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Domingo , 21.10.2018 / 16:17 Hoy

Casa de los Muñecos: 30 años del Museo Universitario UAP

Sin duda se trata de uno de los edificios más bellos de la universidad y de la ciudad, y uno de los mejores conservados.


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Cine Lux, se aprecia en la vieja fotografía de los años 30. Es la vieja Calle de Mercaderes que, a partir de 1917 se convirtió en el inicio de la Calle 2 Norte, en cuya ladera oriente está la Casa de Ovando o Casa de los Muñecos.

El Lux fue uno de los primeros cines de la ciudad de Puebla y estaba alojado, precisamente en el edificio, ya notablemente modificado para diversos usos, famoso por los tableros hechos en talavera que, creencia popular, supuestamente eran burla a los miembros del cabildo de la Ciudad de los Ángeles.

Ahí también tuvo sus oficinas el que fue el periódico más antiguo de Puebla de la centuria pasada: “La Opinión”. La ciudad, en esa primera mitad del siglo XX se reducía, apenas, a poco más de lo que había sido la traza original y ajedrezada que tuvo en el siglo XVII ya con sus barrios indígenas.

La edificación había tenido muchos usos y modificaciones antes de que el 3 de diciembre de 1983 lo adquiriera la entonces Universidad Autónoma de Puebla (UAP), que aún esperaría cuatro años para ser nombrada benemérita.

La UAP impulsaba entonces el programa “Política de preservación, ampliación y difusión del patrimonio cultural”, con Ambrosio Guzmán Álvarez a la cabeza y Alfonso Vélez Pliego como rector.

En entrevista recuerda el propio Guzmán Álvarez que, gracias a ese programa la UAP rescató, amplió y difundió, de su Patrimonio Cultural el Colegio de San Jerónimo, la Casa de la Palma, la Casa del “Gobernador Calderón”, la Preparatoria “Emiliano Zapata”, la Escuela de Idiomas, el Departamento de Personal, el Edificio “Arronte”, la Casa “Presno”, hoy sede del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” (ICSH); la Casa “Flores Magón”; la Pinacoteca Universitaria; la Casa “Sor Juana Inés de la Cruz” y la Casa del Alguacil Mayor.

Sin embargo, en esa recuperación de edificios para la creación del Barrio Universitario (que hasta el año 2017 creció exponencialmente y aún espera la apertura de un par de edificaciones más), descuella por su belleza, su forma única y su importancia histórica, la Casa de Ovando o “De los muñecos”, la número 2 de la actual Calle 2 Norte.

El pasado 11 de diciembre, la Casa de los Muñecos cumplió 30 años de haber sido abierta como Museo (Interactivo) Universitario. Sin duda el aniversario, también trigésimo de ser Puebla Ciudad Patrimonio de la Humanidad de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés), opacó el cumpleaños del lugar universitario.

Al menos en apariencia, pues el Museo Universitario celebró con la apertura de su sala “Las doce tribus de Israel” con pinturas de Francisco de Zurbarán que, aunque no tienen la firma del hispano, representan una colección única, de la cual sólo hay otra en Inglaterra.

El 19 de junio de 1999, el sismo que afectó a Puebla obligó a cerrar, por graves daños, la Casa de los Muñecos. Sin embargo, el temblor del pasado 19 de septiembre del 2017 no lo dañó, como sí lo hizo con su vecino, el decimonónico edificio de las Fábricas de Francia, hoy Capilla del Arte de la Universidad de las Américas Puebla (Udlap), cuyo muro sur, el colindante con el Museo Universitario UAP, resultó dañado.

Edificio original

Si Ambrosio Guzmán Álvarez, arquitecto, encabezó el programa “Política de preservación, ampliación y difusión del patrimonio cultural”, también fue el primer director del Museo (Interactivo) Universitario “Casa de los Muñecos”, cuyo edificio conocía bien, pero también tenía una idea clara, con el entonces rector Alfonso Vélez Pliego de lo que debería contener:

Más de tres mil piezas, colecciones de arte, muebles, yeserías, que provienen de la época en que la UAP era el Colegio del Espíritu Santo, y de la antigua Academia de Bellas Artes. “Destacan las obras de grandes pintores como Cristóbal de Villalpando, Luis Rodríguez Alconedo, Juan Tinoco, Diego de Borgraf, Miguel Cabrera, Agustín Arrieta, José Manzo, José Rodríguez Juárez, Luis de Berruecos, Jerónimo de la Portilla y, como se ha anotado, de Francisco de Zurbarán”.

“Y ciertas piezas donadas por pintores contemporáneos que han expuesto en las salas de este museo y que constituyen el acervo actual”.

El propio Guzmán Álvarez recuerda que, por los diversos usos que tuvo el edificio de la casa de Ovando, fue necesario remover varias paredes hasta lograr prácticamente la distribución original.

