Dos caras de la mexicanidad

Con un entrecruzamiento de historias y épocas, Anaya propone una estructura mosaico, fragmentaria, que parte de la figura del primer extranjero naturalizado mexicano.
"Desvenar" nos estalla en la cara.
"Desvenar" nos estalla en la cara. (Especial)

México

Recién terminó temporada (esperemos que la primera) el montaje del director francés David Psalmon a la obra Humboldt, del chileno Ernesto Anaya Ottone, actuado por la japonesa Irene Akiko Iida, el brasileño Gutemberg Brito Patatiba, la rumana Adriana Butoi y el alemán Alexander Holtmann. Todos avecindados en México por diversas razones, todos enamorados de nuestro país.

Con un entrecruzamiento de historias y épocas, Anaya propone una estructura mosaico, fragmentaria, que parte de la figura del primer extranjero naturalizado mexicano (1827): Alexander von Humboldt, autor del Ensayo político del Reino de la Nueva España, naturalista alemán que se enamoró de México y que, como teje el dramaturgo, tiene un lado oscuro que contar. Los avatares por los que suelen pasar los extranjeros en el camino a su naturalización y lo que el país significa para ellos se constituye en el eje rector de esta pieza construida con inteligencia. Esta mirada extranjera sobre quiénes somos (no dulce para nada) y la urgencia de conquistar la nacionalidad, van atravesadas por otro eje transversal que es el de la paternidad. Antes de Rulfo, toda la novela del siglo XIX estaba habitada por una ausencia: la del padre, pero es Pedro Páramo la figura que cruza esta ficción. Por supuesto, el conjunto de historias, al ser muchas, casi por fuerza pinta brevemente a los personajes y, en ese sentido, parecieran meras pinceladas. Lo central está en los dos ejes temáticos planteados. Es una producción de Teatro UNAM y Teatro Sin Paredes que esperamos reaparezca en otros espacios.

Desvenar es una obra escrita, dirigida y actuada por Richard Viqueira. En escena lo acompañan Valentina Garibay y Ángel Luna. Introspección sobre la mexicanidad a partir del chile en todas sus acepciones: culinarias y sexuales, pero también culturales. Desvenar nos estalla en la cara como un divertimento cuestionador del ser mexicano, de sus taras, sus virtudes, sus envalentonamientos y sus carencias. Con una estructura mosaico o de estampas (si se quiere), Viqueira teje y desteje la historia del chile. Casi se antoja como una especie de teatro de revista moderno en donde la música, el baile, el albur y el comentario político irónico se cruzan con pequeñas viñetas ficcionales. Mil y un historias sobre el chile quedan en el tintero, pero con las que recupera el dramaturgo-director es suficiente para hacernos pasar un rato hilarante. Y como a Viqueira lo seduce el riesgo, ahora va contra su propio sistema digestivo y el de sus compañeros de escena. Se requiere harto omeprazol.

Desvenar se presenta en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico, los martes a las 20:00 horas, hasta el 4 de agosto; del 13 al 30 de agosto estará en el Foro de las Artes del Cenart, jueves y viernes 20:00, sábados 19:00 y domingos 18:00.