La catedral de Puebla muestra sus tesoros

Por primera vez sale del templo una parte de su valiosa colección.

Puebla

El relicario de la túnica de Cristo, elaborado en plata, y la pintura que fue tocada por la sábana santa son algunas de las 150 obras devocionales de la exposición Ecos. Testigos y testimonios de la catedral de Puebla, en el Museo Amparo, que son parte de su colección y se presentan por primera vez fuera de los muros de ese recinto.

Algunas de estas joyas artísticas, desconocidas en 90 por cierto por el público, se vuelven a exhibir luego de que hace 200 años fueran retiradas de sus nichos o de las paredes del recinto religioso, para ser resguardadas en depósitos o espacios interiores y privados.

El templo más importante de Puebla, asegura el curador de la exposición, Pablo Amador Marrero, posee un vasto patrimonio, el cual es “resultado de los desvelos de generaciones de naturales y vecinos de Puebla, quienes reflejaron su fervor y su devoción a través de múltiples y variados objetos artísticos que ahora se exponen”.

Las obras, que representan sólo una mínima muestra de los inventarios de la catedral de Puebla, fueron guardadas tras la caída del barroco y sustituidas por otros objetos y obras de arte en el siglo XVIII, momento en que se registraron trascendentales cambios políticos y económicos,  dice Claudia Marín, responsable del área de Servicio Educativos.

La gran bonanza que se vivía en aquella época en la Nueva España comienza a decaer, muy cerca del periodo en que se suscita el levantamiento por la Independencia mexicana, lo que significó un cambio en el uso de recursos estéticos. Se pone de moda el Neoclásico y la catedral de Puebla, la segunda en importancia, no se podía quedar atrás.

“Uno de los elementos que da sentido a la exposición es la cronología, la cual nos habla del tipo de objetos que empezaron a adornar la catedral, gracias a las intervenciones de los obispos que donaban o comisionaban a algún artista para que ornamentara a la catedral”.

En Ecos. Testigos y testimonios de la catedral de Puebla, destaca la presentación de la maqueta Ciprés de la catedral de Puebla, de Manuel Tolsá (1757-1816), elaborada en 1897 en madera tallada y policromada,  y que tiene en comodato el Museo Amparo.

En aquellos años el cabildo catedralicio poblano buscó al  arquitecto más reconocido, y ese era Tolsá, quien estaba construyendo el Palacio de Minería en la Ciudad de México.

Un gran descubrimiento que se suscitó mientras se estudiaba el acervo de la catedral de Puebla, fue que el cuadro La Virgen de la Leche fue repintado debido a la censura del siglo XVIII, detalla Claudia Marín.

“Esto se comprobó a través de un análisis con rayos X, originalmente esta imagen mostraba a la Virgen  amamantando al niño, así que aparecería con los dedos abiertos posados sobre uno de sus senos, pero movidos por la moral de la época los religiosos mandaron cubrirla con nuevas pinceladas”.

Como esa obra, asegura Marín, muchas imágenes de María donde daba pecho al niño, fueron intervenidas, destruidas o retiradas de los altares.

Conforme los asistentes avanzan en la exposición, aprecian que el sentido de la muestra es el papel que jugaron los obispos en el embellecimiento de catedral.

Señala que el primero que abre la exposición es fray Julián Garcés, el primer obispo de Puebla que comienza con la idea de fundar la catedral; el Papa da la autorización para su construcción y el rey Carlos V emite el decreto para que la Ciudad de Los Ángeles, hoy Puebla, se edifique.

PIEZAS GUARDADAS POR MÁS DE 200 AÑOS

-La exposición Ecos. Testigos y testimonios de la catedral de Puebla, que se presenta en el Museo Amparo, ha generado una gran expectativa porque exhibe obras que estuvieron guardadas por más de 200 años.

Hablando del rol tan trascendente que desempeñaron los obispos romanos, se muestra que uno de ellos hizo grandes obsequios a la catedral: “Diego Romano lleva a catedral las reliquias de San Juan Evangelista, de María Magdalena, y un relicario de plata Relicario de la túnica de Cristo, que en su interior guarda un pedacito de la túnica púrpura de Cristo, es la túnica que le colocaron a Jesús después de la flagelación”.

Otra reliquia que obsequia el obispo Romano a la catedral, es una pintura europea de la sábana santa, que se realizó luego de que la gente se encomendara al lienzo de Turín que se exhibía en la Plaza Pública de Milán.

En México, el obisbo consiguió recursos con un señor de Atlixco, a cambio, el hombre adinerado le pide un puesto de honor en la catedral, pues en la iglesia los fieles se acomodaban de acuerdo con el rango nobiliario.

Se manda a hacer la obra en 1592 y luego la pintura toca la sábana santa, por eso se le considera una reliquia. Esta pieza está en los altares de catedral, aunque siempre escondida, pues una sola vez al año, el Jueves Santo, se abren las puertas y se revela la pintura que está al interior.