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Miércoles , 26.09.2018 / 08:03 Hoy

Barbarie, agravios y quebrantos

Opinión [7 creadores opinan sobre Ayotzinapa]

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A un año de la desaparición de 43 estudiantes de la Normal Isidro Burgos de Ayotzinapa y en medio de la polémica entre defensores y detractores de la versión oficial que afirma que los estudiantes fueron asesinados y cremados en un basurero de Cocula, siete personajes de la comunidad cultural y artística de nuestro país responden las siguientes preguntas:

1) ¿Cómo entender desde la comunidad cultural mexicana lo ocurrido con los estudiantes de Ayotzinapa?

2) ¿Qué expresiones artísticas se han hecho para protestar e informar a la sociedad?

3) ¿Cómo actuaron los entrevistados ante el reclamo y la exigencia de justicia y cese a la violencia en México?

David Huerta (poeta)

1) Ayotzinapa significa en México un quebranto enorme en el centro de la convivencia. Significa el refrendo de la mala manera de gobernar que tienen los políticos mexicanos. Ni Jesús Murillo Karam ni la actual procuradora, Arely Gómez, ni el secretario de Gobernación ni el presidente; nadie dentro del aparato o cúpula ha sido capaz de actuar con claridad, honradez, sentido del servicio público: todos, sin excepción, tratan de conservar su chamba. No les importa la justicia ni el buen gobierno. Mientras tanto, las víctimas viven una especie de tenso estupor, acosadas por los periodistas al servicio de los poderosos.

2) No tengo idea, pero sospecho que no ha calado tanto como debiera dentro de esa comunidad que en realidad son dos: la artística y la intelectual. En una zona de penumbra se sitúan los periodistas, opinadores obsesionados ahora, como cualquier munícipe chirle, con las “instituciones” y con la “paz social”. Un puñado de periodistas, sin embargo, ha hecho bien su trabajo y ha mantenido en alto el sentido de responsabilidad.

3) Escribí un poema titulado “Ayotzinapa” que se montó en un muro del Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca en noviembre de 2014. Lo hice a pedido de Francisco Toledo. Ese poema ya no me pertenece: es de la comunidad solidaria.

Juan Villoro (escritor)

1) Ayotzinapa condensa agravios insoportables. Representa la desaparición de 43 futuros maestros que iban a enseñar a los más necesitados. Confirma que el crimen organizado y las autoridades (policía municipal, policía federal y ejército) son la misma cosa. Un país donde el gobierno se pone fuera de la ley resulta insostenible.

2) Ha habido numerosas respuestas (por parte de la comunidad intelectual y artística), desde el espléndido poema de David Huerta hasta muestras de pintura y teatro en México y en todo el mundo. Numerosos sectores de la sociedad que antes no se manifestaban, se han unido en una comunidad del dolor. Lo decisivo es que esta república del sentimiento construya poco a poco una alternativa civil que cambie la degradada política nacional.

3) Lo que uno haga al respecto siempre será poco. He escrito sobre el tema en Reforma, El País y otros medios. Fui padrino de graduación de la generación incompleta de la Normal Isidro Burgos de Ayotzinapa y actualmente estoy siguiendo las actividades del Grupo Independiente de Expertos. En diciembre del año pasado, Diego Herrera (ex miembro del grupo Caifanes) y yo, presentamos un espectáculo de música y literatura en el Museo del Chopo, Mientras nos dure el veinte, donde estuvo presente Ayotzinapa.

Cecilia Appleton (directora de Contradanza)

1) Lo que me preocupa es la falta de claridad en la información y cómo pueden desaparecer 43 individuos que eran jóvenes y estudiantes con tanto entusiasmo por vivir. No es posible que desaparezcan y que el gobierno no pueda saber cuáles fueron los motivos. Antes de lo de Ayotzinapa, trataba de encontrar paz y armonía, buscaba entre los artistas más educación y hacer cosas para poder movernos con danza en libertad. Sigo pensando que nuestra sociedad puede tener aún esas bases culturales. Pienso que a partir de la crítica se puede ser mejor ciudadano, mejor maestro y mejor gobernante.

2) Los jóvenes están inquietos, están indignados, se sienten vulnerables, y ellos quieren hablarlo y expresarlo a través de las artes.

3) Cuando me enteré de lo de Ayotzinapa mi cuerpo se movió con dolor y violencia y pensé que debía hacer algo sobre el cuerpo lacerado, herido. Por ahí estoy trabajando.

