Blindan los cimientos de la Catedral de Guadalajara

Eduardo Gómez Becerra, coordinador de la Comisión Diocesana de Arte Sacro, explica cómo se protegerá el recinto de la excavación profunda de la L3.
El recinto es un edificio de adobe y cantera construido en el siglo XVI con cimientos de cuatro metros.
El recinto es un edificio de adobe y cantera construido en el siglo XVI con cimientos de cuatro metros. (Enrique Vázquez)

Guadalajara

La Catedral Metropolitana de Guadalajara es un edificio construido en el siglo XVI, “no tiene una estructura muy sólida por sí misma, es de adobe y cantera, a eso le agregamos el cambio del tiempo, el clima, la contaminación, el tráfico,  de manera que ha tenido su desgaste”, comenta Eduardo Gómez Becerra, coordinador de la Comisión Diocesana de Arte Sacro, y director del Museo de Arte Sacro, quien asegura que a pesar de este panorama el inmueble no resentirá de manera grave e inmediata la construcción de la Línea 3 del Sistema de Tren Eléctrico Urbano (L3 del SITEUR).

El lunes pasado fue la última reunión que mantuvieron representantes de diversas dependencias y constructores implicados en dichas obras. Gómez Becerra asistió en representación de la Arquidiócesis de Guadalajara, en ella se ratificó la estrategia de construcción que, dice, se dio a conocer desde hace seis meses relacionada con la protección de la Catedral.  

“Hablamos sobre el proceso constructivo, la mecánica de la tuneladora, el armado, cómo son las estaciones, cuál es el mecanismo y el tiempo para hacer las estaciones. Sí ha habido información. Ahora están haciendo una etapa de la modificación de las instalaciones que hay en la avenida 16 de septiembre tales como electricidad, drenaje y agua pluvial. Se está haciendo la adecuación del espacio para en este mes de julio iniciar la excavación de la estación Catedral, así como de un muro de contención que irá al frente del inmueble para que cuando pase la tuneladora proteja más al edificio de las vibraciones que pudiera generar”, dice el también presbítero, arquitecto e ingeniero.

Se trata de un muro de concreto que tendrá del suelo hacia abajo 32 metros de profundidad y que se extenderá por todo el frente del inmueble en un área de 60 metros. Una vez que esté realizado, hasta entonces se hará pasar a la tuneladora que irá excavando por enfrente del muro. “Hemos tenido mucha comunicación entre todos los implicados, no creo que las obras vayan a provocar un daño serio, la tuneladora va a pasar a muchos metros de profundidad. El muro será de un metro y 50 centímetros de ancho”, dice Gómez Becerra y añade que además de las dependencias implicadas  el Consorcio Túnel Guadalajara tiene su propio equipo de monitoreo para los edificios del centro histórico.

Gómez Becerra reconoce que la Catedral Metropolitana necesita un constante mantenimiento, un cuidado y atención de manera permanente para todas sus instalaciones. La estructura misma, todo lo que conlleva el edificio en su parte arquitectónica, un cuidado que corresponde más al estado por tratarse de un edificio patrimonial.

 “Los cimientos no son muy profundos, son de cuatro metros de profundidad. Son los cimientos de piedra propios del tiempo. En todo caso, digamos que el desgaste que ha tenido el edificio es porque no se la ha dado el mantenimiento suficiente”. Para el presbítero, el túnel de Hidalgo que se hizo  principios de los años 80, que va como a ocho metros de profundidad, no provocó una afectación seria, “pero con el paso de los años el concreto y la estructura misma va teniendo su propia degradación, el túnel también ha tenido su desgaste propio con el movimiento, del paso vehicular de manera que  después de varios años el túnel de Hidalgo provocó  en parte que poco a poco el recinto resintiera  del lado norte algunas grietas”.  Gómez Becerra rememora que una restauración formal del inmueble se dio hace tres años cuando se arregló la balaustrada norte y la cúpula de la catedral.

 Por otro lado, Martha Lorenza López Mestas, directora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) Jalisco, en entrevista realizada por este medio ratificó que ninguno de los edificios del centro histórico, ubicados sobre avenida 16 de septiembre, se encuentran en peligro por la construcción de la L3, incluyendo la propia Catedral Metropolitana de Guadalajara.