Cuerpo contra cuerpo en el Quijote según Margo Glantz

La escritora y ensayista exploró la relación de Cervantes con el cuerpo en uno de sus textos más célebres. 

Guanajuato

A lo largo de más de cuatro siglos, El Quijote se ha leído de diferentes maneras, ya sea por el tiempo, la lengua, de forma lúdica o académica y, sin embargo, siempre quedan algunas aristas aprovechadas desde las lecturas contemporáneas para aproximarse al texto de Miguel de Cervantes, tal como lo propuso Margo Glantz en su conferencia Cuerpos contra cuerpos en El Quijote, como parte del 26 Coloquio Internacional Cervantino.

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Celebrado en el contexto del Festival Internacional Cervantino (FIC), como parte de las conmemoraciones por el 400 aniversario de su muerte, la escritora hizo un repaso comparativo por la relación de Cervantes con el cuerpo, ya sea en la parte real como en la literaria, en especial a partir de un hecho que debía haber cambiado su vida.

“Cervantes fue durante un largo periodo un cuerpo esclavo, un cuerpo engrillado y encadenado, sujeto a vejaciones, a golpes, al hambre, a la sed, a las violaciones, a la intemperie… en suma, un cuerpo omnipresente, imposible de soslayar, como es imposible soslayar el cuerpo torturado de quienes aspiraban a la santidad, sobre todo de las monjas.”

Un escritor, recordaba Margo Glantz, cuya mano activa, instrumento esencial para quienes practican ese oficio, estuvo a punto de ser cercenada, lo que la hubiese inutilizado para siempre, como castigo por un crimen, “y la reiteración de ese destino, cuando debido a la guerra, quedaba estropeada de por vida”.

La escritora galardonada con la Medalla Cervantina, se preguntaba qué función tienen esos cuerpos maltratados y milagrosamente reconstruidos en la novela, por ello “quiero insistir por ello en la extrema corporeidad del texto”.

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“En la novela, en la primera parte del Quijote, con datos quizá autobiográficos, el protagonista dice: ‘yo estaba encerrado en una prisión o casa, que los turcos llaman baños, donde encierran a los cautivos cristianos, así los que son del rey, como unos particulares. Y a los que llevan al almacén es como decir a los cautivos del Consejo y tales cautivos tienen muy dificultosa libertad’.

“En cambio, el cuerpo de sus personajes se rehabilita, los reveses físicos parecen no dejar trazas en el texto, pues los protagonistas siguen incólumes sus andanzas, capítulos tras capítulos, a pesar de que sus cuerpo han sido flagelados, hostigados, aporreados, vapuleados, excrementados, tundidos, amoratados, disciplinados, batidos, sacudidos, golpeados, quebrantados…”

En una relectura amplia como diversa acerca de la relación con el cuerpo, Margo Glantz recordaba algunos pasajes de la novela, como cuando el Quijote le explicaba a Sancho que las heridas que se reciben en la batalla, “más dan de lo que quitan, así que Sancho amigo, no me repliques más, sino como ya te he dicho, levántate lo mejor que pudieres y ponte de la manera que más te agrade encima de tu jumento y vámonos de aquí antes de que la noche venga…” 

Una mirada en la que se percibe el dolor, donde los golpes son dados y recibidos, pero que desde la lectura de la escritora, fueron también justificados y minimizados por don Quijote “mediante razones caballerescas”.


mrf