“La victoria reside en la dignidad”: Luis de Tavira

La CNT dramatiza la obra "El cerco de Numancia", clásico que relata el asedio de las tropas romanas sobre la antigua Iberia; la puesta está acompañada con canto cardenche.

Guanajuato

En Miguel de Cervantes había una vena dramática, si no es que una pasión personal, que no alcanzó a desarrollar como él quiso, si bien dejó algunos escritos que han servido para las relecturas que sirven como eje de la edición 44 del Festival Internacional Cervantino (FIC), en particular de la versión que la Compañía Nacional de Teatro (CNT) ofrece de El cerco de Numancia.

Bajo el título de Numancia, con la dirección de Juan Carrillo, es uno de los proyectos más importantes de esta edición del FIC, en la que se conmemora el 400 aniversario de la muerte del literato, “un festival que nace de la tradición teatral de representar los entremeses, las obras dramáticas breves de Cervantes, desde hace 64 años, y queríamos hacer una celebración de su obra dramática, única en la historia de México y del FIC”, según Jorge Volpi, director del festival.

Es una versión de Ignacio García que parte de un episodio histórico, el cerco de Numancia por parte de las tropas romanas en la Iberia de los tiempos antiguos, y la manera en que los iberos resisten a ese asedio.

“En el dilema de Numancia está en juego conseguir la victoria en la derrota inminente”, explica el director de la CNT, Luis de Tavira, “una confrontación entre el imperio y la defensa de una aldea, su identidad y sus valores, de su lengua y de su cultura, en una negociación imposible. La obra se trata de cómo se consigue la victoria en la derrota, con lo cual se abre la dimensión de la ética”.

Unas palabras que suponen la necesidad de abrir la reflexión sobre los significados de la victoria y de la derrota, una discusión vigente, “sobre todo en estos tiempos presididos por la moral del éxito capitalista que nos rodea, un mundo dividido entre triunfadores y perdedores”.

“La historia no es la que han escrito los triunfadores, sino la impronta que han dejado los vencidos”, y los pueblos originarios del país son una respuesta; a decir de De Tavira, “la victoria reside en la dignidad”.

Con escenografía de Jesús Hernández, esta propuesta cuenta con música en vivo a cargo de Juan Pablo Villa, quien además utilizará canto cardenche dentro del montaje.

Carrillo comentó que al momento de desarrollar el proyecto había un desafío que superar, una responsabilidad discursiva: qué es lo que quiso decir Cervantes y lo que la versión de la Compañía quería decir.

Agregó: “Nos pareció importante que ambos se fundieran en una postura teatral, porque nos enfrentamos a un texto incendiario para su época, provocador, crudo, que señalaba muchas cosas que sucedían en esa época y que Cervantes pensaba que se podían hacer de manera distinta. Nos sorprendió mucho ver que había temas como la equidad de género, el suicidio, la dignidad, la fortaleza, con el poder de la sociedad, de la entereza humana”.

Las funciones de Numancia serán hoy y mañana, en el Auditorio del Estado de Guanajuato.


La otra mirada

Por su parte, la compañía española Ron Lalá busca el lado más lúdico de sus escritos, en una coproducción con la Compañía Nacional de Teatro Clásico de España: Cervantina, conformada por piezas breves, novelas ejemplares, entremeses y obras poco conocidas de Cervantes.

“Para nosotros, Cervantes es el gran humanista del humor. Si algo nos importa, nos interesa contar con esta Cervantina, es la capacidad de un escritor para conseguir lo que solo los grandes genios consiguen: a través del humor llegar a una comunión del alma humana, a conseguir describirla, transmitirla, profundizar en los misterios del ser humano, de estar vivo”, explica Álvaro Tato, uno de los actores de la compañía.

Bajo la dirección del músico y actor Yayo Cáceres, se propone reflejar una de las características primordiales de la obra de Cervantes: un humor profundo, que no observa desde la superficie sino todo lo contrario: un montaje en el que se funden los textos originales con música en vivo.

“Nos vuelve locos una frase que repite Calvino, pero que le viene muy bien a Cervantes: ‘Ser ligero como la pluma’. Ligero como síntoma de control, de volar a donde tú quieres: de, a través del humor, conseguir hablar del amor, de la muerte, de la independencia, de los celos, de la libertad. Lo que queremos que el espectador se encuentre en la obra es un humor muy disparatado, muy loco”, explicó el actor en conferencia de prensa.

Con la participación de Miguel Magdalena, Álvaro Tato, Juan Cañas, Daniel Rovalher e Íñigo Echeverría, Cervantina, basada en el libro El nombre del juego es Cervantes, de Miguel Ángel Mendo, se va a escenificar hoy y mañana en el Teatro Principal.