Gustavo Monroy (pintor)

1) Para la cultura y para la sociedad en general en México, este hecho habla del vergonzoso estado de barbarie y corrupción en que nos encontramos. La vida civil se encuentra en total desamparo, ausencia de un Estado que proteja y garantice la mínima seguridad. La política se comporta como un cartel más, que funciona con total indiferencia ante la dolorosa realidad, corrompiendo y lucrando por sus propios intereses.

2) Este dolor, los hechos violentos y trágicos que no cesan, están siendo asimilados de maneras diversas en el terreno de las artes. Desgraciadamente, a nivel institucional hay cobardía y miedo: directores de museos tibios, funcionarios culturales siguiendo línea oficial. Una comunidad artística acomodaticia. Hay de todo, comprometidos, bufones y ávidos de moda.

3) He trabajado intensamente el tema de la violencia en mi obra. Ahora pinto sobre este dolor: Ayotzinapa.

Valeria Gallo (ilustradora)

1) Ayotzinapa fue la gota que derramó el vaso. El enojo provocó que gritáramos, que saliéramos a marchar, al menos al principio. Pero al no ver respuesta esto se desgastó y muchos regresaron a sus casas. Espero que a un año de esta tragedia la gente vuelva a salir a protestar.

2) Cuando los artistas nos manifestamos chocamos con una pared, y eso es triste. Alguien nos tapa, nos bloquea y se necesita mucha perseverancia y esperanza, porque como maestra vi cómo los alumnos crearon material gráfico para las marchas, pero ahora parece que ya se olvidaron del asunto.

3) Hice ilustraciones con los retratos de los normalistas, y no me compliqué, lo hice en redes sociales (http://ilustradoresconayotzinapa.tumblr.com/). Comencé con el retrato del normalista Benjamín Ascencio, y le mandé la propuesta a la ilustradora Margarita Sada. Cuando lo acabamos, lo subimos a las redes, comenzó a correr la idea de manera impresionante. Ayudamos a sensibilizar, pues en este país ya nos acostumbramos a ver fotos y noticias de desaparecidos que no nos significan nada, pero cuando los ilustradores les dieron plasticidad y color a esos rostros, dotamos a los retratos de expresión. Estos muchachos pudieron ser nuestros hijos, nuestros alumnos.

Javier Contreras Villaseñor (director del Centro de Investigación Coreográfica)

1) El caso de Ayotzinapa es un corte importantísimo para la conciencia nacional, una manifestación de los grados de abuso y violencia que se han construido con un entramado entre ciertos sectores del gobierno, el empresariado y la delincuencia organizada.

2) Tocó a la comunidad del Centro de Investigación Coreográfica, a los jóvenes que en los meses más fuertes de la lucha por exigir la aparición de los estudiantes de Ayotzinapa se comprometieron y marcharon, tomaron las escuelas y generaron actividades de carácter creativo como una manera de intervención política en las calles.

3) Los coreógrafos organizamos una Jornada por Ayotzinapa en el Teatro de la Danza, y creo que hemos tratado de ser sensibles. Debemos dialogar e imaginar el México en donde quepamos todos. Porque parece que el actual modelo político y económico ya no da para todos.

Arturo Beristáin (actor de la Compañía Nacional de Teatro)

1) Samuel Ramos dice que lo mexicano es una esencia; Octavio Paz dice que lo mexicano es la historia de nuestro país; Alfonso Reyes dice que lo mexicano es una negación de la historia, pues en la Conquista se negó el pasado indígena y en la Independencia se negó la Colonia, y la Revolución mexicana negó las luchas del siglo XIX; luego se traicionó a la Revolución. No somos objetivos con la Historia. De modo que un pueblo que olvida está condenado a repetir sus errores. Pero un pueblo que olvida voluntariamente da entrada a la impunidad. Este es un problema de fondo: somos responsables de lo que está pasando, porque esos sicarios son también pueblo mexicano.

2) Durante un año las manifestaciones fueron constantes, pero fueron bajando. En las últimas ya éramos 70 personas. Cuando pusimos el número 43 en Paseo de la Reforma éramos 200 personas y la gente se estaba cansando. El Estado sabe perfectamente que somos un pueblo que quiere olvidar y le apuesta al olvido. Sabe quiénes fueron los asesinos.

3) Para cambiar el país trato de dar buenas funciones. Tengo que hacer lo que debo hacer, y cada quien debe hacer su trabajo.

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