Recrean la celda de Maximiliano en Querétaro

El Museo de la Restauración de la República presenta, a partir de diversos testimonios, una réplica del lugar donde el emperador pasó sus últimos días.

México

Este año se cumple el 150 aniversario del inicio de gobierno de Maximiliano I, emperador de México, por lo que en el ex convento de Capuchinas, hoy Museo de la Restauración de la República, fue reconstruida la celda en las que pasó los últimos días previos a su fusilamiento.

La recreación museográfica, hecha por iniciativa de Concepción Lámbarri Malo, directora del recinto, da cuenta de los 27 días que pasó el ex emperador dentro de un espacio de aproximadamente 4.20 por 2.80 metros, la cual fue inaugurada anoche con la presencia del gobernador de Querétaro, José Eduardo Calzada Rovirosa.

Guadalupe Jiménez Codinach y Andrés Calderón Fernández realizaron este proyecto curatorial, que alude al momento en que el emperador fue aprehendido, el 5 de mayo de 1867; entonces ocupó, en un primer momento, una celda en el convento de la Cruz de Teresitas, desde donde finalmente fue trasladado a una celda en el ex convento de Capuchinas de la misma ciudad, el 22 de mayo de 1867.

Debido a la imposibilidad de rehacer la celda del ex emperador en el sitio original —ya que fue destruido junto con los espacios ocupados por las celdas de Miguel Miramón y Tomás Mejía—, los curadores decidieron hacer una réplica de la celda en el primer piso de Capuchinas en un cuarto que se acerca mucho a las medidas originales de la celda, explicó a MILENIO Calderón Fernández.

Indicó que solo fue colocado el mobiliario y los objetos aparecen descritos en los relatos consultados en varios idiomas: tres sillas de tule, dos baúles, una cama individual de hierro y latón, una mesita, cuatro candeleros individuales con vela, una cobija de lana y una mecedora. A través de cada objeto se relatan diversos aspectos de la vida de Maximiliano, del Segundo Imperio Mexicano y de la estancia en prisión del emperador.

Incluso, refirió Calderón Fernández, escribieron al Museo Cívico de Trieste para que enviaran fotos del jorongo o gabán de Maximiliano, con cuya guía el artesano de Tlaxcala, José Luis Romano, tejió dos réplicas en Tlaxcala; una de ellas se puso sobre la ventana, que no tenía vidrios y daba al patio interior del convento, tal como se puede leer en las descripciones.

En una mesa se han colocado facsimilares de dos cartas que Maximiliano escribió el último día de su encierro, una a su abogado, Mariano Rivapalacio, y la otra a Benito Juárez. También en el espacio hay una cruz de mano y el libro de Tomás de Kempis, De la imitación de Cristo, que el emperador leyó el 18 de junio.

"Estamos recurriendo a las fuentes originales y en su idioma original, en castellano, inglés, francés y alemán, con lo cual podemos presentar un relato coherente de lo sucedido y con bastante exactitud los objetos que en algún momento tuvo Maximiliano en su prisión del ex convento de Capuchinas", precisó el investigador.

Lo que sí es novedad, detalló el experto, es la manera de presentar el espacio. La mampara explicativa únicamente da los datos mínimos al visitante y luego, a través de la hoja de sala, cada objeto va contando un aspecto de la vida de Maximiliano, del Segundo Imperio y de su prisión. Es una especie de hipertexto en tercera dimensión, en el que el visitante no va a leer todo, pero a través de dos o tres objetos que llamen su atención se llevará unas pinceladas de la época.

"Una absoluta sandez"

Hay una versión que dice que Maximiliano no fue fusilado, sino que, al ser masón, fue perdonado por Benito Juárez, quien le habría entregado un salvoconducto para ir a El Salvador. Andrés Calderón Fernández asegura que eso es una "absoluta sandez".

"De entrada, esa teoría no tiene sustento alguno. Carlos von Gagern, un oficial alemán que peleó en el bando republicano, visitó a Maximiliano en su celda y narró en su libro que, a pesar de que le hizo toda serie de ademanes y gestos de masón, el ex emperador no contestó a ninguno de ellos", dice el especialista.

Además de los muchos testimonios de época de gente que vio el cadáver, empezando por el doctor Basch, el médico de Maximiliano, recientemente se presentó en Viena, en Austria, la exposición Maximiliano de México. El sueño de gobernar, en la cual se expuso la ropa, baleada y sangrada, que Maximiliano llevaba puesta el 19 de junio de 1867.

Comentó que se pensaba que de esa ropa solo quedaban las fotografías de Aubert, pero no es así: está en los depósitos de los museos de la Corte en Viena, solo que no se había exhibido antes porque la familia Habsburgo decidió no hacerlo por respeto al difunto. "Si alguien tiene tiempo y dinero, se podría pedir un análisis de ADN de la sangre en la ropa, pero francamente el ejercicio me parece una ociosidad".