Con un catálogo, Conarte busca registrar la herencia empresarial

Un avance de esta iniciativa se presentó durante las jornadas del Seminario sobre Patrimonio Industrial de Monterrey, celebrado en el marco del 29 aniversario del cierre de la Fundidora Monterrey.
Un artificio en el Museo El Blanqueo, en Santa Catarina.
Un artificio en el Museo El Blanqueo, en Santa Catarina. (Gustavo Mendoza)

Monterrey

Con la edición y publicación de un catálogo, se busca registrar en qué situación se encuentra el patrimonio industrial de Nuevo León, más allá de los grandes íconos como son la Cervecería, la Vidriera y Fundidora.

El esfuerzo será multidisciplinario pues requerirá del trabajo de arquitectos, historiadores, sociólogos y antropólogos. Por el momento se ha iniciado con la recopilación de cuatro espacios ubicados en Monterrey y su área metropolitana.

La conformación de este catálogo se viene planeando desde hace dos años por parte del Consejo para la Cultura y las Artes del Estado (Conarte), con la finalidad de dejar una memoria de lo que hoy en día aún se conserva.

Un avance de esta iniciativa se presentó durante las jornadas del Seminario sobre Patrimonio Industrial de Monterrey, celebrado en el marco del 29 aniversario del cierre de la Fundidora Monterrey.

“Se trata de una revisión del patrimonio industrial de Monterrey, un esfuerzo que se complica debido a la poca información que existe o porque los dueños de los negocios no aparecen”, refirió Camilo Contreras, investigador del Colegio de la Frontera Norte.

El objetivo de la investigación es ir más allá de lo que ya se ha escrito sobre las grandes industrias de Nuevo León, y rescatar aquellos negocios o industrias de pequeño formato que no han sido incluidos en estudios anteriores.

Algunas de estas empresas, que hoy en día siguen funcionando, son de Fábrica de Corcho y Lata de Monterrey, fábrica de mosaicos El Gallo, ambas en el centro de Monterrey; la escobera La Reynera (Cadereyta) o la estación de ferrocarril de Villaldama.

Incluso, durante la investigación se documentó el derrumbe de la sede original de la jabonera Holck, como se expuso en la presentación del proyecto.

“Algunos de los retos a los que nos enfrentamos son los temores de los empresarios al dar información, por la desconfianza que llegan a tener”, expuso Diego Martínez, investigador.

En algunos de los casos, como la fábrica de tejidos El Porvenir o en La Reynera aún se cuenta con la maquinaria original, las cuales eran traídas –en algunos casos- de Estados Unidos, Inglaterra o Alemania.