Haciendas y Casonas visitó Casa Barragán

Además de museo encuentran que la finca ubicada en Chapala podría funcionar también como hotel boutique.
Frente a lo que fue el Gran Hotel Nido, sobre la calle Madero en el número 411 se localiza la antigua casa cuyo principal valor es que recibió una remodelación arquitectónica por parte de Luis Barragán y Juan Palomar Y Arias
Frente a lo que fue el Gran Hotel Nido, sobre la calle Madero en el número 411 se localiza la antigua casa cuyo principal valor es que recibió una remodelación arquitectónica por parte de Luis Barragán y Juan Palomar Y Arias (Arllete Solano)

Guadalajara

Luego de que hace varios días MILENIO JALISCO diera a conocer que la familia Barragán tiene deseos de que la Casa Luis Barragán Chapala sea convertida en museo a través de un proceso en el que los actuales dueños y el gobierno del estado impulsaran un proyecto en ese sentido. Este medio realizó un recorrido en el interior de la finca guiado por Esperanza, hermana de Miguel Castro Reynoso, propietario del lugar y da cuenta de su estado.

Frente a lo que fue el Gran Hotel Nido, sobre la calle Madero en el número 411 se localiza la antigua casa cuyo principal valor es que recibió una remodelación arquitectónica por parte de Luis Barragán y Juan Palomar Y Arias en los albores en la tercera década del siglo XX. El tiempo no ha derruido la construcción, pues pese a que se rentó por tres años en los que funcionó como bar, los Castro han dado cierto mantenimiento pero constante.

Hay polvo acumulado en los muros y techos pero poco rastro de humedad se percibe en ellos. Sin embargo Esperanza se ha dado cuenta de que gente se ha infiltrado pues además de que dejan rastros de latas de cerveza se robaron el cableado de la luz eléctrica por lo que el lugar está a oscuras por la noches. Para ella es difícil distinguir los elementos que fueron integrados o modificados por Luis Barragán ya que asegura que en sus investigaciones ha detectado que no existe documentación histórica de la casa.

"Mi hermano y yo ya hemos estado viendo qué podríamos hacer con esta casa porque a pesar de que yo estoy al pendiente, veo que se empieza a deteriorar. No tenemos planes bien a bien, porque es una casa protegida entonces primero deberíamos ver qué nos permiten hacer. La casa está preciosa y hemos imaginado que podría ser un hotel boutique o un museo", compartió durante el recorrido.

En esta búsqueda se comienzan a explorar panoramas y junto con ella en fechas recientes el presidente de la asociación Haciendas y Casonas de Jalisco, Vicente Magaña realizó un recorrido en el que analizó las posibilidades de convertirla en hotel boutique. En general, Esperanza comenta que él valoró que "lo más costoso serían las adecuaciones como habilitar baños en cada habitación y otras adaptaciones".
Esperanza es quien acude periódicamente, sobre todo y con mayor frecuencia en el temporal de lluvias para revisar que los ductos del agua no acumulen basura y las azoteas se mantengan sin inundaciones.

También da cierto aseo a la casa que está edificada en cuatro plantas, en la primera hay varias habitaciones que ostentan lo que pareciera ser el piso, puertas y ventanas originales; está el área de comedor, cocina, cuarto de servicio, patio central, un conjunto de espacios sanitarios en donde se sostiene una regadera de la época y una especie de área que podría haber sido una capilla en algún momento, dijo la propietaria.

En el segundo piso hay habitaciones de grandes ventanales, una da hacia el patio interior y dos hacia la calle. Además hay un amplios espacios centrales de convivencia, un mezzanine y una escalera delineada con triángulos que dejan pasar la luz exterior y que recuerdan entornos barraganezcos. Entre canceles de herrería gruesa y materiales tradicionales en uno de los muros que mira a las terrazas hay una peculiar ventana circular.

Pero de la casa, las bondadosas áreas no sorprenden más que las tres terrazas que en distintos niveles van revelando una vista de la ribera desde las torres del templo y copas de los árboles, la fachada del Gran Hotel Nido, que ahora alberga las oficinas municipales hasta la última planta que es una pequeña azotea. Desde ahí se aprecia gran parte del lago más allá de las construcciones y marañas de cables que enmarcan el centro de Chapala en la parte más cercana al malecón.