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Jueves , 16.08.2018 / 13:51 Hoy

Casi no se puede confiar en el periodismo: Renata Adler

La escritora vertió en su novela diversas experiencias que tuvo en el desarrollo de su trabajo periodístico.

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En su ensayo "Seis observaciones, probablemente verdaderas, sobre Renata Adler", Jonathan Clarke escribió sobre la labor de la escritora estadunidense: "Su obra estuvo hecha para durar".

Algo similar se puede decir de Lancha rápida, novela publicada en 1976, reeditada 2013, y de su segunda novela, Pitch Dark, por The New York Review of Books. Casi cuatro décadas después, Lancha rápida, apenas publicada en español por Sexto Piso, mantiene su efecto perturbador y crítico a través de su protagonista, la joven periodista Jen Fain.

Adler arremete lo mismo contra políticos que contra periodistas, escuela y iglesia, campamentos de verano y viajes de trabajo, relaciones amorosas y de familia, escritores y deportes, discriminación racial y el mundo académico. "Quería escribir la clase de libro que me gusta leer", diría la autora, pero no resultó, así que hizo Lancha rápida.

La autora se negó a que la reedición incluyera introducción. Advirtió: "Podríamos tener una si estuviera muerta". Así que incluyó un posfacio, en el que Guy Trebay reseña su "estilo a veces periodístico, cronístico, aforístico, siempre episódico y mordaz. Lancha rápida es una novela hecha de una serie de miniaturas observadas con gran agudeza y colocadas oblicuamente. Como es una novela sin principio ni fin (...) se ha incluido en ocasiones en la más temible de las categorías: ficción experimental".

Nacida en Italia de padres alemanes, Adler llegó a Estados Unidos cuando tenía un año. Comenzó a destacar por su trabajo en la revista The New Yorker y luego en The New York Times.

Aunque ficción, Lancha rápida da cuenta de su experiencia periodística. En entrevista telefónica, Adler comenta que "cuando hacía crítica de cine pensaba: 'Un momento, es mejor hacer periodismo, donde no tienes que dar opiniones'. Cuando escribía periodismo, pensaba: 'Esperen: he sido crítica y ahora soy periodista' Pero la lectura de ficción es lo que más influyó en mí para escribir, así que pensé: 'Tal vez debería tratar con la ficción, y ver qué se siente escribirla'".

Así nació la novela ¿de ficción?

Sí, esa es la pregunta. La respuesta es que cuando dices que es ficción no importa si cada palabra es exactamente verdad: la manera de ver las cosas de la gente que lee es completamente diferente. Hay algunas verdades que puedes decir en la ficción y ya no puedes reportar en el periodismo. No sé cómo son las cosas en México, pero en Estados Unidos el periodismo no es muy bueno.

¿Qué le dice el libro a los lectores de nuestros días?

La gente que lo está leyendo ahora es mucho más joven que cuando se publicó por primera vez, y yo siento mayor afinidad con ella, me siento más cerca de ella de lo que hubiera pensado. Resulta que me entiendo bastante bien con esta nueva generación, de la que realmente no sé nada.

Algunas cosas que critica del mundo conservador no han cambiado...

Algunas no, pero otras sí. Unas están mejor y otras peor. Por ejemplo, la intolerancia en Estados Unidos se ha superado mucho, aunque mucha gente parece no darse cuenta porque nadie recuerda lo que pasó antes. Casi todo lo demás está peor: por ejemplo, casi ya no puedes confiar para nada en el periodismo.

¿Cuál es el papel del escritor en nuestros días?

Decir una verdad basada en hechos, de la manera más clara y honesta posible.

Vínculo música-literatura

El primer trabajo periodístico de Renata Adler estaba relacionado con el rock, tema al que retornará. "Recientemente me invitaron a Francia para un encuentro sobre música y literatura, el cual han celebrado desde hace 11 años. Es un terreno maravilloso, poco explorado, ya sean las letras de las canciones, los ritmos en la prosa de lo que escribes o lo que sea".

La escritora asegura que "la música es una cosa incontestable. Si estás herido y pones a Vivaldi te levanta el ánimo. En el cine, hasta en las películas de terror la música te dice lo que debes sentir. Cuando las películas saben usarla se vuelven más poderosas de lo que la simple escritura podría ser, porque tiene una música que te habla y te dice si algo es bueno, malo o aterrador".

Le gusta la música clásica aunque, dice, "nunca he tocado un instrumento ni he tenido educación musical profunda. De alguna forma el jazz tiene que ver con mi manera de escribir. Me parece que ninguna de las artes ha evolucionado o mantenido sus valores como la música".

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