Las travesuras de dos marionetas en los sueños del Quijote

Los protagonistas de El Quijote se convirtieron en títeres de un teatro oscuro y expresionista, apenas iluminado, que cuenta los sueños más terribles del Hombre de la Mancha.
Los actores Ángel Fígols y David Durán, integrantes de Bambalina Teatre practicable.
Los actores Ángel Fígols y David Durán, integrantes de Bambalina Teatre practicable. (EFE)

Guanajuato

Dos oficiantes vestidos de negro. Un escenario apenas iluminado por unas cuantas velas. Dos personajes —el Quijote y Sancho Panza— en forma de títere y una historia que ha acompañado a la humanidad durante cuatro siglos. De eso está hecha la reinterpretación de la compañía Bambalina Teatre Practicable, que se escenificó durante dos tardes en el Teatro Cervantes, como parte de la edición 44 del Festival Internacional Cervantino (FIC).

Si uno de los objetivos de esta edición, como parte de las conmemoraciones por el 400 aniversario de la muerte de Miguel de Cervantes, es revalorar la parte dramática del escritor, al mismo tiempo se ha convertido en una oportunidad para ofrecer otras lecturas de su obra cumbre. Esa es la apuesta de Quijote, título de la puesta de la compañía española.

Una propuesta nada convencional, donde los títeres asumen el protagonismo de los sueños y las pesadillas del Quijote: no hay más elementos sobre el escenario que una mesa con unos cuantos libros y esos dos oficiantes que se encargan de darle vida a los personajes y algunos pasajes de la novela, pero sin recurrir a los diálogos… mejor dicho, recurriendo a diálogos en una lengua incomprensible, más cercana a las onomatopeyas, como si se tratara de demostrar que las grandes obras se escribieron en un lenguaje universal, comprensible por todos.

 

Durante 60 minutos, en el escenario se recrea “la locura del Quijote, del teatro, de la vida. Locura creativa al fin, que despierta pura pasión por este Quijote-títere tan nuestro y tan universal”, escribe Jaume Policarpo, productor ejecutivo de la obra.

A través de episodios como la aventura de los molinos de viento o la escena del retablo del Maese Pedro (el teatro de títeres dentro del teatro de títeres), se observa a un Quijote que funde la realidad y la ficción, hasta ser derrotado por sus propios demonios, que se aparecen en los sueños de un personaje que no hace más que imaginar ya no sólo como acto creativo, sino como impulso vital.

Luego de sus dos presentaciones en el Cervantino, Bambalina Teatre Practicable llevará su Quijote a una breve temporada por diversos escenarios de México: el 7 de octubre en el Centro Cultural Tijuana, el 8 en San Luis Potosí y el 9 en el Foro Sor Juana Inés de la Cruz, del Centro Cultural Universitario de la UNAM.


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