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Sábado , 23.06.2018 / 10:50 Hoy

Casa Vecina: experimentación, apertura, inclusión

Esta extensión de la Fundación del Centro Histórico gestiona, produce y difunde obras de arte y de cultura contemporánea.

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Karina Vargas

Gabriel Vargas y su Familia Burrón renacen en la calle de Regina, en el Centro Histórico, a través del mural Sueño de una tarde de domingo. Los vecinos son la historia, los edificios resucitados, los transeúntes, las tabernas juveniles y Casa Vecina, que comparte una característica con esa pinta en la pared: el arte y su vínculo con la comunidad.

Por medio de tres programas principales: a) Microurbanismo, b) Residencia Cultural, y c) Mociones. Seminarios de Producción Artística, esta extensión de la Fundación del Centro Histórico gestiona, produce y difunde obras de arte y de cultura contemporánea, al tiempo que involucra a los residentes, trabajadores y visitantes que se desenvuelven en la calle cercana al Claustro de Sor Juana, dice Helena Braunštajn.

Con la obra Tejiendo a tres hilos. Cambio, disolución y permanencia, del colectivo nuRui, la percepción de la continua adaptación que distingue a la calle de Regina es visible en la exposición de fotografías intervenidas por la artista Katnira Bello, en la que muestra el antes, el presente y el futuro, según los testimonios recabados al convivir alrededor de tres meses con los habitantes y locatarios de este corredor; de quienes acepta, fue difícil reflejar la contradicción de sus declaraciones en imágenes concretas, pues para algunos la cirugía que se hizo a esta parte de la ciudad no fue la mejor opción, ya que si bien redujo en parte la inseguridad, aumentó el ruido y generó el arribo de adolescentes ebrios, lo que orilló al cambio de giro en los negocios.

Tejiendo a tres hilos... es uno de los ejemplos de las iniciativas que impulsa Casa Vecina: las residencias culturales en las que se labora con artistas, investigadores, científicos, periodistas, bailarines, editores y, en general, con cualquier agente que desarrolle una investigación en el Centro Histórico en relación con alguna comunidad que ahí resida, trabaje o se desarrolle. Braunštajn especifica que se busca "vincular a la gente de distintas latitudes con el Centro, con sus problemáticas y sus bellezas", por medio de convocatorias, de las que se eligen los proyectos más viables para los recursos y el equipo con los que este hogar cuenta.

"Abordamos todo tipo de temas y el tiempo de realización es más largo, como de tres y medio o cuatro meses, porque sí nos interesa que el trabajo sea de investigación, que haya mucha vinculación con la comunidad, un reconocimiento a nivel no solamente teórico-artístico, sino a un nivel más afectivo". Los resultados de estas exploraciones se presentan de diversas maneras. "Por ejemplo, si es un proyecto artístico, puede ser una exposición, unos videos, unas fotografías, pero si es de índole sociológica o antropológica, entonces las salidas pueden ser distintas, una publicación o conferencias", añade Braunštajn.

Por el contrario, el programa de Microurbanismo va de la mano con la acción inmediata en ciertos espacios, en el que se trabaja básicamente con gente relacionada con la arquitectura, el urbanismo o gente interesada en estos temas. Uno de los proyectos que ilustra esta área, cuenta Helena, es el trabajo con un grupo de mujeres que tienen como sustento tejer y bordar en la calle Regina. "Nosotros conocemos a estas personas porque, aunque sean mujeres de otros lados, aquí se juntan. Compartimos el espacio de trabajo, nosotros aquí y ellas en la calle. Nos pareció interesante hacer un vínculo con ellas y Cristian del Castillo, encargado de Microurbanismo, propuso elaborarles un pequeño mueble de reciclaje, una mesa donde ellas puedan sentarse y generarles mejores condiciones laborales, porque la gente tiene muchas necesidades que no siempre pueden esperar a que se resuelvan desde las autoridades, son pequeñas intervenciones que les sirven a todos".

Agrega: "En el caso del mueble que se genera para las tejedoras, fue muy interesante, porque al Fideicomiso le pareció muy bonito el proyecto, entonces los invitamos a colaborar, van a poner también una sombrilla para que no les moleste el sol, así que no solamente trabajamos con las comunidades, trabajamos con todos los factores que intervienen, hasta cierto punto, en el Centro Histórico".

Como complemento a estas vías, el programa Mociones. Seminarios de Producción Artística, se dirige estrictamente a los artistas jóvenes, aquellos que están comenzando su carrera o para los que tienen inquietudes artísticas y no han podido concretarlas. Pensado en un formato mixto que combina seminarios guiados por especialistas en diferentes ámbitos y proyecciones de documentales, funciona como detonantes para que los jóvenes asistentes generen propuestas artísticas. El propósito es fomentar la creación informada y disminuir las ocurrencias en el arte.

Siendo diversos los factores que constituyen esta formación creativa, las autoridades juegan un papel importante, y en el tiempo de vigencia que tiene Casa Vecina las lecciones han sido sobre todo de autocrítica y reflexión, a lo que Braunštajn añade: "Estamos revisando todo lo que hicimos, surge obviamente esta reflexión de que no es tan fácil construir este vínculo vecinal, no es fácil ser una casa vecina, no nos aceptamos de inmediato, es parte de un trabajo cotidiano, de ir diciendo, demostrando y desarrollando lo que somos nosotros y de entender, comprender y aceptar lo que es el otro".

Las inquietudes más notables que Casa Vecina identifica y con las que ha colaborado son la falta de espacios y de recursos materiales. "Yo he visto y sí puedo decir que si algo tiene nuestra época, es que está llena de propuestas increíbles, pero no es tan fácil llevarlas a cabo, concretarlas, materializarlas, ése es el problema fundamental que tenemos. Nos gusta mucho la posibilidad de apoyar por lo menos en una mínima parte esta inquietud, pero obviamente es algo que no puede abarcar tanto".

Braunštajn advierte que es incierto hablar acerca del futuro para Casa Vecina por el terreno complicado que pueden representar las expectativas personales, pero explica que en los objetivos en los que están trabajando son "que siga con el mismo entusiasmo y con el mismo ambiente de experimentación, de apertura y de inclusión. Ahora estamos trabajando esta parte de incluir a diferentes grupos con los que Casa Vecina no ha trabajado tanto, como la comunidad de los ciegos o de los sordos, no es que no se haya tenido ningún acercamiento con ellos, pero sí nos parece interesante también escuchar todas esas voces para reconocer la diferencia y en qué sentido estas diferencias nos pueden enriquecer, porque entienden la realidad de una manera distinta y eso es lo que nosotros queremos aprender".

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