[Semáforo] La ballena solitaria

Nuestra capacidad de escucha queda muy rebasada: necesitaríamos una retención, una memoria, veinte veces mayor para reconocer las repeticiones.
Una ballena repite “frases” por cerca de cuatro minutos.
Una ballena repite “frases” por cerca de cuatro minutos. (Reuters)

Ciudad de México

El canto de las ballenas es probablemente el sonido más complejo de la naturaleza. Apenas fue descubierto hace cosa de 70 años; es decir, todo marinero sabe, desde siempre, que las ballenas producen sonidos, pero ni sospecha de que fueran una canción: es tan larga que no había forma de reconocer sus repeticiones. Durante la Segunda Guerra se desarrollaron radares y sonares. Se supone que la audición en los humanos va de los 16-20 Hz (el sonido más grave que puede ser oído) hasta los 25 mil Hz (el más agudo). Muchas máquinas producen sonidos que no pueden ser detectados con el simple oído. ¿Cómo precaverse? Convirtiéndose en ballenas: disparar sonidos, recibir su “rebote” y figurar mapas, registrar todo sonido y generar un sonograma. Recurrir a la vista para escuchar.

De pronto, el registro del rorcual común trazó líneas que se repetían varias veces. Y lo mismo los de la ballena azul y la jorobada, y resulta que casi todas las especies hacían lo mismo: cantaban. En 1971, Roger Payne analizó el método de canto (véase “Canto de las ballenas” en Wikipedia). Con reglas muy específicas y significados importantes, cada especie tiene un rango sonoro y, dentro de las especies, cada grupo o familia de ballenas canta su versión. Una ballena repite “frases” por cerca de cuatro minutos, y a eso se le llama “tema”; una reunión de temas es una canción. Y la ballena puede cantar durante horas. Nuestra capacidad de escucha queda muy rebasada: necesitaríamos una retención, una memoria, veinte veces mayor para reconocer las repeticiones; es decir, para darnos cuenta de que las ballenas cantan, tuvimos que recurrir a la vista y la tecnología.

Tres cosas notables: el carácter gregario y de reconocimiento y participación en el canto; su estructura sintáctica y jerárquica, que indica una inteligencia notable, y la extensión inmensa de los periodos, digamos, “significativos”. ¿Una frase que se tarde dos minutos en ser pronunciada? Imposible de comprender. Nuestro fraseo dura unos pocos segundos.

Un día, la fuerza naval estadunidense alertó a los científicos sobre una ballena muy peculiar. Un solo ejemplar. Nunca se ha registrado otro canto semejante. Se trata de un espécimen que canta en los 52Hz (digamos, como el sonido más grave de una tuba); demasiado alto para las ballenas azules o el rorcual común (que de común ya no tiene nada porque está en peligro de extinción, y los japoneses y los finlandeses la siguen cazando). Se desplaza a velocidades semejantes a las del rorcual, pero su trayecto se asemeja al de la ballena azul. Cada año viaja de las Aleutianas hasta California. Los científicos especulan con tres posibilidades: es una rara cruza entre el rorcual azul y el común, o es una ballena deforme, que no puede producir sonidos en el registro correcto, o se trata de un ejemplar sordo. Canta constantemente sin haber recibido nunca una respuesta. Es la ballena más solitaria del mundo.

Y después de ver Help Make “52: The Search for the Loneliest Whale” (YouTube), lo único que puedo es odiar de nuevo a Steven Spielberg y su imperdonable escena en Inteligencia artificial: aquel niño que se queda para siempre en el abismo, llamando a su mamá, sin obtener nunca una respuesta.


VJCM