El barroco mexicano, retomado por Dirlikov

"La voz es un instrumento que llevamos todos, es gratis...", dice la mezzosoprano.
Se presentará el sábado en el Anfiteatro Simón Bolívar.
Se presentará el sábado en el Anfiteatro Simón Bolívar. (René Soto)

México

A los cinco o seis años ya jugaba a ser Carmen, la heroína trágica de la ópera de Bizet que escuchaba en casa. Su abuelo le regaló un traje de flamenco y de inmediato adoptó el papel. Carla Dirlikov traía la pasión en la sangre.

Años después, la mezzosoprano, de padre búlgaro y madre mexicana ha conquistado el papel de Carmen en varios escenarios del mundo, amén de otros roles operísticos. Su desempeño en la obra de Bizet llevó al crítico del diario Grenzecho a escribir que "le dio al papel una personalidad distinguida con su timbre único".

Hubo un tiempo en que muchos le dijeron que no lo iba a lograr, dice en entrevista con MILENIO la cantante que presentará con el pianista Sergio Vázquez el concierto El arte de la ópera y la canción latinoamericana, el sábado 12 de abril a las 19:00 horas, en el Anfiteatro Simón Bolívar (Justo Sierra 16, Centro Histórico). "Hubo momentos en que hubiera podido decir: 'Hasta aquí, me fue muy bien, hice más de lo que hubiera pensado. Ahora, a tener hijos o a hacer otras cosas'. Pero siento que todavía soy estudiante de la música, me falta aprender mucho".

Estudiante de violín de los ocho a los 18 años, su maestra le recomendaba cantar la melodía antes de tocarla. Luego le preguntaba: "¿Por qué no puedes tocar la melodía como la cantas?". Su respuesta fue: "Pues es que me gusta más cantar". Dejó el violín y se puso a cantar.

Tras una formación en varios países, se ha presentado en escenarios como la Catedral Nacional de Washington, la Ópera Real de Wallonie en Bélgica, el Michigan Opera Theater, el Centro Nacional de las Artes de Pekín y en varios foros de México. Residente en Filadelfia, la Organización Sphinx le otorgó este año la Medalla de Excelencia, en reconocimiento a su "excelencia artística, ética de trabajo sobresaliente, un espíritu de determinación y gran potencial en liderazgo".

—¿Qué entraña recibir este reconocimiento?

—Al ser la primera cantante que lo recibe, lo veo como una gran responsabilidad que me permitirá llevar a cabo proyectos que le den más valor a los cantantes. En lo personal, me interesa lograr que se valore más la música mexicana. El premio me ha permitido regresar a un proyecto que ya hice en México: cantar música mexicana barroca, que ahora grabaré con Urtext. Además tenemos varios proyectos de giras para dar a conocer esta música en el exterior.

—¿Qué vas a interpretar en San Ildefonso?

—Vamos a hacer música de Joseph Haydn y Gioachino Rossini, dos piezas particularmente largas, que son como minióperas, con personajes de mujeres muy fuertes. También vamos a cantar unas piezas francesas que estudié cuando estaba en el Conservatorio de París y varias obras latinoamericanas. Aunque todavía no está el programa definitivo, incluirá composiciones de Ginastera, Halffter y Ponce.

—En tus viajes realizas actividades con niños de escasos recursos. ¿Qué te mueve a hacerlo?

—Somos una sociedad compleja, donde hay gente que no ha tenido las oportunidades que yo he tenido. Siento que es mi obligación y responsabilidad darles algo a estos niños. Cuando puedo voy a visitarlos para incitarlos a que sigan luchando, que tomen en serio sus estudios, y además canto para ellos. La voz es un instrumento que llevamos todos, es gratis y nos da acceso a expresar emociones que quizá no se pueden lograr hablando.