El butoh, resistencia contra el mundo: Taketeru Kudo

El exponente de esa danza japonesa ha creado una coreografía basada en "La consagración de la primavera", de Igor Stravinsky.
Estará en la UNAM y en la Universidad Veracruzana.
Estará en la UNAM y en la Universidad Veracruzana. (Raúl Campos)

México

Hoy el bailarín japonés Taketeru Kudo, considerado uno de los máximos exponentes de la danza butoh, presentará por primera vez en México, en el Salón de Danza de la UNAM, su espectáculo Himno pagano (I en japonés), basado en el ballet La consagración de la primavera, del compositor ruso Igor Stravinsky.

"Hice I para un proyecto que se hizo en Tokio, para el que se invitó a unas 20 compañías para que cada una creara una pieza basada en la obra del ruso. En ese tiempo entré a mi estudio y empecé a crear, pero la pieza original de Stravinsky es muy indanzable; lo que él pretendía era muy musical, algo muy diferente a todo lo que compone el mundo de la música clásica. Por ello intenté hacer una pieza dancística para La consagración de la primavera, a pesar de que nadie ha logrado hacer con éxito un ballet sobre la obra; inclusive Vaslav Nijinsky, su coreógrafo original, fracasó", expresa el bailarín a MILENIO.

El artista asegura que el tema de La consagración de la primavera —que narra el rapto y sacrificio de una doncella que debe bailar hasta su muerte para así obtener el favor de los dioses durante la nueva estación— es muy cercano a la danza butoh original, debido a que ambos son "no ortodoxos". Por ello el japonés hizo que cada secuencia dancística de Himno pagano coincidiera con la estructura musical de la obra del ruso, a pesar de que la música de ésta no es utilizada en escena.

"Cuando era joven, de veintitantos, escuchar la música de Stravinsky no me emocionaba mucho, no sé por qué, e inclusive ahora debo confesar que no entiendo mucho su música. Pero esta vez, al crear la pieza y tener que escucharla de nuevo, comencé a entenderla: vi que está repleta de imágenes, que tenía mucha estructura en su composición y que cada parte era un poco obvia y clara con lo que él pretendía. Puse mis propias imágenes en cada fase y las acomodé para que cada escena de mi I coincidiera con la obra de Stravinsky".

Añade: "Disfruté mucho haciendo I porque normalmente cuando hago una pieza siempre es una lucha; sin embargo, para ésta tuve una conversación muy alegre con Stravinsky... Muy raro, pues normalmente siempre empiezo desde el punto cero, pero para I el tema ya había dado mucho, no es como mi propia creación".

Traído a México por la compañía dancística Laboratorio Escénico Teatro Danza Ritual, el japonés impartirá también un taller intensivo en el Departamento de Danza de la Universidad Veracruzana en Xalapa, donde también se presentará el domingo. Sobre esto el japonés explica que cuando él aprendió butoh no existían los talleres, sino que siguió a su maestro a California, donde solo lo ayudó con su trabajo "cada día durante meses, y aunque él no me enseñó sobre la técnica dancística, yo solo lo seguía y veía cómo bailaba, y eso es lo que aprendí".

Batalla para crear y actuar

El japonés considera que es maravilloso, y a la vez extraño, que en el mundo haya un interés por el butoh, ya que en su país esta disciplina se está extinguiendo porque "a la gente ya no le importa". "Esta tendencia inició hace un par de décadas; los europeos ya conocían el butoh, ya lo digerían y se identificaban con él, pero en Japón ya es una cultura pasada y la gente busca otras formas de expresarse con el cuerpo".

Cuenta que se inició en la danza cuando era universitario: "Fue una lucha, no sabía nada de danza ni técnica y el cuerpo es tan duro... Fue una batalla para crear y actuar en un escenario. Pero también fue bueno que iniciara tarde porque para mí la danza no es de aprenderse sino de expresión".

"Cuando era adolescente estaba muy frustrado con el mundo frente a mí y con lo que sucedía a mi alrededor; ya había decidido que tenía que seguir resistiendo contra este mundo, pero no pude encontrar una manera específica para lograrlo porque la educación nunca me dio algo para hacerlo. Dejé la escuela y fui a las calles para tratar de buscar algo; probé de todo, pero nada me satisfacía.

"A la mitad de la universidad conocí bailarines de butoh y al principio no quería dedicarme a esto porque algunos de ellos eran muy aburridos; pero, contra mi voluntad, el butoh me llevó por el camino y ahora pienso que fue bueno para mí porque durante el proceso puede encontrar mi propio estilo y ahora hago mis propias piezas. Sin embargo, no olvidaré mi voluntad original: simplemente resistir contra el mundo actual. Eso es mi butoh", concluye.