Miguel de Cervantes, el escritor sin rostro

Por su condición de plebeyo, Cervantes no tuvo derecho a ser pintado como los miembros de la corte y su rostro no se puede reconstruir, por lo que no existen registros de su verdadera imagen.
No se tiene un registro del verdadero rostro de Cervantes y su cráneo no puede ser reconstruido.
No se tiene un registro del verdadero rostro de Cervantes y su cráneo no puede ser reconstruido. (Ilustración: Luis M. Morales)

Ciudad de México

La polémica alrededor de la inexistencia de una imagen fiel de Miguel de Cervantes Saavedra salta de nuevo a la luz durante la conmemoración del cuarto centenario de la muerte del literato y justo antes del inicio del 44 Festival Internacional Cervantino y del 26 Coloquio Cervantino, que inician este domingo en Guanajuato.

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Se han realizado diversas investigaciones y han surgido discusiones sobre diversas representaciones iconográficas para saber cómo era realmente  Cervantes. Si los especialistas no se ponen de acuerdo con la imagen de William Shakespeare —quien fue famoso en su tiempo y sí tenía los medios para ser retratado, como era común entre las personas de la corte— menos con la de Cervantes, un hombre sencillo y sin linaje.

Algunos dan como válido el retrato pintado por Juan de Jáuregui, mientras que otros aseguran que Cervantes nunca se retrató, ya que estaba muy lejos de ser considerado un escritor consagrado. Esta versión es apoyada por el embajador de España en México, Luis Fernández-Cid de las Alas Pumariño.

Entrevistado por MILENIO al final de la presentación del programa artístico que México preparó para conmemorar a Cervantes, el diplomático español destacó que “lo realmente importante es reconocer su obra, valorarla y darle la justa dimensión”.
 
Palabras y pinceladas

En 1911, la Real Academia Española (RAE) se inclinó por la autenticidad del retrato de Cervantes atribuido a De Jáuregui, obra que fue presentada el 11 de junio de ese año en un artículo publicado en Ilustración Española y Americana. A partir de ese momento Francisco Rodríguez Marín, quien en aquellos años era director de la Biblioteca Nacional, lo dio por original. Fue apoyado por Alejandro Pidal, director de la RAE, y Mariano de Cavia, al grado tal que esa imagen ocupó un lugar en el salón de actos de la Academia.

Consultado por MILENIO, José Manuel Lucía Megías, quien en los últimos cuatro años se ha dedicado a investigar la vida y la obra de Cervantes para escribir su más completa biografía, sostuvo que esa imagen del autor de El Quijote, identificada por todos y difundida por todo el mundo, “está basada en la descripción que hace el novelista de su propio personaje y que procede del prólogo de las Novelas ejemplares, en las que el propio Cervantes se describe. Fue así como sus palabras fueron convertidas en pinceladas y al final terminaron por imponerse”.

Enfatizó que esa es la mejor demostración de cómo el personaje se convirtió en mito, ya que en realidad no fue pintado por nadie, debido a que en aquella época los retratos solo eran privilegios de la corte, o de los escritores más famosos, como Lope de Vega y de Luis de Góngora.

“¿Entonces con qué imagen nos debemos quedar? Con ninguna. La verdad es que él era una persona normal, seguramente sin ningún rasgo que lo caracterizara y nos lo encontráramos en la calle, en un viaje en el tiempo, pasaríamos junto a él sin saber quién era”.

Lucía Megías descartó que se pueda hacer una reconstrucción con la osamenta de Cervantes, así que nunca se podrá saber cómo fue físicamente.
“No se podría hacer una reconstrucción porque tampoco tenemos el cráneo. Sí se sabe dónde lo enterraron, pero como luego lo cambiaron de sitio únicamente tenemos pequeñas piezas de huesos, es decir, no se conservó el esqueleto completo”.

El estudioso ya publicó el primero de tres tomos de la biografía del escritor: La juventud de Cervantes (1547-1580), al que seguirán La madurez de Cervantes (1581-1604) y La plenitud de Cervantes (1605-1616). Con esa autoridad expresó que quien quiera conocer a Cervantes puede estar seguro de que fue “una persona normal, como cualquier otra, con una imagen moral, con una idea del trabajo y del esfuerzo muy metidas. Fue un hombre muy entusiasta, y eso se ve reflejado en su forma de escritura. En los estudios grafológicos que se le han hecho, se percibe que fue muy apasionado, lo que explica la cantidad de obras y personajes tan diversos que creó”.

Mientras tanto, el Museo Casa Natal de Cervantes, de Alcalá de Henares, exhibe Retrato de Miguel de Cervantes, pintura anónima, procedente de los fondos del Museo Casa Cervantes de Valladolid. Se explica que esa pieza probablemente estuvo inspirada en un retrato que William Kent hizo sobre el escritor a partir de lo que Cervantes escribió sobre sí mismo en sus Novelas ejemplares y que, a su vez, reprodujeron ediciones del siglo XVIII de la obra del literato, en las que se puso de moda imprimir la imagen del autor.


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