La ceguera no pone límites a los músicos

Maricarmen Graue Huesca, coordinadora del encuentro, afirma: “Somos como cualquier persona, con las mismas necesidades de perfeccionarnos”.
Es importante hablar sobre cómo soluciona cada quien su vida musical, indica la chelista.
Es importante hablar sobre cómo soluciona cada quien su vida musical, indica la chelista. (Especial)

México

Música de concierto, jazz, rock, improvisación... Para la chelista mexicana Maricarmen Graue Huesca, la música no conoce fronteras. Su ceguera no ha sido obstáculo para abrirse camino en un medio tan competitivo e incierto como la música. “¡Toco donde se dejen!”, dice con humor.

En entrevista para MILENIO, Graue Huesca explica que no nació ciega: “Siempre he tenido un tipo de discapacidad visual debido a un glaucoma congénito que a los siete años me hizo perder la vista de un ojo. Con el paso de los años mi agudeza visual fue bajando cada vez más hasta que, hace 10 años, perdí totalmente la vista”.

Aunque en general no ha tenido problemas de discriminación, comenta que en dos o tres ocasiones “se ha dudado de mi capacidad como música. Alguna vez me invitaron de suplente a una orquesta, y cuando me vieron, el director me dijo: ‘Por favor, no es necesario que estés aquí’. Dudó de que yo pudiera hacer mi trabajo. Le pedí la oportunidad de demostrar mis capacidades y me respondió: ‘No, gracias, no necesitamos que estés en la orquesta’”.

No guarda rencor ante ese tipo de personas, pero prefiere no citar el nombre del director porque “no pocos músicos han sufrido sus acosos. También en alguna ocasión alguien se burló de mí porque tenía unos lentes con gran aumento y lo hizo en público”.

Graue Huesca también afirma que su percepción de la música se transformó tras perder la vista: “Se ha aguzado mi oído. Me ha hecho estar más dentro de mí y ahora soy más hábil en cuanto a la memoria y también en lo referente a percibir ciertas cuestiones de armonía y de las sutilezas del sonido”.

La chelista es una de las coordinadoras del primer Festival Internacional Música y Ceguera, y de las segundas Jornadas sobre Música y Ceguera: escena, investigación y nuevas tecnologías, que se llevarán a cabo del 10 al 13 de agosto en la Biblioteca Vasconcelos, de 10:00 a 19:00, con entrada libre.

Las primeras jornadas se realizaron el año pasado en Cuernavaca por iniciativa del multinstrumentista Eduardo Ibarra y Lorena Peugnet, directora del encuentro.

Entre los temas de tecnología, Alejandro Iris presentará un sistema de lectoescritura musical con adaptación a braille y pentagrama en relieve, mientras que Fernando Apan hablará sobre musicografía braille. El director español Miguel Ángel Font Bisier presentará Xmile, proyecto que ha definido como “cortometraje multisensorial y accesible para personas con discapacidad visual y auditiva”.

Habrá música de todos los géneros, si bien una de las presentaciones destacadas es el estreno en México de la cantata To Wisdom’s Cold Delight, compuesta por John Stanley, un músico invidente del barroco inglés. También tocará el cuarteto del pianista ciego Eduardo Ibarra, con la peculiaridad de que el auditorio permanecerá a oscuras y los otros músicos estarán con los ojos vendados.

Entre los principales temas de las conferencias y los talleres figuran la experiencia formativa de estudiantes invidentes de música, discapacidad y accesibilidad, compositores ciegos en el Medioevo y otros periodos, paradigmas y recursos de la educación musical y la improvisación.

El encuentro tiene entre sus propósitos, abunda Graue Huesca, mostrar que “la ceguera no es ninguna limitante para hacer música: somos personas activas, como cualquier otra, con las mismas necesidades de perfeccionarnos y tener herramientas que nos apoyen para lograr nuestros objetivos”.

Un espacio de interacción

Maricarmen Graue Huesca considera que un objetivo  del encuentro es “abrir un espacio de interacción entre músicos ciegos para compartir conocimiento y experiencias. Estoy muy interesada en la tecnología; dado que somos una población muy pequeña, hay pocos conocimientos sobre este tema, además de que los materiales son caros, como pueden ser las impresoras braille. Sería importante que, al tener un equipo de colegas, lográramos que se consigan facilidades para obtener estas herramientas de trabajo”.

La chelista reflexiona: “Vivimos en un mundo que no es de ciegos y muchas veces tenemos que realizar actividades, como transcribir partituras, que a veces no podemos hacer y dependemos de la generosidad de otra persona para lograrlo. Si dominas ciertos desarrollos tecnológicos te vuelves más independiente. Por ello es importante compartir experiencias de cómo cada quien soluciona su vida musical; por ejemplo, cómo le hacen los maestros para trabajar con alumnos ciegos”.