"Si no te duele, no es blues": Betsy Pecanins

Un disco de B.B. King y otro de Muddy Waters, guiaron a Betsy Pecanins en el camino del blues. Nació en Arizona pero a los 14 años llegó a México, tierra donde su música favorita no tenía foros ...
Betsy Pecanins
Betsy Pecanins

Un disco de B.B. King y otro de Muddy Waters, guiaron a Betsy Pecanins en el camino del blues. Nació en Arizona pero a los 14 años llegó a México, tierra donde su música favorita no tenía foros ni demasiada exposición. Picó piedra y se convirtió en pionera, no sin antes coquetear con la plástica —en su familia hay pintores y galeristas— y la literatura. Más de 30 años después y con una disfonía espasmódica de por medio, la artista sabe lo que es perder la voz, pero no las ganas de seguir trabajando.

¿Qué se necesita para cantar blues?

Es un canto de una gran profundidad y tristeza. Si no te duele no es un blues, aunque también tiene ironía y sensualidad, siempre es cachondo.

En México hay poca tradición blusera, ¿no le parece?

Decía Willie Dixon: "El blues tuvo un hijo y ese hijo fue el rock and roll', pues bien, en México sucedió al revés: conocimos al blues por el rock. Apenas ahora vemos músicos depurados y especializados. Durante mucho tiempo se le trató como una música para el desmadre.

¿Qué importa más la técnica o el feeling a la hora de cantar?

El feeling, la pura técnica no sirve. Fíjese en las exploraciones instrumentales realizadas por Robben Ford y B.B. King. Howling Wolf sigue siendo excelente con todo y su estilo desafinado. Para mí tiene más valor el sentimiento.

A usted le tocó abrir brecha, ¿padeció machismo de parte de colegas?

Sí, fue difícil ser la directora de un grupo. No se me cerraron las puertas pero no fue sencillo lidiar con egos que no aceptaban el mando de una mujer. Por supuesto no siempre fue así, tampoco soy de esas mujeres que se tiran a matar contra los hombres.

Usted tiene dominado aquello de que "si del cielo te caen limones, aprende a hacer limonada".

Sí, supongo que lo dices por lo que pasó con mi voz. Al principio fue terrible. La disfonía espasmódica que padezco no es por una cuestión técnica, es algo neurológico. Se produce porque el cerebro manda la señal para que las cuerdas hagan espasmos. Cuando descubrí la enfermedad ya era demasiado tarde. Gracias a eso pude descubrirme en otras facetas. Hoy soy más compositora y creativa. Para las presentaciones me inyecto botox, me aclaran la voz. Ahora rapeo y susurro, pero aún así el blues está ahí, porque no perdona.

¿La voz sale del corazón, del coraje?

Es un impulso y una gran necesidad de expresar; es comunicar. Todos comunicamos de alguna manera y la voz tiene muchas formas de mostrarse, fíjese en los mantras por ejemplo, muchos son cantados.

¿Es una mujer mística?

No demasiado. No soy muy clavada ni pienso en que las cosas vienen de afuera. Uno va labrando el cielo y el infierno. Creo que todos estamos unidos por algo. Somos individuos pero formamos parte de un todo.

¿Dios?

Lo digo con todo respeto. Ahí lo dejo.

RECUADRO

Nació en Arizona, Estados Unidos. Llegó a México en 1977, donde ha grabado 16 discos, entre ellos Betsy Pecanins canta blues, Efecto tequila, Blues en el alma, Lara y Sones. Ha colaborado con las orquestas de Baja California, de la UANL y de la Ciudad de México. En 1989 recibió el premio a la Mejor Vocalista en el primer Festival de la Ciudad de México. El Inmujeres le otorgó en 2012 la medalla Omecíhuatl por su labor artística y cultural. Interpretó la voz cantada de Lucha Reyes para la película La Reina de la noche de Arturo Ripstein.