Artesanías urbanas en Casa Vecina

'Oficios comunes. Metabolismo urbano de saberes' es un proyecto de investigación del artista peruano Giacomo Castagnola en colaboración con la artista danesa Anja Franke.

México

Desde hace más de 7 años, un grupo de señoras de la tercera edad se reúne con el único fin de tejer o bordar con gancho. Cualquier tarde puedes darte una vuelta por el Centro Histórico, caminar por el primer callejón de Mesones, y ser testigo de El club de las niñas de la juventud acumulada.

Después, caminas un par de metros más por la misma calle y —para reflexionar sobre esta tradicional y mundialmente conocida actividad— llegas al centro cultural Casa Vecina; y te recuestas en el tapete gigante que tejió Anja Franke para Oficios comunes: Metabolismo urbano de saberes, exposición del arquitecto peruano Giacomo Castagnola, en colaboración con la artista danesa.


¿Qué hacen estas niñas? Claro, además del constante cruce de hilos y cuentas mentales; el punto derecho y el punto del revés; de compartir los nuevos metódos para hacer bailar al gancho. Respuesta: Se apropian del espacio público y crean un hábitat de trabajo y afectos.

Elaborado con aproximadamente un kilómetro de jerga, el tejido de Franke es un espacio como El club de las niñas de la juventud acumulada.

Es un lugar especial público que condensa el espíritu de la dinámica de las tejedoras de gancho o ganchillo artístico, que es mucho más interesante que la artesanía resultante, dijo la artista conceptual que centra su obra en aspectos de identidad y género, en entrevista para Milenio Digital.


La muestra es una investigación artística que plantea la pregunta "¿a qué nos referimos cuando pensamos en artesanía urbana?". Ambos autores aprovecharon una residencia, entre enero y abril 2014, auspiciada en conjunto con el Danish Art Fundation y el InstantHERLEV institute art and site research.

ARTE QUE EL OJO COMÚN NO VE

Castagnola tenía el deseo de "conversar con el material cultural" con el que está hecho el Centro Histório de México. Durante los tres meses de residencia buscó "haceres, artesanías, ciertos saberes locales y hechumbres que no están muy bien explotadas...comunes, vernáculos. "Casi casi que el ojo común no lo ve", dijo en la entrevista para Milenio Digital.

Estas actividades, "a las que nadie le da mucha importancia", fueron nombradas por los dos artistas como oficios comunes.

El marco de estudio no incluyó "chinerías, importaciones, provedores, distribuidores...", el arquitecto peruano focalizó su búsqueda en personas que "trasnforman el material que ellos mismos producen con sus manos".

Durante su recorrido por las calles del centro de la capital, encontró un taller de vidriería —Apolo—, el cual llamó su atención por su apariencia medieval. El objetivo fue producir algo en conjunto; el fin no fue el proyecto, sino "la conversación con el artesano".

El resultado fue una fotografía en vidrio de la máquina de púlido, hecha por el abuelo, hace más de 70 años. El personaje principal fue la vidriería en sí.


LA BASE (DE PLÁSTICO) DEL AMBULANTAJE EN MÉXICO

Al arquitecto con maestría en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) siempre le ha interesado la arquitectura de los mercados informales: "cómo se contituye, qué tipos de diseños utilizan, estrategias de ocupación".

Castagnola descubrió que la base del ambulantaje mexicano era una especie de estructura de plástico; una "reja metálica cuadriculada blanca" donde se pueden colgar "mil y un accesorios".


La estructura, "o material cultural" —que tú ves en la calle con forma de pantalonera o gancho para ropa—, es un alambre forrado con vinil, "como el de la silla Acapulco".

"El espacio basado en ese oficio" es una obra colgante, "porque es como ellos operan". Los alambreros de la calle de República de Perú produjeron el material para Castagnola.


'Oficios comunes. Metabolismo urbano de saberes', que se inaugura el 12 de abril, permanecerá tres meses en Casa Vecina, espacio cultural de la Fundación del Centro Histórico de la Ciudad de México, A.C.

Casa Vecina se localiza en el primer callejón de Mesones, número 7, esquina con el corredor peatonal Regina, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.