Hoy, por ello, el Museo Universitario tiene espacios para galerías de exposiciones permanentes y temporales, un auditorio y tres patios, además de un restaurante que siempre ha hecho preguntarse si los guisos y actividades de la cocina afectan en demasía al edificio y a sus colecciones, sobre todo las más antiguas.

Sin duda se trata de uno de los edificios más bellos de la universidad y de la ciudad, y uno de los mejores conservados.

En la fachada del edificio de la Calle 2 Norte número 2, se observan tres niveles. En el primero, doce vanos: diez corresponden a ventanas y los dos más grandes, a las puertas. Aunque es una sola fachada, corresponde a dos casas. En el segundo nivel se alternan ocho tableros con igual número de balcones, quedando al centro, sobre la entrada principal, el escudo de la familia Ovando y Villavicencio. En el tercer nivel se repite el juego alternado de tableros y ventanas. Sobre la cornisa se aprecia un barandal corrido. Más arriba, una cornisa ondulante, seis gárgolas, un barandal y seis macetones en la parte superior.

Tal descripción se completa con la de sus detalles barrocos: en la base, lambrín de cantera gris; sobre éste, un tapetillo formado por ladrillos de arcilla roja y azulejos. “Y lo más llamativo: formadas con mosaico de azulejo, dieciséis figuras antropomorfas presentadas en un momento que detiene sus movimientos”.

De acuerdo con lo escrito por Hugo Leicht en su libro “Las calles de Puebla”, la casa fue edificada por el poblano cuyo nombre completo, barroco como su casa, era Agustín de Ovando Cáceres de Ledesma Núñez de Villavicencio.

Los famosos tableros de la portada es Erwin Walter Palm quien más seria y detalladamente los ha estudiado: “La fachada de la Casa de los Muñecos en Puebla. Un trabajo de Hércules en el Nuevo Mundo”.

“Afirma en un análisis muy documentado que la fachada presenta (en un relato densamente sincrético) en la parte superior, una fiesta en la que gente baila, acompañada de música, la alegría porque Hércules ha dado muerte a la serpiente; y, en el nivel intermedio, los Cinco Sentidos (presentados por los animales que portan algunos de los personajes) dan la bienvenida a Hércules liberador”.

400 años y contando

En la página de la Vicerrectoría de Extensión y Difusión de la Cultura de (VEDC) de la UAP se lee:

El Museo Universitario tiene una secuencia adecuada para mostrar gráficamente cuatrocientos años de vida educativa, desde la creación del Colegio del Espíritu Santo fundado por los sacerdotes jesuitas; durante su larga existencia, la institución se ha enriquecido con diversas piezas y aparatos científicos que han sido bases de las escuelas hoy existentes.

El restaurador de la famosísima casa, Ambrosio Guzmán Álvarez, hoy investigador del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” (ICSH), de la UAP en el área de Conservación del Patrimonio, fue el primer director del museo en 1987 y también en 1988, 1989 y 1991. Un año antes de la apertura del emblemático edificio, en 1986 como coordinador del programa “Política de preservación, ampliación y difusión del patrimonio cultural” de la universidad, recibió en su nombre el Premio “Francisco de la Maza” otorgado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Lo anterior se entiende pues Guzmán Álvarez, nacido en Tepeaca, Puebla el 29 de septiembre de 1939, ha sido Jefe del Departamento de Proyectos de la Sección de Monumentos Coloniales del Proyecto Cholula del INAH de 1968 a 1970; director de obras de restauración en los ex conventos de Huaquechula, Huejotzingo y Cuautinchan, por parte del INAH de 1969 a 1980; jefe del Departamento de Mantenimiento y Construcción de la UAP de 1969 a 1970; jefe de la Sección de Monumentos Históricos del Centro Regional de Occidente del INAH Guadalajara Jalisco, de 1972 a 1978; asesor y director de obras de restauración en los estados Jalisco, Colima y Nayarit.

Por su parte la Casa de Ovando fue dañada por el temblor del 15 de junio de 1999, fue cerrada siete años para ser remodelada hasta que fue reinaugurada como Museo Universitario el 4 de octubre de 2006.

Pero el sismo del 19 de septiembre del 2017, no le produjo daños.

El restaurador español Javier Quiroz afirma, por su parte: Las obras que expone la UAP en su Museo Universitario, “Las 12 tribus de Israel” son del taller del pintor español Francisco de Zurbarán. No tienen firma, pero en el proceso de restauración pudimos descubrir pigmentos y plomo que se usaban durante la época en España lo que, aunado al estilo nos hacen asegurar que salieron del taller del maestro en la península y son del mismo trabajo que tienen en Inglaterra, donde aseguran que son de él.

La apertura de la sala en noviembre del año pasado para mostrar esas obras de manera permanente, puede considerarse una digna forma de celebrar los 30 del Museo (Interactivo) Universitario “Casa de los Muñecos” de la UAP.

AMV

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