La banda oaxaqueña se encuentra con el jazz

El filme relata el viaje de los jóvenes músicos de Luz del Rosario, grupo de la comunidad de Santa Catarina Minas, a un festival donde hallaron el ritmo sincopado.
Presentan documental de Carlos Armella.
Presentan documental de Carlos Armella. (Especial)

México

Diez jóvenes de entre 15 y 22 años de edad, originarios de Santa Catarina Minas, un poblado oaxaqueño  marginado y de no más de 5 mil habitantes, emprenden un viaje a Guadalajara. El trayecto es, a la vez, la representación simbólica de la profunda transformación que experimentan estos jóvenes músicos al descubrir un nuevo horizonte musical y existencial.

Los chicos empezaron a tocar música hace cinco años, bajo la dirección de Rangel Flores Hernández; adquirieron sus instrumentos con apoyo de sus papás y por el trabajo de los chicos en albañilería y otros oficios.

Integran una banda de música tradicional oaxaqueña, pero están influidos por la música de banda sinaloense, lo que les permite ganarse la vida “hueseando” en fiestas, aunque no cuenten con el total reconocimiento de su comunidad.

El periplo le permite a la mayoría de ellos traspasar por primera vez las fronteras de su pueblo y, sobre todo, los lleva a una aventura que no imaginaban: participar en un festival de jazz y aprender los lineamientos básicos de este género nacido en Nueva Orleans, especialmente  de lo que muchos asumen como forma de existencia: la improvisación.

Este es el planteamiento de Banda, documental producido por Jacobo Márquez y su empresa Lado B, dirigido por Carlos Armella, ganador del León de Oro en Venecia por el cortometraje de ficción Tierra y pan (2008), y fotografiado por Isi Safarti.

“Se trata del viaje de un grupo musical que se llama Luz del Rosario, que fue invitado a un festival de jazz en Guadalajara, a una especie de campamento. Ellos no tenían ni noción de lo que es el jazz, y de repente se vieron envueltos por este mundo, una comunidad de gente joven
que quiere aprenderlo a tocar y que desarrolla las técnicas para tocarlo. El contrapunteo e improvisación que distinguen al jazz es algo que estos chicos empezaron a aplicar en sus vidas también: aventarse a hacer un viaje, a descubrir cosas nuevas e ir mejorando sobre la marcha”, dice Armella en entrevista con MILENIO.

Regresar a lo básico

El filme registra lo sucedido entre los días 3 y 9 de agosto de 2015, cuando los jóvenes participaron, becados por Fundación Tónica y Lado B, junto con otros 500 alumnos, en clínicas y seminarios en el Jalisco Festival Jazz. Acostumbrados a tocar trombones, trompetas, timbales, clarinetes, tuba y tambora, esta experiencia los empujó a ver e interpretar la música de otra manera.

Como explica el cineasta, cada uno de los integrantes de Luz del Rosario tiene su personalidad, pero los más jóvenes son los más dispuestos a aventurarse, lo cual, además, es reflejo de la identidad de su pueblo natal, Santa Catarina Minas, “la cuna del mezcal”.

Esta es una comunidad que revalora su tradición mezcalera y la proyecta como una industria digna y justa, que además respeta la naturaleza. Con las ganancias de la venta de este licor está construyendo una biblioteca porque su gente sabe que la educación y la cultura son las mejores vías hacia el futuro. Son personas sencillas, amables, solidarias, comprometidas, trabajadoras y dispuestas, como dice Armella, “a poner el nombre de su pueblo en el mapa”.

Quien conoce Santa Catarina Minas queda encantado. Eso fue lo que le sucedió a Jacobo Márquez hace 10 años, cuando, de viaje y en busca de un lugar dónde dormir, terminó envuelto en la calidez del hogar de un maestro mezcalero de Oaxaca. Quedó tan maravillado que ha participado activamente en la promoción del mezcal, la construcción de la biblioteca y ahora en el rodaje de este documental.

“Tenemos que regresar a lo básico —expresa Márquez—, a las raíces; no hay de otra: tenemos que volver a empezar y esta es una oportunidad. Volver a los orígenes te hace una persona más sensible y más completa, vas a entender muchas cosas y por qué pasan”.

Pero, como el mismo productor dice, esta cinta es además una historia muy divertida: “Son niños con una inocencia muy linda y son muy ocurrentes; tienen un amor grande por su pueblo, sus raíces, su origen, su comida, su gente, sus tías y sus mamás. Respetan a la gente mayor. De repente ves sus instrumentos maltrechos y gastados, y dices “ya no suena”, pero los hacen sonar de una manera increíble”.

El propósito de Márquez es que el filme llegue a Cannes o Berlín: “Alguno de estos festivales abriría la puerta a que más gente se entere de que existe esto, y sabrá de la vida de estas personas, que son increíbles. Además, podrá ver el trabajo de un director que está haciendo cosas increíbles”.

Cifras de “Banda”

Un millón de pesos, costo inicial del rodaje.

100 horas, tiempo de filmación.

11 meses faltan para el estreno.