El bolero aún forma parte de nuestra cultura: Angélica Aragón

La cantante y actriz dice que el género musical nacido en Cuba “es el lenguaje de los sentimientos, el idioma de la pasión y una gran escuela para los enamorados”.
La actriz con el actor Roberto D’Amico y la cantante cubana Salomé.
La actriz con el actor Roberto D’Amico y la cantante cubana Salomé. (Especial)

México

En La música extremada, Guillermo Cabrera Infante afirmó que “el bolero es la ilustración poética del conflicto; la célula básica del melodrama entre un hombre y una mujer, desarrollándose en algunos casos la dialéctica del predominio de uno sobre el otro”.

Pero la actriz y cantante Angélica Aragón, que con el actor Roberto D’Amico encabeza el espectáculo Su majestad el bolero, va más allá cuando afirma que este género musical “es un código amoroso, porque es el lenguaje de los sentimientos, es el idioma de la pasión, es el vehículo del despecho y del desamor. Todo eso está vinculado al enamoramiento, a todo ese proceso de abrir el corazón, el alma y la mente para compartir con otra persona lo más íntimo, que es la vida misma”.

Carlos Monsiváis señalaba que en el bolero identificaba “la dicha y la desdicha, y el placer de saber que, pese a todo, he podido tener una vida emotiva, emocional”, idea compartida por la actriz cuando asegura que “es una gran escuela para los enamorados. Finalmente uno no recibe ninguna educación sentimental: los franceses escribieron sus libros al respecto, pero en la escuela no nos enseñan. Entonces uno se enamora y se da de topes contra las paredes porque no sabe cómo lidiar con sentimientos muy profundos, muy fuertes, muy exacerbados, pero sobre todo muy contradictorios”.

Nacido en Cuba pero extendido por el continente y el mundo, el bolero se ha convertido en “un código amoroso que nos vincula a todos los hispanoparlantes
—asegura Aragón—. Por ejemplo, el domingo pasado hablé con María Dolores Pradera y ella está enamorada de los boleros. En el espectáculo tocamos varios países que han tenido compositores extraordinarios de este género, como son Cuba, por supuesto, pero también Puerto Rico, Venezuela, México y otros. Particularmente en Latinoamérica hay una cultura relacionada con este género que, además, tiene más de 100 años”.

¿Cómo nació Su majestad el bolero”?

Roberto D’Amico y yo tenemos muchos años de trabajar juntos y somos grandes cómplices, así que yo le pedí que escribiera el espectáculo porque es alguien que realmente escribe bien. Hizo una investigación muy profunda, y de casi 850 boleros se hizo una selección de 32 canciones que interpretamos en vivo. Es una recopilación de melodías y letras maravillosas, además de todo tipo de anécdotas e información relacionada con los compositores, el momento en que surgió la composición, quienes la grabaron y qué éxito tuvo en su momento. Estamos hablando de personajes muy importantes de nuestra cultura, incluso actual, como Armando Manzanero o mi papá, José Ángel Espinoza Ferrusquilla. Arrancamos con Consuelo Velázquez porque “Bésame mucho” es la canción más grabada del mundo, pero también aparecen temas de Álvaro Carrillo, Pablo Ziegler, Myrta Silva, Gonzalo Curiel, Roberto Cantoral, Rafael Hernández, César Portillo de la Luz y otros.

¿Quiénes más participan en el espectáculo?

Tenemos dos amigas extraordinarias, Doris y Salomé, voces que están en su madurez más emotiva e interpretativa, pero que desgraciadamente se escuchan poco. También invitamos a Fernando Cravioto para que hubiera una voz masculina, porque la mayoría de los compositores son hombres, aunque no todos, porque, además de Consuelo, tenemos a María Grever y Myrta Silva. Pero finalmente, como dice Roberto D’Amico, en términos generales es la mujer la que recibe este caudal de emociones, es el objeto del deseo y la inspiración de los compositores.

¿Cuál es la esencia del espectáculo?

Roberto quería que las letras tuvieran su lugar, que la canción fuera la importante, no el vestido de los cantantes, ni las proyecciones o la escenografía, sino la canción. Hay algunas piezas para solistas, por ejemplo Doris canta “Veracruz”, mientras Salomé hace “Acércate más”, y después hay otras canciones en diversos duetos y algunas a tres y cuatro voces. Eso le da mucha variedad al espectáculo que presentaremos en el Lunario del Auditorio Nacional del 13 al 16 de febrero.

¿Cuál es el valor de difundir estas canciones, sobre todo en vivo?

Todavía forman parte de nuestra cultura y, además, en el momento en que el público más joven se ve expuesto a estas letras maravillosas e irresistibles, estas melodías muy trabajadas, surge una gran apreciación por el género. Están en la posición de poder comparar con la música más actual —que es mucho más sencilla, sobre todo en su estructura musical y poética—. Las letras de los grandes compositores son universales, y a cualquier edad y desde cualquier perspectiva, tocan las fibras emotivas del corazón.

¿Qué importancia tiene la música en la vida cultural de un pueblo?

Yo vivía feliz de la vida, después de estar siete años trabajando en Londres, cuando de pronto fui a un concierto de Ry Cooder. De pronto, Cooder salió con el acordeonista texano Flaco Jiménez y cantaron juntos “Volver, volver”. ¡En menos de tres semanas estaba de regreso aquí! ¡Toda la nostalgia, toda la pasión por este país, todo el arraigo que yo pudiera tener, salieron a flote con esa canción! Lo que me llamó fue el país, no la familia; fueron la cultura, la música, principalmente.

Claves

Grandes canciones

- Bésame mucho

- Esta tarde vi llover

- Sabor a mí

- ¿Qué sabes tú?

- Señora Tentación

- Júrame

- Silencio

- Veracruz

- Incertidumbre

- El tiempo que te quede libre

- Contigo a la distancia