Bob Cranshaw: un buen jugador de equipo

El bajista murió el 2 de noviembre a los 83 años como consecuencia de cáncer en los huesos.
El bajista falleció el 2 de noviembre a los 83 años.
El bajista falleció el 2 de noviembre a los 83 años. (Especial)

Ciudad de México

El nombre de Bob Cranshaw aparece en una larga lista de grabaciones y conciertos con maestros del jazz, de Pepper Adams a Joe Zawinul, pasando por Nat Adderley, George Benson, Dexter Gordon, Friedrich Gulda, Joe Henderson, Max Roach, Milt Jackson, Carmen Mc Rae, Wes Montgomery y muchos más.

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Considerado uno de los bajistas más grabados en la historia, lo mismo tocó en Plaza Sésamo que en los programas Saturday Night Live y El Show de Dick Cavett o en espectáculos de Broadway, como Jesus Christ Superstar y Sergeant Pepper’s Lonely Heart’s Club Band: The Musical.

Bob Cranshaw tuvo una relación sui generis con Sonny Rollins, con quien grabó y realizó giras durante 55 años.

Pero Cranshaw, fallecido el 2 de noviembre a los 83 años como consecuencia de cáncer en los huesos, tuvo una relación sui generis con Sonny Rollins, con quien grabó y realizó giras durante 55 años. Su bajo aparece en discos fundamentales de la carrera del saxofonista, desde principios de los años sesenta hasta el 2006, comenzando por el seminal The Bridge. Otros grandes discos: Our Man in Jazz, Sonny Meets Hawk!, Nucleus, Falling in Love With Jazz, Global Warming y Without a Song: The 9/11 Concert.

Si en los años setenta Cranshaw adoptó el bajo eléctrico fue debido a un accidente automovilístico. En una larga entrevista con Chip Stern para JazzTimes, el bajista decía que como resultado tenía problemas con los músculos de la espalda, por lo que si tocaba el contrabajo durante tres días de inmediato sentía tales dolores debía ir al quiropráctico.

En la misma entrevista, el bajista recordaba que el baterista Joe Jones le decía: “Tono y tiempo. Eso es todo. ¿Por qué los cuates quieren hacerlo todo tan difícil? No es difícil, es fácil”. Al respecto Stern destaca la “impecable estructura armónica de Cranshaw y su indomable sentido del swing”.

Tales cualidades estaban al servicio de Sonny Rollins. “Puede que sea una estrella —decía en la citada entrevista emulando un juego de futbol americano—, pero Sonny es la superestrella: él diseña lo que se toca y es quien lleva la pelota y manda los pases largos. Yo bloqueo para él y abro los espacios de oportunidad para que él cree, porque este es mi papel de apoyo. Aunque fuera un bajista increíblemente chingón, de cualquier manera cuando Sonny toca un solo, lo que yo haya tocado antes que eso suena de la chingada”.

Por supuesto que no sonaba así y ahí están los discos para atestiguarlo. Al hablar sobre todo el tiempo que había tocado con Rollins, en una entrevista en Youtube afirmaba: “Es un honor trabajar con alguien que me permite hacer lo que quiera. Y estoy muy agradecido porque soy un buen jugador de equipo”.


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