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Martes , 23.10.2018 / 03:40 Hoy

“Cada tarde de toreo es una emoción distinta”

Juan Gilberto Miranda Monforte cumple 20 años como picador de toros

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Juan Gilberto Miranda Monforte, picador de toros, nacido en la Ciudad de México, recién cumplió 20 años de trayectoria que sobrelleva también como reparador y fabricante de petos y pecheras. El aniversario le vino luego de haber terminado la temporada de novilladas en las que toreó cuatro y aunque hoy comienza la temporada de la Plaza de Toros Nuevo Progreso, cambiará las puyas por las agujas y el fieltro para sacar algunos pedidos.

Para Miranda Monforte, hijo del fundador de la Unión Mexicana de Picadores y Banderilleros, los toros han sido su vida. Desde que Alejandro Contreras lo recibió en la Plaza México y le enseñó a reparar petos, su trayectoria como fabricante de avíos no paró y se afianzó desde que el doctor Gabriel de la Torre De la Llave, le confió la reparación de un peto. De ahí en adelante, ha desarrollado el oficio para integrantes del gremio como el ganadero Teófilo Gómez y ganaderías como San Marcos, Chinampas y Paviche.

Miranda Monforte tiene la satisfacción de que el matador Pedro Gutiérrez El Capea le haya comprado un peto para llevárselo a su ganadería en España. “Es muy satisfactorio ver los petos muy maltratados y como se van muy nuevos. En algunos me tardo hasta mes y medio, debido a que es un trabajo muy artesanal”, dijo.

Los petos que fabrica Miranda Monforte son de fieltro cocido forrado de tela y moteado, con hilo encerado, va doble o triple dependiendo donde se utiliza. Los avíos que trabaja para ganaderías son más livianos “para ayudar a los caballos que están mucho tiempo empetados”.
Miranda Monforte aseguró que cada tarde de toreo es una emoción distinta, “salir al ruedo, vestirte de torero, hacer tu función que es hormarle las embestidas al toro y hacerlo sangrar e incluso tener el vago temor de que estas en riesgo. Lo que más tememos los picadores es que el toro derribe al caballo y el caballo te caiga encima”.

El picador explicó que “puede sonar muy rudo pero si el toro no sangra puede llegar un momento en que se le reviente el corazón por la adrenalina que secreta. El toro desde que llega al caballo se está destroncando, al tener la puya adentro y al estar romaneando se le va haciendo una lesión en el cuello que le ayuda a no llevar la cabeza tan suelta y embestir con más clase. Si los animales no sangran a veces se acalambran o llegan a perder la vista, cuando sangran se elimina mucho ese riesgo”.

Hoy arranca la temporada en la Plaza de Toros Nuevo Progreso. Mayor información en www.plazanuevoprogreso.com

MC

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