las Estrellas tenemos la participación de 5 mil voluntarios en todo el país. Eso dice que hay mucha gente dispuesta a apostar por este proyecto. Y, por otro lado, hemos tenido en total, durante todas las ediciones, más de un millón de personas asistiendo.

"Hoy el evento tiene un alcance internacional ya que "anteriormente han participado otros países como Puerto Rico, Guatemala y el año pasado también lo hizo China. Hay interés, pero el evento es difícil de realizar y no es fácil sostenerlo", señaló.

Uno de los éxitos que ha tenido la iniciativa es el incremento en la venta de telescopios en México, dado a que de 2009 a 2014 aumentó 218 por ciento, así lo comentó Alejandro Arnal Lehfeld, gerente de Ventas de Victorinox México.

Al respecto Franco dijo: "Me parece muy bien. En vez de comprar Nintendos, está bien que los chavos compren telescopios. Esto es un resultado colateral del evento (...) Tener uno no es solo contar con un objeto lúdico; es un instrumento que te permite acercarte al cielo (...) Es un juguete que dura toda la vida. Estimula a que los jóvenes se interesen por la ciencia y la tecnología".

HERMANDAD INTERNACIONAL

Recordó que la Noche de las Estrellas inició en Francia, pero allá el suceso tiene características totalmente distintas al que se hace en México a pesar de que tiene el mismo nombre.

"En Francia es solo una organización de astrónomos aficionados y profesionales donde cada asociación ofrece observación de las estrellas a la gente que está alrededor. Tiene como 300 sitios, y en cada uno de ellos asisten cientos de personas únicamente.

"En México hay 67 sedes distribuidas en todo el país donde se lleva a cabo el evento, pero la asistencia es de miles de personas. Además de que se realizan en diferentes temporadas", explicó.