El paisaje como memoria y denuncia

Primera Bienal de Fotografía en Sonora.
Fernando Brito utiliza en su obra imágenes se personas asesinadas por el narco.
Fernando Brito utiliza en su obra imágenes se personas asesinadas por el narco. (Fernando Brito)

Hermosillo

A la distancia solo es una cicatriz. Una herida que rompe de tajo con el encuadre. Es desde este punto donde parece absurda la construcción de un muro o una valla en la que mueren uno o dos migrantes al intentar cruzarla. La misma mancha desértica que parte esta herida es un territorio infranqueable, inhóspito para el hombre. La obra se llama Desierto de Coahuila III (Proyecto frontera), fotografía aérea tomada por el artista Pablo López Luz en el desierto de Coahuila, a unos metros de la línea fronteriza entre México y Estados Unidos.

La pieza resignifica eso llamado paisaje. Por un lado, y en palabras del propio autor, la toma en la que de pronto la frontera casi desaparece permite ver que la división es solo un símbolo, una mera imposición irracional, pues el mismo paisaje es una barrera natural. Por el otro, la obra deja de lado la función del paisaje como género artístico, de carácter contemplativo, para convertirse en un medio de interpretación sobre el entorno y la relación entre el hombre y ese espacio o territorio.

De ahí que esta obra, junto con Nueva Cartografía, un video digital de 4:18 minutos de Hernaín Bravo, haya sido premiada en la Primera Bienal de Fotografía, convocada por el Instituto Sonorense de Cultura, de entre mil 500 propuestas participantes de artistas nacionales y extranjeros.

Y es que a decir de los organizadores del certamen —los artistas visuales Javier Ramírez Limón y Gabriel Boilis Terán—, el objetivo era realizar por primera vez una bienal de “paisaje” en un medio en el que las convocatorias siempre han girado en torno a una técnica o disciplina y no una temática. El proyecto ganador debía ser entonces aquel en el que se diluyeran las barreras de éste como género artístico y lo abordaran como una plataforma de denuncia o el paisaje como una mirada cargada de cultura sobre el espacio, aunque sea imaginario.

Las 54 piezas seleccionadas de la Bienal, que se estarán exhibiendo en el Museo de Artes de Sonora (Musas), se valen de una diversidad de formatos que van desde la fotografía, el video y la pintura en óleo hasta la instalación. Pero ante la multiplicidad de formatos, hay una serie de preocupaciones desbordadas a través del paisaje. “Unas se relacionan al territorio y sus implicaciones económicas, sociales y políticas; otras, a problemas ambientales y a la representación en distintos dispositivos; finalmente hay las que abordan el paisaje desde la memoria y la imaginación”, señala Boilis.

Por su parte, Gerardo Mosquera, quien fungió como miembro del jurado y curador de la muestra, descarta cualquier tipo de pretensión o declaración de vanguardia al realizar una Bienal de este tipo. Para el también curador del New Museum of Contemporary Art, de Nueva York: “Esto se trataba de que el paisaje ya no se tomara como punto de llegada sino como un medio para construir un discurso artístico, no es que seamos ‘vanguardistas’ sino ver lo que los artistas están haciendo con ese tema en especifico, el del paisaje”, aclara.

Para Pablo López Luz, acreedor a uno de los dos premios de adquisición de la Bienal, la reinterpretación es parte de lo que ha venido mostrando en sus trabajos, exhibidos en exposiciones individuales y colectivas en el Museo Nacional de Arte, Museo Palacio de Bella Artes, Museo de Arte Moderno de San Francisco o en el International Center of Photography.

“Desde que comencé a hacer foto, el paisaje siempre ha sido un modo de acercarte a la gente que lo vive, que no solo fuera como una cosa contemplativa, como lo era en la década de los sesenta”, dice el fotógrafo de 35 años, quien detalla que para Proyecto Frontera sobrevoló la frontera durante casi 20 horas en dos vuelos en helicóptero.

“Me interesa abordar temáticas que van más allá del mero paisaje. Cuando fotografió la Ciudad de México, (Terrazo, 2008) llegué a hablar un poco de la relación del hombre con el crecimiento urbano desmedido de la tercera metrópoli más poblada del mundo. Entonces se trataba de hablar de esos rostros de la ciudad que está viviendo la gente”, detalla.

Con Fronteras, proyecto que estará conformado por 16 fotografías y que posiblemente sea exhibido de forma completa en Nueva York el próximo año, López Luz voló sobre la frontera desde Tijuana hasta Ciudad Juárez fotografiando el paisaje para, a la inversa de Terrazo, mostrar un punto de vista diferente del muro fronterizo, ese que casi no se puede ver, en el que hasta bifurcación se convierte en algo tan pequeño y absurdo e insignificante y contrastarlo con el zoom de los migrantes: una muralla de tres mil 200 kilómetros y la promesa de una “nueva” vida.

La Bienal otorgó mención honorífica a El Campo (Ahorcado en Balbuelna), fotografía de la serie Tus pasos se perdieron con el paisaje, del artista Fernando Brito, originario de Culiacán, Sinaloa. En su proyecto, el autor utiliza fotografías de las personas que han sido asesinadas en la disputa de los cárteles de la droga y las inserta en un contexto totalmente distinto: una puesta de sol, un bosque, un valle, una llanura, en la belleza de la naturaleza. La propuesta es una crítica a la pérdida de conciencia y de valores. El paisaje como territorio de nadie, en el que un ejecutado ya no inmuta a nadie.

* La Muestra de la Primera Bienal Nacional del Paisaje se exhibirá hasta el 16 de marzo de 2015 en el Museo de Arte de Sonora, en Hermosillo.