Los cantantes de ópera también necesitan "coaches"

Su labor es entrenar al artista en estilo y afinación, y estar al pendiente de que conozca bien los textos y sepa pronunciarlos en diversos idiomas.
Ensayo de la maestra Teresa Rodríguez, quien participará en el curso de la Sociedad Internacional de Valores de Arte Mexicano.
Ensayo de la maestra Teresa Rodríguez, quien participará en el curso de la Sociedad Internacional de Valores de Arte Mexicano. (Cortesía Siavam)

México

México es terreno fértil para los cantantes de ópera, virtud que las nuevas generaciones comienzan a refrendar. Para Joan Dornemann, estos jóvenes “son fenomenales. Empiezan a cantar temprano, aunque no tienen una preparación temprana. Algo sucede en este país: sus tenores y barítonos son sorprendentes”.

La preparación de los jóvenes cantantes es uno de los propósitos de la Sociedad Internacional de Valores de Arte Mexicano (Siavam), que a partir del 27 de febrero impartirá el Primer Programa de Entrenamiento para Coaches. Además de Dornemann, coach vocal de la Metropolitan Opera House de Nueva York (MET), quien ha trabajado con voces como Pavarotti, Domingo, Carreras y Caballé, participarán Vlad Iftinca, también del MET, y Teresa Rodríguez, una de las pioneras en México de este peculiar trabajo.

Un coach vocal, explica Rodríguez en entrevista, es “quien entrena al cantante que ya está preparado, independientemente de la técnica vocal. Entrena al cantante a nivel de estilo: cuida su afinación y su dicción, que tenga un buen legato, que conozca bien los textos, que sepa la pronunciación de varios idiomas y otras cuestiones”.

La pianista recuerda que en México, hacia los años cuarenta y cincuenta del siglo pasado, surgió la figura del coach vocal cuando vino Maria Callas y contaba “con la maestra Elvira de Hidalgo. Más atrás realmente no existen muchos testimonios, pero el personaje ha existido y es hasta ahora que se le da un nombre”.

Rodríguez explica las cualidades  de un coach vocal. “Es muy importante tener facilidad para los idiomas, tocar muy bien el piano, poder leer cualquier tipo de repertorio, saber cómo trabajan las orquestas, qué instrumentos se tocan dentro de una partitura para poder explicarle al cantante y conocer muy bien estilos musicales”.

Lorena Fuentes, directora del Siavam, dice que han sido pocas las opciones para estudiar lo relacionado con el coaching vocal en México. “Por ejemplo, el Estudio de Ópera del INBA convocó hace dos años a pianistas para asistir a un curso de la materia, pero se limitaba a dos plazas. Ahora nosotros haremos este primer programa de manera más formal, dedicado a gente que quiera fortalecerse como coach”.

Herramientas

Rodríguez asegura que en sus viajes por el país ha visto a jóvenes pianistas muy talentosos que podrían llegar a ser buenos coaches. “En México los chicos que estudian piano piensan que todos deben ser solistas, todavía no existe la mentalidad de que hay muchas otra posibilidades, como ser coach, especialidad poco desarrollada”.

El taller contará con cuatro coaches internacionales, que también participarán en el programa. “Tanto los pianistas como los cantantes se beneficiarán de la experiencia de los cuatro coaches que nos visitarán”.

Rodríguez dice que “México tiene algunas de las voces más bellas del mundo y nuestro propósito es que, cuando salgan del país, lleguen con las herramientas necesarias para estar al tú por tú con las estrellas del mundo gracias al trabajo con los coaches”.

Proceso evolutivo de la profesión

Con una experiencia como coach vocal de más de tres décadas, Teresa Rodríguez está orgullosa de un trabajo que ha abarcado desde Roberto Bañuelas, Alfonso Navarrete, Marta Félix, Guillermo Sarabia y Estrella Ramírez. “Después vinieron Flavio Becerra, Rodolfo Acosta, María Luis Tamez, Diana Alvarado y Encarnación Vázquez. Luego la generación que seguía: Alfredo Portilla, Jorge Lagunes, Gabriel Mijares y muchos otros”.

Con estilo desenfadado, la maestra agrega que “de los ya famosos me tocó con Fernando de la Mora, Rolando Villazón, Javier Camarena, Arturo Chacón y un montonal más. Tengo casi 40 años en esto. Empecé en el INBA llaneramente, porque entonces no nos explicaban nada de la fonética o cómo acompañar. Nada más nos decían: ‘Ahí está la partitura y háganle como puedan’”.

Gracias a su dedicación, Rodríguez tuvo la oportunidad de trabajar alrededor de una década con coaches como Joan Dornemann, así como con directores de orquesta como Ricardo Mutti, Zubin Metha y Eduardo Mata. “Estuve muy cerca de ellos, aprendiendo durante diez años, todos los días. Así es como se aprende”.