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Domingo , 23.09.2018 / 02:29 Hoy

Bedtime Stories: historias de familias separadas por la deportación

Madres que fueron deportadas de Estados Unidos escribieron cuentos en los que explican a sus hijos en EU que no los abandonaron, sino que fueron obligadas a volver a México.

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El 31 de diciembre de 2010, la cena que la familia Varona había preparado por el fin de año no fue servida porque Yolanda fue deportada a México. Ella llegó con visa de turista a Estados Unidos hace 17 años, junto con su hijo Alberto, de siete, y Paulina, de uno. Las primeras horas del 2011 las pasó en un centro de detención, hasta que fue trasladada a Tijuana.

La historia de Yolanda y de otras seis familias separadas fue plasmadas en siete libros que forman parte de la colección Bedtime Stories: historias de familias separadas por la deportación, que se exhibe en la Biblioteca Francisco Xavier Clavigero de la Universidad Iberoamericana.

Durante ocho meses, las personas deportadas que quisieron participar en el proyecto recibieron clases de redacción y fueron asesoradas por una profesora, quien se encargó de patrocinar los ejemplares.

Contar sus historias no sólo fue una terapia para las mujeres que participaron en el proyecto, sino que la idea de poder entregar un ejemplar de los libros a sus hijos las animó.

"Son historias rudas, crueles, verdaderas, pero las contamos con el objetivo de que nuestros hijos entendieran que no los habíamos abandonado, que estábamos deportados en contra de nuestra voluntad, que no fue nuestra decisión estar lejos de ellos".

El cuento de Yolanda se llama La ciudad más triste del mundo, así considera a Tijuana porque es la Garita más transitada y el lugar por donde sale la mayoría de la gente deportada.

A través de la escritura pudo plasmar el dolor que vivió cuando su hija dejó de hablarle por un año. Uno de los daños colaterales que trajo su deportación, fue que Paulina perdió la custodia de su hija, ya que ambas dependían económicamente de Yolanda.

"La describo (a Paulina) como la estrella más brillante del cielo, la cual se puso en huelga y cerró sus ojos hasta que su mamá luciérnaga volviera con ella".

Ahora, Yolanda quien fundó hace tres años la organización DREAMers' Moms USA-Tijuana, grupo que asesora y ayuda a las personas que han sido deportadas, busca que estos libros lleguen a las bibliotecas de universidades mexicanas y estadunidenses para hacer conciencia de la situación de los migrantes.

"Queremos que los demás niños que están lejos de sus padres entiendan lo difícil que ha sido para ellos estar lejos y que no se van a cansar de lucha toda la vida con tal de regresar a su lado".

Algunos ejemplares de estos libros ya se encuentran en la Universidad de Oregón, y se está en pláticas con una editorial estadunidense para que su producción sea masiva.

Pese a que Yolanda tiene prohibido regresar a Estados Unidos, las abogadas que trabajan en DREAMers' Moms USA-Tijuana estudian la posibilidad de que pueda volver con una visa tipo u, la cual está disponible para personas que hayan sufrido violencia, como fue su caso.

Mientras eso sucede Yolanda se conforma con hablar con sus hijos y nietos por teléfono y vía skype, además de las visitas a través del muro, que cada fin de semana le hace su familia.

"Esas visitas se dan los fines de semana, los sábados y los domingos de 10:00 a 14:00 horas; el único contacto que podemos tener con nuestras familias es de manos porque el muro está tapado con una maya cerrada".

Yolanda confía en que el final que escribió su cuento se vuelva real. "Termina con un final feliz, con la reunificación familiar. Espero que mi final se convierta en una realidad".

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