Los cantantes mexicanos son fenomenales: Joan Dornemann

Invitada por la Sociedad Internacional de Valores de Arte Mexicano, la profesora está en el país para trabajar con jóvenes intérpretes.
Alienta a sus alumnos a seguir sus instintos.
Alienta a sus alumnos a seguir sus instintos. (Xavier Quirarte)

México

Con voz cálida, Joan Dornemann le pide al joven aspirante a cantante de ópera: “Hazlo otra vez, puedes hacerlo mejor. Es como planchar: debes hacerlo una y otra vez y, al final, sale perfecto”. La maestra sabe de lo que habla; después de todo, consejos semejantes han escuchado Luciano Pavarotti, Plácido Domingo, José Carreras, Sherrill Milnes, Montserrat Caballé y muchos grandes de la ópera.

Dornemann es preparadora vocal para cantantes, posición que ocupa desde hace mucho tiempo en la Metropolitan Opera (Met) de Nueva York, además de haber trabajado con el Gran Liceo de Barcelona, el Festival de Spoleto en Italia, la New York City Opera y la Opera National de París. Está en México para trabajar con jóvenes cantantes en un taller realizado por la Sociedad Internacional de Valores de Arte Mexicano (Sivam).

En entrevista con MILENIO, Joan Dornemann afirma que ha tenido la fortuna de “vivir en un tiempo en el que la ópera era muy sorprendente y pude trabajar con toda esta gente, que fue parte de mi familia de amigos, haciendo música todos los días con grandes directores. Me encanta ser pianista, pero también adoro la enseñanza; creo que es una de las cosas más emocionantes que uno puede hacer”.

En una charla que por momentos se torna un monólogo intenso y apasionado, la preparadora vocal sugiere: “Pensar con el cerebro es bueno, pero pensar con todo el resto de ti es mejor”. En sus palabras se advierte un ser que sabe de la responsabilidad que implica preparar a un cantante, darle elementos para seguir una carrera que implica sacrificios, a veces más grandes que su talento.

Dornemann, quien impartirá una charla el jueves en el Centro Nacional de las Artes, declara que los cantantes mexicanos “son fenomenales. Empiezan a cantar temprano, pero no tienen una preparación temprana. Este joven con el que estaba tiene una voz maravillosa: con toda la musicalidad que posee y la música adecuada para él, puede alcanzar un buen lugar. Y no tenemos muchos cantantes de ese tipo —la mayoría de las voces son pequeñas—, eso es algo que sucede en este país, cuyos tenores y barítonos son sorprendentes”.

Pero no todos los cantantes llegarán, pues, reflexiona, “necesitamos gente que se atreva a ser grande, que quiera trabajar y sacrificarse lo suficiente para ser grande. La carrera es aterradora, debes tener mucho valor —dice casi en un murmullo—. Yo soy el ejemplo: me ocupé tanto haciendo lo que hago, que de hecho me olvidé de tener familia, hasta que me di cuenta. Claro, tengo estas grandes familias de cantantes en el mundo donde nuestro programa ha estado, como Japón, China y otros países”.

Considera que las escuelas de música en general están enseñando a los cantantes “cómo ser correctos, mientras que yo trato de alentarlos a que sigan sus instintos al tiempo que aprenden. El aprendizaje le dice al instinto: ‘Shhh, cállate, yo sé’, y el instinto responde: ‘Está bien’. Pero no puedes cantar sin el instinto, porque es la conexión con tu cerebro. Para cantar una nota necesitas toda tu personalidad, tus instintos, tus creencias y tu corazón”.

Hubo un tiempo, dice como si contara un cuento, “en que tenía al menos 200 grabaciones de La Bohème con 18 errores en cada página de la partitura, al menos 18, si no es que más. No necesitamos eso, no es respetuoso para Puccini. Podemos cantar las notas correctas, pero con personalidad, sin preocuparnos en ser correctos, preocupándonos más por los motivos que tuvo Puccini para escribir esa ópera”.

Joan Dornemann impartirá una clase magistral el jueves 22 de mayo a las 11:30, en el Auditorio Blas Galindo del Cenart, Río Churubusco y calzada de Tlalpan. Entrada libre.