Debademba: la música es una gran familia sin fronteras

El dueto africano llenó la explanada de la Alhónidga de Granaditas para un concierto explosivo que encendió el ánimo del público.

Guanajuato

Debademba significa gran familia en la lengua bambara hablada en Malí. Es también el nombre del grupo integrado por Abdoulaye Traoré y Mohamed Diaby, que representa el espíritu lírico, músical e ideológico de este dúo de música contemporánea africana, que se presentó en la Alhóndiga de Granaditas como parte de la edición 44 del Festival Internacional Cervantino y su programa Música del mundo.

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Durante su charla previa al concierto, ambos músicos dijeron que sus letras poseen una fuerte carga humanista: “Hablamos mucho de África, del mundo, de la guerra, de la paz, del amor, de la esperanza, del hambre y todo aquello que concierne al ser humano. Nosotros nos sentimos los mensajeros de África”, explicó Mohamed Diaby.

Explicaron que conciben la música como una gran familia para todos, que es un arte que unifica a los seres humanos y que no tiene fronteras. Por eso sus canciones tienen una riqueza de influencias, ritmos y armonías de soul, rock y blues, pero también influencias árabo-andaluzas, etíopes, afrofunks o salsa africana, por dar algunos ejemplos.

La música como consternación política

Sus discos revelan una posición clara ante los problemas del mundo y son una invitación a celebrar los encuentros y la vida:

“La extrema derecha, sobre todo en Francia, es un gran peligro, son partidos racistas que dividen a los blancos de los negros, que dicen que no son iguales. Tengo la esperanza de que la extrema derecha pierda terreno porque nuestro mundo es cada vez más globalizado y los países no pueden avanzar los unos sin los otros. La extrema derecha es un movimiento de desestabilización para las personas”, dijo Diaby.

"Nos preocupa mucho la paz, vivir con tranquilidad, el amor, pues sin amor no somos nada"


Traoé señaló que su preocupación no es solamente África, es mundial. "Nos preocupa mucho la paz, vivir con tranquilidad, el amor, pues sin amor no somos nada. Nos preocupa fundamentalmente la infancia, ellos son inocencia pura. Por eso es muy importante que las guerras se detengan, los niños son el futuro del mundo”.

Así, ante el público congregado en el foro al aire libre que bailó con los ritmos explosivos de este dueto, cuyas letras fueron traducidas al inglés.


Acompañados por cinco músicos más, el dueto africano afincado en París retomó, con talento y ritmo, la herencia que han dejado leyendas como Salif Keita y Oumou Sangare. Su concierto fue un despliegue de rock indie en el que ante todo la gran variedad de ritmos africanos, como el m’balax de Senegal, el highlife de Nigeria, el afrobeat y la música mandé de Mali, plagaron de alegría la noche.

Debademba demostró que encarna el espíritu del griot —juglar—, que narra de aldea en aldea los acontecimientos más importantes o las historias de la comunidad. De alguna manera, los integrantes del grupo mantienen la función de un griot moderno y, cuando el cantante de Costa de Marfil, Mohammed Diaby, se encuentra en el escenario con el guitarrista de Burkina Fasso, Abdoulaye Traoré, hacen música contemporánea que remite a las más ancestrales tradiciones de África.


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