"Un buen día para vivir", una historia sobre el cáncer

La última función del año de esta obra, escrita por Felipe Rodríguez, se realizará mañana en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico.
Relata la historia de un paciente con gliomatosis cerebri.
Relata la historia de un paciente con gliomatosis cerebri. (Especial)

México

Entre las personas que acudieron el sábado pasado a ver la obra Un buen día para vivir, que la compañía Teatro de los Sótanos presenta actualmente en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico, se encontraba un joven de unos 30 años que padece de cáncer en el estómago. Originalmente acudió al hospital para atenderse un cáncer testicular; a los seis días de haberse revisado fue operado.

El joven, de quien se desconoce su nombre, es paciente del Instituto Nacional de Cancerología. Acudió a ver el montaje porque se sintió identificado, pues la obra retrata la vida de una persona con gliomatosis cerebri, cáncer que en los adultos se manifiesta por medio de alucinaciones, y los tumores que genera no se pueden extirpar.

Su identificación con el tema se debe, según Felipe Rodríguez, autor de la obra, a que en Un buen día para vivir, el personaje principal hace una revisión de su vida a través de las alucinaciones que padece a unos días de fallecer.

La madre de este hombre enfermo también quedó muy impactada, además de que se sintió aliviada al ver la reacción de los familiares que aparecen en el montaje.

En entrevista con MILENIO, Rodríguez comenta que la obra surgió en 2011 a partir de que fue finalista del Premio Nacional de Dramaturgia Gerardo Mancebo del Castillo, además de que obtuvo mención honorífica por lo que de ella se publicó en la revista Tierra Adentro.

Una vez que esto sucedió, la agrupación buscó productores que pudieran ayudarles a montar la obra. Encontraron a la Asociación Isaz, La Princesa Guisante, ubicada en Huesca, España, la cual se dedica a apoyar a niños con este tipo de cáncer, explica el dramaturgo.

“Aunque la compañía decidió que en la obra se relate la experiencia de un adulto con gliomatosis cerebri, y la fundación se especializa en niños, ambas han hecho una alianza para hacer un intercambio laboral en un futuro”, comenta.

La puesta en escena muestra cómo el enfermo, a partir de las alucinaciones que tiene, resignifica las relaciones con su madre, hermana y esposa. De esta forma, el proceso en el que se ve inmiscuido le funciona al personaje principal para encontrar el significado de su propia vida, expresa el escritor.

El texto plantea la enfermedad como una oportunidad de descubrir los deseos genuinos, la vida que siempre ha querido tener una persona y que por circunstancias cotidianas no se ha atrevido a vivir. De lo que se trata es de mostrar un proceso de liberación.

Aunque la compañía de teatro no hizo un estudio sobre el tema porque no es su función, Rodríguez, como autor, sí indagó sobre este tipo de cáncer para que los actores que protagonizan la obra (Antonio Algarra, María de la Luz Cendejas, Lizeth Rondero, Ixchel Muñoz y Felipe Rodríguez) supieran qué es lo que representarían en el escenario.

Lo más impactante de esta investigación fueron los testimonios de los pacientes y médicos, que se han podido documentar, y a los que cuales tuvo acceso el dramaturgo: “Los relatos son conmovedores y devastadores, por todo lo que implican. Estos testimonios me sirvieron a mí para crear la sintomatología de la obra”, argumenta.

Entre los problemas que enfrenta esta enfermedad en el mundo es que no hay cifras oficiales, porque tiende a confundirse con padecimientos neurológicos, dice el también autor de la obra El país de las metrallas o Ratatatatataplán.

El último sábado para ver la obra este año será mañana en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico, avenida Revolución 1500, colonia Guadalupe Inn. La cita es a las 17:00 horas. La temporada, que incluirá cinco funciones más, reinicia el 18 de enero.