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Viernes , 21.09.2018 / 17:22 Hoy

Caminar el Centro Histórico es como andar por un museo

El colaborador de MILENIO, Rafael Pérez Gay, recorre sitios emblemáticos de CdMx.

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En el Cine Olimpia, que se ubicaba en Uruguay e Isabel la Católica (CdMx), se transmitió la primera película sonora en México en Venustiano Carranza 57 se halla la cantina más antigua; y en Correo Mayor 119, la primera Miss México asesinó a su marido.

Estos son algunos de los datos que ofrece el libro Centro Histórico 200 lugares imprescindibles, el cual se presentó el martes y que impulsó la instalación de placas informativas en sitios emblemáticos del primer cuadro de la ciudad, gracias a un acuerdo con el gobierno capitalino.

Con este rescate de la memoria urbana se puede conocer el punto exacto donde curaron de sus quemaduras a Moctezuma, los centros de diversión de los jóvenes porfirianos o la casa donde vivió La Malinche, entre otros sitios.

El coautor de este libro y colaborador de MILENIO, Rafael Pérez Gay, lo define como relatos que van haciendo la novela de Ciudad de México.

“Escogimos en esos lugares los edificios que a nosotros nos parecían más emblemáticos. Como en toda elección, como en toda antología, hay un poco de interés personal, obsesión, lecturas. Así nos dimos a la tarea de empezar a señalizar estos lugares”, dijo en entrevista.

Cada historia contenida en el libro incluye una placa que será colocada en el sitio, que explica lo esencial: qué pasó, quién vivió o sufrió en ese lugar específico. Pero con el libro en mano, la historia será más clara. Cada página ubica en un mapa el lugar e incluye una crónica detallada y breve de los hechos.

Por ejemplo, la calle de Gante es ahora un centro de esparcimiento con restaurantes, bares, taquerías y torterías, pero antes fue un cementerio de franciscanos.

“Pues no sabía que era un cementerio, es un dato cultural que me llevo, pero tampoco me sorprende, la verdad es que creo que cada rincón de la ciudad tiene una historia que contarte”, dijo Karla Romero, comensal de un restaurante de ese callejón peatonal.

Pero no solo los edificios tienen historia. Las mismas calles, que han cambiado de nombre a lo largo de los años arrastran anécdotas desde la época de la Conquista.

La calle de Tacuba, lugar de paso cotidiano de Moctezuma y su corte, era una de las tres calzadas que comunicaban con tierra firme. Por este mismo sitio llegó Cortés al corazón de la gran Tenochtitlán y hoy es sede del Museo Nacional de Arte y el Palacio de Correos.

“La simple idea de pasar y ver placas es como estar caminando en una especie de museo, porque el Centro Histórico mexicano es de una riqueza impresionante y algo que tiene que ver con el orden histórico”, destacó el columnista de MILENIO.

Además, añadió :“No podemos avanzar a ciegas por nuestras calles sin saber que en ellas ocurrieron hechos históricos fundamentales y pasaron personas extraordinarias”.

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